Yarmuk: Un símbolo de la resistencia palestina, hoy es un pueblo fantasma

A 8 kilómetros al sur de Damasco se encuentra Yarmuk, una zona famosa por ser el epicentro de la diáspora palestina en Siria y en el Medio Oriente. Hoy, de la población de más de 150,000 palestinos que allí vivieron, quedan menos de mil

Yarmuk: el símbolo de la resistencia palestina, hoy es un pueblo fantasma

Desde 2012 el conflicto sirio llegó a Yarmuk, y los bombardeos del último mes son unos de los más violentos que se han llevado a cabo allí. De acuerdo con el medio Al Jazeera, el régimen sirio escaló significativamente su ofensiva para recuperar el control total sobre Damasco. El 21 de mayo reportó la recaptura de la mayor parte del distrito sur de la capital, sacando a los últimos integrantes de Daesh (ISIL) que se mantenían en pequeños enclaves alrededor de Yarmuk. Es la primera vez en siete años que el régimen podría llegar a tener control total del área de Damasco.

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Yarmuk fue fundado por el gobierno sirio en 1957 como un campo de refugiados para palestinos, pero pronto se convirtió en un distrito más de Damasco en el que vivían personas sirias y de otras nacionalidades. Era uno de los campos en el Medio Oriente que ofrecía mejor calidad de vida a las personas palestinas, y allí construyeron una comunidad próspera integrada con la población local. Hasta que el conflicto estalló, Yarmuk era el centro de identidad palestina en Siria por excelencia, y un símbolo de la resistencia árabe contra Israel.

Según la BBC, la vida en Yarmuk era llevadera, y a pesar de haber presencia de diferentes facciones políticas palestinas, había cierta camaradería y entendimiento mutuo. En marzo de 2011, al estallar las protestas en toda Siria, la mayoría de los palestinos procuraron mantenerse neutrales. Por un lado, varias facciones políticas siempre fueron aliadas del régimen. Por otro, la comunidad no quería poner en peligro la vida que habían construido por generaciones desde que ingresaron a Siria por primera vez en 1948. Además, tras décadas de gobierno de los Assad, eran conscientes de la represión constante a cualquier indicio de oposición al régimen. Para la comunidad palestina lo más importante era sobrevivir, pues el pueblo palestino ha sufrido las consecuencias de décadas de despojo y violencia tanto en su territorio como en el exilio (y del exilio en su propio territorio).

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Sin embargo, la situación empeoraba en Siria y el régimen mantenía presión sobre los palestinos para que no se unieran a la oposición. Por otro lado, el Ejército Libre Sirio presionaba para ingresar al campo ya que es un punto clave para llegar a Damasco. En diciembre de 2012, el régimen bombardeó Yarmuk y el Ejército Libre Sirio y sus aliados lograron entrar. La comunidad quedó atrapada en medio de los enfrentamientos. La violencia irrumpió una vez más en la vida de los palestinos.

En julio de 2013 el régimen impuso un estado de sitio, una estrategia que ha usado constantemente en la recaptura de la mayoría de los territorios. El bloqueo total de Yarmuk fue el inicio de uno de los más oscuros capítulos de este conflicto. Cuando los grupos armados de la oposición fueron derrotados por el bloqueo, Daesh logró entrar en 2015 e imponer mayor terror y desolación en Yarmuk. Devastación y hambruna es lo que prevalece desde los últimos 5 años, de acuerdo con la BBC.

Con esta última oleada de ofensivas del régimen, los integrantes que quedaban de Daesh han sido evacuados o derrotados. El número de civiles muertos es incierto, pero alto debido a la hambruna, la falta de acceso a servicios médicos, y los bombardeos. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), solamente durante la última semana de abril, 3,500 palestinos fueron forzados a huir. Alrededor de 100,000 palestinos han sido desplazados en Siria desde el inicio del conflicto. Yarmuk, símbolo de la resistencia palestina, hoy es un pueblo fantasma.  Hoy es símbolo de una historia de perpetua incertidumbre que el pueblo palestino sigue cargando en sus hombros.

Latin American Post | Erika Alejandra Cortés Ibáñez

Copy edited by Diana Rojas

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