Movimiento social anti-vacunas amenaza la salud mundial

Desde el 2008 se han incrementado enfermedades como el sarampión, las paperas y la tos ferina, entre otros, que habían sido controlados gracias a las vacunas

Movimiento social anti-vacunas amenaza la salud mundial

Enfermedades que habían sido erradicadas han comenzado a resurgir, debido a movimientos de grupos de personas que se muestran profundamente en contra de todo lo “antinatural” o los químicos. Quienes más han sido afectados son los recién nacidos, cuyos padres se rehúsan a vacunarlos por diversas razones, y los grupos de adultos mayores.

En Chile dos hombres fallecieron en enero de 2018 por fiebre amarilla tras viajar a Brasil, quienesformaban parte de grupos anti vacunas. En Argentina existe preocupación por cuanto: “Existen comunidades volcadas a disciplinas alternativas que evitan la inmunización”, según comenta al diario Clarín, Carla Vizzotti, directora nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles.

Desde el 2008 se han incrementado en Latinoamérica y en el resto del mundo enfermedades como el sarampión, las paperas y la tos ferina, entre otros, que habían sido controlados gracias a las vacunas requeridas por entidades de la salud a nivel mundial.

En 1998 fue un doctor, el médico Andrew Wakfield el responsable de dar fuerza e impulsar esta tendencia en contra de las vacunas, después de que publicara un estudio en The Lancet, una revista médica británica, que daba cuenta de los peligros de la vacuna triple vírica y que estaba relacionada directamente con la aparición de autismo en los niños.

Estudio de Andrew Wakfield

El estudio del doctor aseguraba que 12 niños sanos que fueron vacunados contra el sarampión, rubéola y paperas presentaron graves problemas neurológicos como autismo después de la administración. Se afirmaba que el componente que se utiliza en las vacunas para su preservación, el llamado “timerosal” era la causante de estos males.

Dicho estudio que conmocionó a la sociedad y se propagó rápidamente, fue desmentida en el 2007 en una investigación del periodista Brian Deer que reveló que Wakfield había manipulado datos de los resultados de los pacientes para demandar a las farmacéuticas que fabricaban la vacuna y obtener beneficios económicos.

El médico e investigador Adriano Arguedas comenta al diario La Nación de Costa Rica que: “La hipótesis era que, luego de la vacunación, se inflamaba el tubo digestivo y esto producía un intestino más poroso que permitía la absorción de sustancias tóxicas al sistema nervioso central y causaba el autismo. El estudio tuvo un efecto negativo, pues hubo padres que no vacunaron a sus hijos”.

Muchas investigaciones se hicieron después de estas acusaciones, para corroborar la hipótesis de que el componente era peligroso para la salud de las personas y si había conexión con el autismo y otras enfermedades y el resultado fue muy contrario a lo postulado por Wakfield.

La revista The Lancet se retractó en diversas publicaciones pero el daño ya estaba hecho y cientos de personas prefieren hasta el día de hoy no vacunar a sus hijos ni ellos mismos por temor a enfermarse. Por todo el mundo comenzaron a surgir movimientos en contra de las vacunas y así los casos de las llamadas enfermedades “muertas” o superadas comenzaron a resurgir.

A principios del 2000 se calculaban 10 casos de paperas, 32 de poliomelitis y 32 casos de tos ferina en el mundo. Hoy, el panorama es mucho menos alentador. En el 2017 en Europa fueron cerca de 9 mil casos de estas enfermedades solo en Italia, en donde el movimiento anti vacuna es enorme y en donde el 89% de los casos no estaban vacunados y el resto solo de forma parcial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El movimiento anti vacuna llega a ser tan peligroso, ya que en naciones desarrolladas en donde existe la vacuna, la gente la rechaza.

Efecto 1+1

Cuando una familia decide no vacunar a su hijo además de estar poniendo en riesgo la salud de sus hijos y la de ellos mismos como padres, están poniendo en riesgo a todos quienes les rodean sobre todo a los más vulnerables como los adultos mayores y recién nacidos, incluso a mujeres embarazadas.

Cifras a nivel mundial

En 2017 a nivel mundial fueron 40.555 los casos de sarampión, 7.660 de paperas, 2.124 de tos ferina, 804 de difteria y 21.111 de otras enfermedades que tienen vacuna y se pueden prevenir, según VaccinesWork.org quienes realizan campañas pro vacunas.

Brasil es el país latinoamericano más golpeado por este renacer de las vacunas “muertas” en donde se dieron en el 2017 casi 2 mil casos de sarampión y donde ya es considerado como epidemia, en Venezuela casi mil casos y 500 de otras enfermedades prevenibles, Perú 14 casos mientras que Uruguay permanece invicta.

El primer continente más afectado por los casos de enfermedades como el sarampión, es África con casi 40 mil casos, Europa le sigue con poco más de 21 mil. Norteamérica le sigue con 6 mil 500 casos y 21 mil en Latinoamérica. En Australia y Asia no superan los mil casos cada uno.

La OMS estima que gracias a las vacunas se evitan entre 2 y 3 millones de muertes cada año. No obstante 2 millones de personas fallecen anualmente por no vacunarse. Sarampión, viruela, poliomelitis son las comienzan a tomar fuerza en 2018.

El pediatra Carlos González explica al diario El País de España sobre esta tendencia en su libro en defensa de las vacunas (Temas de hoy, 2011). “Estos miedos están alimentados por falsas creencias de los padres. Generalmente, quienes deciden no vacunar a sus hijos creen estar muy informados: han leído libros y visitado decenas de páginas de internet que claro públican en contra de las vacunas, pero están muy mal informados”, comenta González.
 

Latin American Post | Daniella Páez Otey

Copy edited by Laura Rocha Rueda

 

 

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