El desenlace de la crisis catalana

La debilitada relación entre el gobierno nacional y Cataluña parece complicarse con el paso del tiempo

El desenlace de la crisis catalana

La dureza con la que el gobierno de Mariano Rajoy reaccionó a las intenciones secesionistas del pueblo catalán y el apoyo a estas medidas de parte del Rey Felipe VI, han debilitado las relaciones entre el gobierno central y esta comunidad autónoma.  

Los catalanes le hacen el feo al Rey en un escenario internacional

Ejemplo de lo anterior fue la decisión del nuevo presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, y de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de no participar en el recibimiento oficial al Rey Felipe VI durante la inauguración del Mobile World Congress (MWC) el pasado fin de semana en Barcelona. Si bien Ada Colau es miembro de Podemos y no ha tomado posición durante el ‘procés’, en esta ocasión se ha manifestado en contra de la actitud del monarca posterior a los comicios del 1 de octubre: “Debo ser responsable delante de las miles de personas que sufrieron cargas durísimas y arbitrarias el 1-0. Ante estos hechos tan graves, la figura del Rey debería haberse mantenido neutral y haber llamado al diálogo, pero se posicionó con las tesis más duras y represivas mostrando cero empatía ante esta vulneración de derechos”.

Lo anterior cobra relevancia en el actual contexto político en el que se mantiene la tensión y no se ha podido formar un gobierno en Cataluña desde que se obtuvieron los resultados de los comicios el 22 de diciembre, pero, sobre todo, en el contexto de uno de los eventos más importantes que ofrece Barcelona hoy en día.

Durante los días del congreso, el MWC genera alrededor de 13.000 empleos temporales y más de 471 millones de euros, además de atraer a la capital catalana alrededor de 108.000 participantes y 2.300 empresas de todo el mundo. Sin duda, una gran plataforma internacional para visibilizar el conflicto catalán.

Y los independentistas siguen escapándose

Adicionalmente, la fuga de políticos independentistas a otros países de Europa ha iniciado un nuevo ciclo con la salida de la exdiputada de la CUP, Anna Gabriel, hacia Suiza. Gabriel debía presentarse ante el juez Llarena el pasado 21 de febrero, pero días antes viajó a Ginebra, desde donde dio una entrevista en la que explicaba los motivos por los cuales había decidido huir del país y no presentarse al llamado judicial.

Las tentativas de instaurar nuevamente a Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat por parte de los independentistas, los conflictos internos a la alianza y las alternativas propuestas por el ERC para definir el nuevo presidente regional han debilitado la figura internacional del independentismo que es cada vez menos oído en el panorama europeo. Por esta razón, la huida de Anna Gabriel a Suiza renueva la visibilización del conflicto y lo pone nuevamente en el mapa internacional si bien bajo unas reglas de juego diferentes.

Mientras Carles Puigdemont eligió Bruselas como lugar de exilio por la presencia de las instituciones y poderes de la Unión Europea (y por el apoyo recibido en la capital belga de parte de otros movimientos independentistas europeos), Anna Gabriel ha decidido huir a Suiza donde las autoridades europeas no tienen la misma jurisdicción al no ser parte de la UE.

De esta forma, Gabriel ha blindado su proceso judicial y ha vuelto más difícil su captura y posible extradición; al mismo tiempo que ha indicado estar dispuesta a pedir asilo en la nación helvética donde los perseguidos políticos no son extraditables.

 

Latin American Post | Laura Delgado

Copy edited by Susana Cicchetto

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