Guaraní: la lengua que lucha para estar a la par del español

Aunque el guaraní es considerado una lengua utilizada en los hogares, el gobierno paraguayo está lanzando campañas para ubicar este idioma a la par con el español

El guaraní es una lengua indígena hablada por poco más de 10 millones de personas en Suramérica. Es uno de los idiomas oficiales de Paraguay y de Bolivia, luego de que fuera incluido en la Constitución de 1992 y la Constitución de 2009, respectivamente, aunque también hay personas en Argentina y Brasil que lo hablan.

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El guaraní es la lengua nativa de los guaraníes, pueblo indígena originario de la zona geográfica que comprende gran parte de Paraguay y sus fronteras con Bolivia, Argentina y Brasil, antes de la colonia española. La variante moderna de la lengua goza de un amplio uso entre no indígenas, pues es considerado de uso popular en las calles y en los hogares, pero no en el ámbito político.

Luego de siglos de sometimiento, y muy a pesar de que desde hace 26 años es un idioma oficial, muchos paraguayos ven el guaraní como una lengua de segunda categoría, por debajo del español. De hecho, su moneda, paradójicamente, se llama el guaraní. Sin embargo, las cosas están cambiando para bien. Un amplio grupo de intelectuales y políticos están procurando cambiar la imagen de la lengua, removerle su estigma, en un cometido para que el guaraní esté a la par que el español.

“Hay un estigma, un prejuicio, asociado con el guaraní”, dijo Ladislaa Alcaraz, Ministra de Políticas Lingüísticas de Paraguay. “Se asociaba con la pobreza, la ruralidad, la ignorancia, con la gente que es analfabeta”.

Una lucha que vale la pena

Desde 2011, el gobierno paraguayo estableció el Ministerio de Políticas Lingüísticas, cuya tarea central es la de normalizar y promover el uso del guaraní en legislaturas y tribunales, así como también en escuelas y colegios. Incluso, ya existen casos en que ciudadanos paraguayos han tenido juicios tanto en español como en guaraní. Y desde hace siete años la imagen del guaraní ha cambiado considerablemente. Por ejemplo, 2017, fue un año crucial, pues el Ministerio de Políticas Lingüísticas puso en marcha un plan para capacitar a funcionarios en guaraní.

Demográficamente, el guaraní es mayoritariamente más hablado en zonas rurales, que son las zonas en donde viven las personas que hablan poco o nada de español. Cifras gubernamentales indican que dos tercios de los nacionales que habitan en zonas campesinas, hablan guaraní, mientras que en las áreas urbanas solo el 33% lo habla.

Los efectos de la proliferación y el “mejoramiento” del valor del guaraní empieza a ver sus frutos lentamente entre la población civil. Desde un aumento considerable en bautizos de bebés con nombres guaraníes, así como negocios, vallas publicitarias y mercados, ahora tienen nombres guaraníes, incluso en zonas comerciales de Asunción, la capital de Paraguay.

Los que promueven que el guaraní algún día esté a la par en importancia social y política en Paraguay, saben que el camino es largo, pero no imposible, y poco a poco, se ven resultados que alegran.

 

Latin American Post | Juan Feliz Guerrero

Copy edited by Laura Rocha Rueda

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