Conozca la historia de la feminista de la ciencia ficción

 Ursula K. Le Guin (Berkeley, 1929 – Portland, 2018) demostró que el terreno de la ciencia ficción no estaba obligatoriamente destinado a escritores varones

 

Conozca la historia de la feminista de la ciencia ficción

Una mujer en medio de una jauría de hombres

La autora, traducida a más de 40 lenguas, fue la primera mujer en ser galardonada en el 2003 con el título de «Gran Maestre» por la Asociación de escritores de ciencia ficción y fantasía de Estados Unidos (SFWA). Toda una vida literaria fue necesaria para que su portentosa labor como creadora de mundos extraordinarios tuviera la recompensa del tamaño de su calidad. Obras como "La mano izquierda de la oscuridad", "Los desposeídos" y "El nombre del mundo es bosque" la catapultaron a un escalón de la fama que ella, con el retraimiento y la humildad del alfarero, atendió siempre desde la impavidez que identificó su carácter en el medio caníbal de la literatura fantástica que, aunque no fue el único género que cultivó, es por el que más se le conoce.

Harold Bloom, el reconocido crítico estadounidense, sostuvo que Le Guin era «una creadora magníficamente imaginativa y gran estilista», y afirmó además que había elevado la fantasía a la alta literatura para nuestro tiempo. Nada menos. Aunque los temas que Le Guin abordó en sus novelas, como la belleza, el feminismo, la injusticia, el arte o la política, y que están presentes en una vasta producción que aglutina una veintena de novelas, una docena de libros de poesía y más de un centenar de relatos y novelas cortas, no eran los reconocidos por el canon en cuanto a perspectiva social y política, ya que transitaron desde los problemas planetarios, dragones, naves espaciales o juegos de magia y hechicería, en todos ellos, a hurtadillas, se dibujaba una perspectiva de género que con el tiempo fue haciéndose cada vez más evidente.

Aportes desde su obra

Hay un personaje que se destaca en "Los desposeídos", y se trata del físico Shevek, que aboga por derrumbar aquellas barreras que propician el rencor y la diferencia, o la pospuesta posición de la mujer en la estructura social que hoy conocemos. Sin embargo, a sus personajes en general, ya sean hombres o mujeres, se les puede sorprender fácilmente intentando evitar actitudes machistas, como las de la mayoría de héroes que, por cierto, hormiguean en los universos de ciencia ficción más conocidos. Le Guin, que es considerada como La gran dama de la ciencia ficción, compitió con otros representantes importantes del género junto a Margaret Atwood (Clarke, Asimov, Bradbury, Ballard).

Una marcada diferencia en la obra de Le Guin, respecto a la de sus coetáneos, es el altísimo componente humanístico que, casi en silencio, como ella y los alfareros, rehúye del prejuicio y las construcciones mentales para darle voz a los marginados y a los perdedores de todos los niveles sociales. Su influencia, como los grandes maestros, llegó a escalas estratosféricas, como fue el caso de la saga de Harry Potter con su obra "Un mago de Terramar" que, al mismo tiempo, nació de la devoción por "El señor de los anillos". 

Más allá de la obra, la persona

De los grandes seres humanos que han pisado el planeta puede decirse de todo y no alcanzarían mil vidas para decir lo justo, pero asimismo, en medio de un contaste refulgente, con decir una sola cosa puede comprobarse su valor. Así pues, sin falta, Le Guin no dejó de responder ni una sola de las tantas cartas que sus fanáticos y fieles lectores le escribieron durante décadas desde cualquier rincón del mundo.

 

Latin American Post | Sergio Marentes

Copy edited by Laura Rocha Rueda

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