¿Qué está pasando con las estatuas de la Confederación en EE.UU.?

A mediados de diciembre, la controversia frente a los monumentos de los líderes de la Confederación volvió a los medios de comunicación luego de que la ciudad de Memphis (Tennessee) decidiera vender dos parques. La venta tiene como fin poder remover dos polémicas estatuas de la Confederación de manera legal. Esta decisión se tomó luego de que el estado de Tennessee, a inicios de diciembre, prohibiera remover las estatuas, por lo que la ciudad decidió unánimemente vender los parques en los que estaban ubicadas.

 

Una vez el consejo de la ciudad votó, los parques se vendieron por mil dólares cada uno a la organización Greenspace. La organización accedió a mantenerlos abiertos al público, así como a la remoción de las estatuas del presidente Jefferson Davis y Nathan Bedford. De esta forma, se dio respuesta a los reclamos de quienes exigían su remoción.

 

Cabe recordar que el presidente Jefferson Davis fue presidente de la Confederación durante la Guerra Civil Estadounidense y que Bedford Forrest fue un general secesionista, traficante de esclavos y líder del Ku Klux Klan. Los monumentos fueron trasladados a una ubicación que no ha sido revelada.

 

La controversia frente a la venta de estos parques es amplia. Muchos grupos, como los Hijos de Veteranos Confederados, aseguran que esta decisión es ilegal y que estos monumentos no representan la supremacía blanca. Los Hijos de Veteranos Confederados argumentan que removerlos es un error. Por su parte, el alcalde de la ciudad aseguró que este proceso se desarrolló dentro de los límites de la ley. El debate es amplio y continuo en muchas ciudades del sur y todavía no hay una respuesta clara.

 

¿Qué fue la Confederación?

 

La Confederación fue un país creado entre 1861 y 1865 que agrupaba a 11 estados del sur que se separaron en Estados Unidos. Los 11 estados se agruparon para defender un modelo económico que dependía de la agricultura y la esclavitud. Debido a esta decisión se generó la Guerra de Secesión o Guerra Civil en 1861 que duró cuatro años y terminó en 1865 cuando Robert E. Lee y otros generales entregaron sus armas.

 

Poco después de la Guerra Civil, comenzaron a aparecer en el sur de Estados Unidos monumentos, entre ellos estatuas y cementerios, en honor a los líderes confederados como una manera de honrar a quienes lucharon por el sur. Sin embargo, a comienzos del siglo XX aumentó la construcción de los monumentos en honor a estos líderes, luego de que la Corte Suprema fallara a favor de las leyes estatales de segregación racial en instalaciones públicas.

 

Los blancos sureños buscaban recordar la causa del sur y los conflictos raciales como una manera de resistencia a la igualdad de razas. En total se irguieron alrededor de 1500 símbolos a la confederación en todo el país.

 

¿Por qué se debate sobre estos monumentos hoy en día?

 

El debate comenzó alrededor del año 2012, cuando en Charlottesville algunos legisladores buscaban derrumbar el monumento de Lee. Sin embargo, fue en junio de 2015, días después del aniversario 150 de la Guerra Civil, cuando la controversia sobre los símbolos de los confederados estalló en Estados Unidos. Ese día, un supremacista blanco, Dylann Roof, asesinó a nueve feligreses afroamericanos en una iglesia de Charleston, en Carolina del Sur. Las fotos del hombre posando con banderas de la confederación impactaron a la opinión de los estadounidenses sobre los emblemas. Debido a estos hechos, las banderas de la Confederación que se encontraban afuera del capitolio del estado fueron retiradas y puestas en un museo como objeto histórico.

 

¿Por qué quieren remover los monumentos y qué opinan los detractores?

 

En los últimos años se ha hablado ampliamente de este tema en los estados del sur de Estados unidos sin que se logre un consenso frente a la mejor forma de interpretar la existencia de los monumentos y las acciones a seguir. La polémica tiene componentes históricos, políticos, sociales y raciales que han generado grandes desacuerdos, protestas y oleadas de violencia en algunas ciudades con fatales resultados.

 

Los defensores de los símbolos de la Confederación aseguran que no existen para defender o recordar la esclavitud, sino que conmemoran la historia y la cultura del estado. Además, otros aseguran que retirar un monumento, renombrar una escuela o quitar una bandera, es borrar la historia y viola la libertad de expresión. Algunos historiadores afirman que retirarlos sería limpiar la historia, borrar episodios que resultan incomodos.

 

Incluso el presidente Donald Trump ha asegurado que si se argumenta que estos monumentos son acerca del racismo, algunos activistas llegarán a pedir que se retiren los monumentos de Thomas Jefferson o George Washington porque también tenían esclavos.

 

Por su parte, quienes buscan que se retiren estos monumentos argumentan que hacen una apología a la esclavitud y al racismo. Aseguran que fomentan la supremacía de la raza blanca, que celebran la esclavitud y que fomentan las divisiones raciales. Muchos afroamericanos han asegurado que sienten que la presencia en espacio público de estas estatuas es ofensiva.

 

Por su parte, algunos dirigentes como el alcalde de Nueva Orleans asegura que no se está borrando la historia “No hemos borrado la historia, estamos corrigiendo la mala imagen que estos monumentos representan y creando un mejor futuro para todos nuestros niños”.

 

No obstante, las diferencias son amplias. En Carolina del Norte, las leyes previenen a los gobiernos locales de retirar monumentos sin una mayoría aprobatoria. Sin embargo, una encuesta reveló que el 62% de los estadounidenses creen que deben permanecer como símbolos históricos y el 44% de ellos fueron afroamericanos.

 

¿Qué está pasando ahora?

 

Memphis no es la única ciudad que busca remover las estatuas de los confederados. De hecho, en varias ciudades de Estados Unidos han removido estatuas de los líderes en los últimos meses, lo que ha aumentado el debate en torno a si deben o no ser retiradas.

 

Las diferencias volvieron a la luz pública en agosto de este año, cuando decenas de neonazis y supremacistas blancos protestaron en Charlottesville (Virginia) en contra de los planes de la ciudad de retirar el monumento al líder confederado Robert E. Lee. En los hechos se generaron violentos choques entre los protestantes y los manifestantes a favor. La grave situación terminó luego de un atropello que mató a una mujer e hirió a 20 personas.

 

Una semana después, cuatro monumentos al bando confederado de la guerra civil fueron retirados de la ciudad de Baltimore. En ese momento fue cuando el debate se encendió de nuevo en el país. La alcaldesa de Baltimore, Maryland, Catherine Pugh aseguró que "ya está hecho. Tenían que caer. Lo que me preocupaba era la seguridad de nuestra gente, y por eso hemos actuado lo más rápido posible".

 

En Furham, en Carolina del Norte, un grupo de manifestantes derrumbó y pateó una estatua confederada durante otra protesta contra todos los monumentos confederados que quedan en Carolina del Norte. En Nueva Orleans se han eliminado al menos 60 símbolos públicos desde 2015.

 

Algunas ciudades de Florida, Tennessee y Kentucky también enfrentaron los mismos debates y se manifiestan en contra de los monumentos. Por el momento se buscan estrategias para retirar las estatuas y monumentos y ubicarlas en nuevos espacios, mientras en todas las esferas políticas y sociales las diferencias continúan sin un consenso que permita una acción clara y unificada. El retiro de las estatuas debe enfrentar la violencia que el tema genera.

 

LatinAmerican Post | Dayana Martínez

 

Copy edited by Marcela Peñaloza

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