Pantone: El 2018 será un año ultravioleta

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Pantone: El 2018 será un año ultravioleta

El tono que veremos en las calles, armarios y escaparates del 2018 es el Ultra violet (18-3838). Este es un tono violeta “dinámicamente provocativo y pensativo, que comunica originalidad, ingenio y pensamiento visionario que  nos señala el futuro” publicó Pantone en su cuenta de Instagram en diciembre de 2017.

 

Leatrice Eiseman, directora y ejecutiva del Pantone Color Institute, declaró para el New York Times que “se trata del más complejo de los colores” ya que “está formado por dos tonos que son diametralmente opuestos, azul y rojo, que se unen para crear algo nuevo”. Este tono se destaca por reunir la sensualidad y la espiritualidad en partes iguales. Se verá aplicado en terciopelo, iridiscente, floral, para usarlo en los oufits del trabajo, en vestidos, faldas, sacos… En fin, el 2018 será su año.

 

Este color se dictamina más allá de las tendencias en el mundo del diseño “es realmente un reflejo de lo que se necesita en nuestro mundo de hoy” argumenta Laurie Pressman, Viceprecidenta del Instituto de Color Pantone.

 

El Instituto de Color Pantone fue fundado en 1962, es una consultoría que desde el 2000 pronostica tendencias globales del color, se encarga de asesorar a las empresas sobre sus colores en la identidad de la marca y en el desarrollo de sus productos. Utiliza el color como un activo estratégico para las ventas. Se basan en la psicología y la emoción del color, además de tomar en cuenta su poder para desarrollar estrategias de diseño.

 

Artistas como Prince, David Bowie y Jimi Hendrix portaron tonos púrpuras que llevaron al violeta a la vanguardia de la cultura pop. A este color se le ha otorgado, a través de la historia, un valor de altitud. 

 

Historia del color violeta

 

En 1856, William Perkin, estudiante en el Real Colegio de Química, con tan solo 17 años de edad, estaba tratando de averiguar una manera de sustituir la extracción de la quinina por un compuesto que pudiera desarrollarse en un laboratorio. La quinina se extraía del árbol peruano quino, era utilizada para preparar ginebra con tónica, ya que se consideraba medicinal en el siglo XIX. Sin embargo, este proceso era muy costoso.

 

El mentor del joven Perkin era August Wilhelm Hofmann, que se había hecho famoso por ser experto en el alquitrán de hulla: material negro de mal olor que se usaba para hacer abrigos resistentes al agua, al destilarlo salían diversas clases de químicos, entre ellos se obtenía el ingrediente clave para teñir sedas francesas de color amarillo. Hofmann creía que de los químicos del alquitrán de hulla podrían obtener también la quinina. La fórmula era que el gin and tonic contenía una parte de ginebra y tres partes de agua tónica, en coctel de la quinina eran 20 partes de carbón, 24 de hidrógeno, 2 de nitrógeno y 2 de oxígeno. (C20H24N2O2).

 

Perkin experimentó tomando un compuesto que tuviera la mitad de la cantidad de los elementos e intentó pegarlos. Su experimento falló. Lo único que consiguió fue crear un color intenso y llamativo que cualquier otro que existiera antes. El violeta causó revuelo en el mundo de la moda y en la sociedad en general. A pesar de ello, este tono solamente era accesible para la clase alta por el costoso proceso. Debido a eso, se relacionó con la realeza.

 

Finalmente, Perkin se dedicó a viralizar su proceso, el color púrpura se volvió popular y este 2018 viene con fuerza.

 

 

Latin American Post | Cinthia Flores

Copy edited by Laura Rocha Rueda

 

 

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