¿Cómo se prepara Río de Janeiro para el Carnaval?

Se espera la llegada de más de un millón de turistas 

¿Cómo se prepara Río de Janeiro para el Carnaval?

Más de 6.000 guardias de seguridad y 2.557 personas de limpieza trabajaran en el operativo para el Carnaval de Río de Janeiro en Brasil, el cual se llevará a cabo desde el 10 hasta el 14 de febrero y espera atraer a un millón y medio de turistas.

Guardias de seguridad, trabajadores de limpieza y agentes de tránsito custodiarán todas las jornadas del majestuoso evento que este año espera reunir a más de siete millones de personas en las calles.

Debido a la masiva asistencia prevista, la Alcaldía de Río de Janeiro dispondrá de 32.500 baños públicos a lo largo de los puntos donde se concentrarán las actividades y desplegará en terreno 790 policías por cada día de Carnaval, solo en el área del sambódromo, icónico recinto donde desfilan los grupos de samba.  

El esquema de seguridad y movilidad que empieza a efectuarse dos días antes del inicio de la festividad (8 de febrero), recomienda a turistas y ciudadanos utilizar transporte público, especialmente, metro y tren, puesto que las vías estarán supeditadas a cierres e incluso las rutas de buses urbanos podrían verse modificadas.

De acuerdo con datos otorgados por organismos oficiales, este año el Carnaval contó con una inversión de $38,5 millones de reales, los cuales equivalen a cerca de $12 millones de dólares, convirtiéndose así en la mayor de la historia para esta festividad.

Cifras de la Asociación Hotelera de Río de Janeiro indican también que se espera la llegada de más de un millón y medio de turistas, correspondientes al 72% de la ocupación hotelera. Se espera que este número de visitantes genere un movimiento económico de 3.500 millones de reales (1.090 millones de dólares).

¿Una fiesta para opacar la violencia?  

Paralelo a las actividades de seguridad por el Carnaval, un operativo de gran magnitud se llevó a cabo en varios puntos de la región metropolitana de Río de Janeiro donde cerca de 3.000 militares de las Fuerzas Armadas realizaron bloqueos y controles de fiscalización en favelas de alto impacto como Ciudad de Dios y La Rocinha para minimizar los impactos del narcotráfico y la violencia común.

Brasil, la potencia económica sudamericana, atraviesa por agudos flagelos de racismo, homofobia y abuso sexual. Un documental presentado el año pasado reveló que, entre 2001 y 2015, más de 786.000 personas fueron asesinadas, el equivalente a la población de ciudades como Frankfurt, Sevilla, Seattle y Atenas, y una cifra más alta que la dejada por la guerra en Siria.

En Brasil, la carencia de políticas públicas es la responsable de que cada 10 minutos una persona sea asesinada, en la mayoría de los casos mediante el uso de armas de fuego y contra la población afrodescendiente del país. El estado de Río de Janeiro está sumergido en una grave crisis de seguridad desde la celebración de los Juegos Olímpicos en 2016, donde la inconformidad de la ciudadanía por el levantamiento y posterior abandono de centros deportivos ha motivado la violencia en el sector y ampliado las brechas culturales y económicas.

 

 

Latin American Post | Krishna Jaramillo

Copy edited by Susana Cicchetto

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