Cinco hábitos para conciliar mejor el sueño, según la ciencia

Establecer una rutina ideal de sueño te ayudará a combatir el insomnio, el peor enemigo de un descanso placentero

Cinco hábitos para conciliar mejor el sueño

La ciencia se ha encargado recientemente de analizar profundamente una de las facetas más trascendentales para el funcionamiento ideal del cuerpo humano: el sueño. Actualmente, muchas personas tienen dificultades para descansar y dormir de forma ininterrumpida. Factores como el estrés, la alimentación, la exposición a pantallas de computadores o smartphones, entre otros, son de los problemas más tradicionales que tiene la gente para poder descansar. Es precisamente por esto que varios estudios han señalado varias formas para combatir esos inconvenientes, los cuales están sintetizados en cinco hábitos que, de ser aplicados, empezarán a notarse en poco tiempo.

Cambiar las sábanas al menos cada 15 días
Los restos de células muertas de la piel, el sudor, los ácaros del polvo, las pelusas de mascotas y otros elementos afines proliferan que la cama se convierta en terreno fértil para el crecimiento de bacterias, microbios y hongos. Es precisamente por eso que al menos cada dos semanas es recomendable cambiar las sábanas. De lo contrario, podrá sufrir reacciones alérgicas o rasquiñas molestas que sin duda interrumpirán el sueño.

Evitar las pantallas de celulares 30 minutos antes de dormir
La luz artificial de las pantallas de aparatos electrónicos influye de manera negativa en el descanso, especialmente los tonos azules y el blanco. Estos rayos luminosos son perjudiciales para conciliar el sueño debido a que la larga exposición a esta iluminación reduce la producción de melatonina y provoca interrupciones en los ritmos circadianos, el reloj biológico humano que regula los estados de sueño. Es por eso que muchos televisores, computadores y smartphones de última generación recomiendan utilizar el “modo nocturno” en sus aparatos durante las noches, función que hace más cálida la imagen, favoreciendo la transición para dormirse.

Cenar con mesura
El cuerpo humano necesita de por lo menos, en la mayoría de los casos, entre una hora y dos horas para digerir totalmente los alimentos. El proceso de digestión en las noches es más lento, por lo que bombardear el estómago con cenas pesadas y abundantes no es recomendable, a menos que haya aun espacio suficiente para que el estómago haga lo suyo. De lo contrario, la acidez estomacal y otras molestias impedirán que concilie el sueño, favoreciendo en muchos casos la generación de pesadillas.

Evitar beber alcohol y tomar agua
La hidratación es fundamental para tener un sueño profundo. Cuando el agua escasea en nuestro cuerpo, se producen dolores de cabeza, fatiga o ansiedad por comer. Por lo tanto, el alcohol es uno de los peores enemigos a la hora de conciliar el sueño, pues lo que hace en el cuerpo es deshidratarlo. Además, el alcohol produce somnolencia, mareos, vómito (deshidratación), factores que regularmente interrumpen el sueño.

Vigilar las bebidas con cafeína 
Las bebidas oscuras como el café, las bebidas energizantes o las gaseosas como la Coca-Cola tienen altas dosis de cafeína. Esta sustancia es un alcaloide estimulante que hace que el cuerpo esté más activo, por lo que su consumo cuando cae la noche no está aconsejado pues propensa dolores como la migraña, dolor estomacal, temblor muscular y la incapacidad para dormir de largo. La ciencia recomienda una ingesta máxima de 400 mg de cafeína al día, lo que equivale a dos o tres tazas de café filtrado.

 

Latin American Post | Juan Felipe Guerrero

Copy edited by Laura Rocha Rueda

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