Recuerdos: ¿Cómo se forman y de qué están hechos?

Encuentre las claves para entender la función del cerebro que nos permite almacenar y procesar información de las experiencias cotidianas

Recuerdos: ¿Cómo se forman y de qué están hechos?

La principal característica del ser humano para sentirse consciente y activo es su memoria. Muchos se han preguntado ¿cómo se crean los recuerdos? ¿qué función del organismo permite que esa parte siempre esté activa? Llevar este tema a una profundidad científica es un reto, puesto que se está hablando de un asunto muy singular que hace al ser humano indagarse y cuestionarse un poco más acerca de su existencia y la razón de esta. Sin embargo, existen respuestas lógicamente probables.

Inicialmente hay que definir de manera correcta qué son los recuerdos. En la ciencia se habla directamente de la memoria, cuya función cerebral es almacenar información de acuerdo con nuestro entorno, que luego se convierten en representaciones mentales del mundo externo. Aunque los procesos neuronales que desarrollan el almacenamiento de datos en el cerebro resultan ser desconocidos, también son increíbles, pues sin ellos los seres humanos no tendrían conciencia sobre su evolución ni serían creadores de ideas asombrosas para el futuro.

No obstante, el investigador de neurociencia Óscar Galicia describe los recuerdos como el espacio cuyo resultado es todo aquello que aprendemos y tiende a ser útil en la vida cotidiana. La particularidad que tiene la memoria es que de forma fascinante mantiene actualizados los recuerdos. Así mismo hace una distinción sobre los que son funcionales y lo que no lo son. Es decir, aquellos que no son útiles para el hombre, empiezan a desaparecer y al tratar de traerlos de nuevo a la mente, sería demasiado dificultoso.

Por otro lado, las emociones y los sentimientos juegan un papel muy importante en los recuerdos, pues estos influyen en las sensaciones de todas las experiencias que vivimos a lo largo de la vida. El investigador lo considera como un valor agregado que es indispensable en el desarrollo de la existencia humana y sin duda alguna le da sentido a la misma, que, por ende, causa el deseo de conservarlos u olvidarlos.

Los recuerdos nos ayudan de gran manera a la toma de decisiones, a que el individuo se sienta cómodo con su ambiente o en el peor de los casos, prevenirlo si se encuentra expuesto a algún peligro. Esto se debe gracias a las experiencias que se van acumulando en el cerebro e influye en las determinaciones a tomar bajo cualquier circunstancia. De este modo, el aprendizaje tiene una relevancia significativa para afrontar las situaciones inesperadas del hombre.

Ahora bien, estos también pueden llegar a generar un gran impacto en la persona, debido a las funciones del control de sus emociones. No importa la naturaleza del recuerdo, el asunto realmente es tener la capacidad de encontrar una salida correcta y que el individuo no desarrolle un arraigo con respecto a sus sentimientos, que como consecuencia no le permitiría avanzar en sus aspectos personales.

Por último, el especialista Óscar Galicia afirma que no es necesario pretender eliminar o bloquear de forma definitiva los recuerdos, por más desagradables que sean. Por el contrario, se trata de identificar las emociones que de ellos se obtienen y a partir de ahí, nutrir los que nos benefician. Mientras que aquellos no ayudan a nuestro bienestar, lo mejor es aprender a tener un control sobre ellos y mantener su valor en la memoria.

 

Latin American Post | Brandon Martínez Salazar 
Copy edited by Laura Rocha Rueda

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