Austria contra el extremismo: “No es una cuestión religiosa”, según el canciller Sebastian Kurz

El país centroeuropeo cierra siete mezquitas y expulsa a 60 imanes radicales

Austria contra el extremismo: “No es una cuestión religiosa” según el canciller Sebastian Kurz

El canciller austriaco, Sebastian Kurz, fue quien anunció estas medidas en una rueda de prensa sorpresa el pasado 8 de junio. El mandatario tomó esta decisión para “evitar que ideas extremistas sean difundidas y adoctrinen a menores de edad en valores contrarios a nuestro país”.

Las mezquitas clausuradas son asociaciones musulmanas que reciben financiación del exterior –todo apunta a que es desde Turquía- y que se cierran con el fin de acabar con “sociedades paralelas que promueven un Islam político y un extremismo que no tienen cabida en Austria” afirmó el canciller.

“No es una cuestión religiosa, debemos estar alerta contra la politización de un credo que no refleja ni defiende los intereses de una sociedad como la nuestra”, afirmó Kurz, quien en su comparecencia ante los medios estuvo acompañado por el ministro de Cultura, Gernot Blümel; el vicecanciller Christian Strache y el ministro del Interior, Herbert Kickl, los dos últimos pertenecen al partido antieuropeo y anti inmigración FPÖ.

De las 7 mezquitas cerradas, cuatro se encuentran en Viena, dos en la región de la Alta Austria y una en Carintia. A todas ellas se les acusa de difundir ideas ultranacionalistas turcas y promover una versión muy conservadora de los preceptos islámicos.

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La asociación islámica mayoritaria en el país, la Comunidad de Culto Musulmán (IGGiÖ), colaboró de forma muy activa en las investigaciones llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad, y aseguró que las mezquitas clausuradas carecían de los permisos necesarios para funcionar. Por tanto, han apoyado la decisión del Gobierno, al considerar que no es un ataque a su religión sino una cuestión de seguridad que beneficia a todos los habitantes de Austria. En la nación centroeuropea viven medio millón de musulmanes, lo que supone un 6% de la población total de este país católico.

La oposición socialdemócrata (SPÖ) no ha mostrado ninguna objeción a esta medida, ya que fue durante la anterior legislatura –con los socialdemócratas en el poder- cuando comenzaron las investigaciones de la mano de la entonces secretaria de Estado, Munar Duzdar, y se descubrieron las primeras pruebas de radicalismo de los imanes que operaban en las mezquitas clausuradas.

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Como era de esperar, desde Turquía han surgido muchas voces críticas a esta decisión. El portavoz del Gobierno, Ibrahim Kalin, expresó su malestar en las redes sociales alegando que “Austria está cercenando los lugares de culto musulmanes para sacar rédito político”. También acusó al país centroeuropeo de promover una “ola racista populista contra el Islam”.

Austria ha tomado varias medidas desde que el nuevo Gobierno de ultraderecha tomó el poder, entre ellas la del pago de una cuota de hasta 840 euros para aquellos refugiados extranjeros que quieran solicitar asilo en el país, dejando muy claro que quieren ejercer un mayor control sobre la inmigración.

 

Latin American Post | José María González
Copy edited by Marcela Peñaloza

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