Vuelve y juega: la corrupción invade la política colombiana

A menos de un mes para las elecciones de las curules del Congreso, los ciudadanos analizan los perfiles de los candidatos

Vuelve y juega: la corrupción invade la política colombiana

El clima político en el país ha comenzado a agitarse, pues se ha hecho notorio ante los medios de comunicación y los votantes que varios de los candidatos han sido señalados de tener lazos con miembros de la clase política que estuvieron involucrados en distintos casos de corrupción.

Como lo señaló oportunamente el periódico El espectador, en el pasado mes de diciembre, hay alrededor de 11 candidatos que buscarán asegurar sus puestos en el mes de marzo y que están señalados por su presunta participación en el caso Odebrecth. Este escándalo implicó una cantidad de sobornos y coimas por parte de las directivas del conglomerado empresarial a distintos funcionarios del gobierno, situación que se replicó en 12 países con miras a obtener un conjunto de concesiones alrededor del mundo.

Si bien se ha hecho pública esta situación, aún no se ha emitido ningún tipo de anuncio por parte del gobierno ni de los partidos políticos a los que están afiliados dichos candidatos, con el fin de evitar que estos tengan la posibilidad de postularse y ser elegidos. Al parecer, todos han optado por guardar votos de silencio hasta las elecciones.

Esta situación nos obligaría a pensar sobre cuál podría ser el destino del país, cuando aquellos que muy posiblemente manejarán los mecanismos de poder, tales como el congreso, son personas que tienen lazos con la corrupción. Fenómeno que sin duda ha aquejado de forma profunda a Colombia, pues ha impulsado a que la brecha entre ricos y pobres sea cada vez más profunda.

No es nuevo el contexto ni el clima político que se está presentado en este momento en Colombia. Podríamos ver como ejemplo las pasadas elecciones presidenciales del año 2014, en las que semanas antes de decidirse la presidencia del país entre los candidatos Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuluaga, se dio a conocer a la opinión pública que el último de ellos estaba implicado en una campaña de espionaje e intervenciones telefónicas a distintos personajes políticos del país. Dicha noticia no impidió que Zuluaga participara en las elecciones presidenciales.

Solo queda esperar que en las próximas elecciones los ciudadanos nos sensibilicemos ante la importancia que tiene reflexionar sobre nuestra situación. Asimismo, que nos permitamos ser partícipes del sistema democrático de Colombia, el cual nos permite tener voz antes las urnas. El llamado es a que tomemos una decisión y reduzcamos el nivel de abstención, que en las pasadas elecciones presidenciales de 2014 llegó a ser de casi un 60% a nivel nacional.

 

Latin American Post | José Luis Torres

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