Vapear: ¿el futuro de los fumadores?

Aunque el uso de los cigarrillos electrónicos es 95% menos dañino que fumar, no hay garantía de que todos sus usuarios lo dejen 

Vapear: ¿el futuro de los fumadores?

El rostro de Juan Gómez se esconde bajo una bocanada de humo con olor a postre de arándanos.  Desde que recibió como regalo un vaporizador Smok steak X8, dice que ha dejado de fumar, que ahora vapea; pero también confiesa que algunas veces recibe cigarrillos, cuando está de rumba y la batería del dispositivo se acaba.

Como Gómez, que fuma desde hace 17 años, son muchos los fumadores en Colombia que se han sumado a esta tendencia que promete sacarlos de la adicción a la nicotina a través del vapeo. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los Sistemas electrónicos de administración de nicotina, es claro que el uso de estos dispositivos va en aumento. De hecho, se estima que hasta el año 2013, sus usuarios gastaron en el mundo 3.000 millones de dólares, y que para el 2030 las ventas se multiplicarán por 17. Por lo tanto, no resulta extraño que las grandes empresas tabacaleras se sumaran a la tendencia y que comenzaran a sacar al mercado productos como el IQOS, un dispositivo al que se le inserta un cigarrillo, y que en vez de quemar el tabaco lo calienta en un rango de temperatura inferior al del cigarrillo convencional. Así, se produce una especie de vapor, que es el que aspira el fumador, en vez de humo. 

La pretención del dispositivo que fue lanzado por la Philip Morris el año pasado en Colombia es solo una: brindarle al usuario una forma menos dañina de fumar, porque es claro que el objetivo no es hacer que el fumador deje el cigarrillo. Por el contrario, el mundo de los vaporizadores advierte ser diferente, no solo en su anatomía, en donde un atomizador se calienta, el liquido (compuesto por propilenglicol, nicotina, saborizantes y glicerina vegetal) se vaporiza y el usuario inhala ese vapor, sino porque su pretención radica en adoptar al grupo de fumadores que quiere dejarlo. 

Según Santiago Martin Uribe, Vicepresidente de expansión de las tiendas Vapor Kingdom en Bogotá (Colombia), el vapeo es el futuro de los fumadores porque “nosotros estamos contrarrestando la adicción que tienen los fumadores hacia el cigarrillo. Estamos haciendo un mejoramiento social sin pensar en este momento cuántas personas se van a dedicar a vaporizar y cuántas se vuelven adictas. Nuestro enfoque principal son personas que fuman cigarrillo y hemos cambiado muchísimas vidas gracias a eso.” 

Pese a los avances y a que muchos afirman que este tipo de medidas alternativas resultan más saludables, no solo para el fumador sino también para aquellos que los rodean, lo cierto es que a la fecha no están claras las repercusiones que pueda traer el hecho de vapear. Esta dificultad para establecer sus repercusiones radica en que para dar respuestas a este tipo de preguntas se requieren estudios a mediano y largo plazo, como ocurrió cuando el consumo masivo del cigarrillo se popularizó y veinte años después se presentaron repetidos casos de EPOC (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y cáncer. 

Aún así, la diferencia más importante es que el cigarrillo electrónico no contiene los productos de carbono que surgen a partir de la combustión del tabaco, que al quemarse libera sustancias oxidantes, inflamatorias, irritantes y cancerígenas que viajan por el tracto respiratorio. En palabras del neumólogo Horacio Giraldo falta mucho por averiguar con respecto al líquido que se aspira a través del vaporizador pues:

“lo que se inhala es el vapor de alguna sustancia que viene metida dentro de un líquido cuya composición puede variar. Unas contienen nicotina en diferentes concentraciones, al vaporizar la nicotina, la persona inhala y absorbe esa nicotina, pero la presencia de ese vapor, no se sabe qué efectos secundarios dañinos pueda producir en el pulmón. En este momento nosotros lo que sabemos es que utilizar el cigarrillo electrónico no ha demostrado un beneficio importante para que la gente deje de fumar”.

Por ahora, no existen datos sobre el uso de estos sistemas electrónicos de administración de nicotina a nivel mundial, pero los de América del Norte, la Unión Europea y la República de Corea, indican que del 2008 al 2012 el uso de estos dispositivos se duplicó y que los usuarios aseguran que lo consumen porque es una manera para reducir el consumo de tabaco o dejar de fumar. Además de que aparentemente resulta menos dañino y más económico, la única certeza que se tiene hasta ahora es que la mejor manera para no afectar el sistema respiratorio es no fumar.

 

Latin American Post | Maria Alejandra Gómez

Copy edited by Laura Rocha Rueda

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