Los zombies de Dolores O’ Riordan

Latin American Post hace un recuento de la vida de la artista irlandesa, quien murió a los 46 años

Los zombies de Dolores O’ Riordan

“In your head, in your head; zombie, zombie...”, es la frase que resuena en la mente de todo aquel que recuerda la voz dulce y al mismo tiempo desgarradora de Dolores O’ Riordan, fallecida de manera repentina en el hotel Hilton on Park Lane de Londres el pasado lunes 15 de enero, justo cuando se aprestaba a grabar una nueva versión de su tema más conocido: Zombie.

Esta mítica canción grabada con su icónico grupo The Cranberries llegó al mercado en septiembre de 1994, una semana después de que el Ejército Republicano Irlandés (IRA por sus siglas en español) declarase un alto al fuego, ese que 18 meses había provocado la muerte de dos niños en la localidad de Warrington: Jonathan Ball y Tim Parry, de 3 y 11 años respectivamente. “Los niños son el futuro del mundo, no entiendo cómo alguien quiere hacerles daño”, repetía O’ Riordan sobre cada escenario en que reproducía este himno del rock de los 90s. Nada más en julio de 2016, durante su presentación en el festival de Bospop (Países Bajos), reivindicaba el sentido de paz de la misma y en contra del terrorismo, en medio de los actos propiciados por el Estado Islámico para generar terror en Europa. 

Allí se le veía con una cruz colgante en su cuello, así como la impresa en su hombro derecho. Una cruz frente a la que canta en el video oficial de la considerada mejor canción en los MTV Europe Music Awards de 1995, aquella que escribió cuando tenía 23 años, una década después del período de abuso sexual que sufrió de niña por parte de un allegado de la familia. “Piensas: 'Oh Dios, cuán horrible y asquerosa soy’. Tienes un odio hacia ti misma que es terrible. Y cuando me hice famosa a los 18 y mi carrera despegó fue aún más duro. Ahí desarrollé anorexia”, declaró alguna vez en una entrevista con el periódico norirlandés Belfast Telegraph. En 2011 volvería a ver a su victimario después de largos años, en los cuales desarrolló diferentes crisis nerviosas, sumadas al abuso de alcohol. Este reencuentro se produciría en el doloroso funeral de su padre, a quien conoció en una silla de ruedas producto de un accidente de tránsito dos días después de que Dolores naciera.

Durante su infancia su mamá se vio obligada a trabajar en una tienda de snacks mientras sus hermanos se hacían cargo de los sembrados producidos alrededor de una pequeña casa agrícola, con dos habitaciones para nueve personas, en la ciudad de Limerick. Allí creció hasta los 7 años, cuando su hermana mayor causó por accidente un incendio en su hogar, lo que provocó que su familia quedara sin techo parcialmente mientras los vecinos aportaban para construir una mejor vivienda.

A los diez años comenzó a trabajar con su mamá. Eran los días de las huelgas de hambre de prisioneros republicanos después de la década más cruenta del conflicto de Irlanda del Norte. Fue en ese tiempo que Dolores empezó a cargar en silencio la propia cruz del abuso. Tal vez eso influyó en su apariencia menos femenina, al no usar maquillaje por orden de su mamá y no sentirse atractiva, mientras prefería pasar el tiempo con sus hermanos que con el resto de las chicas. “Era la chica rara, sobreprotegida, con un vestido rosa de flores y lazos en la cabeza, que tocaba el órgano en la iglesia”, recordaría en una entrevista con The Guardian el año pasado.  

Sin embargo, esto no fue impedimento para que a los 12 años escribiera su primera canción titulada “Calling”, en relación a su primer amor. Un llamado a la expresión libre que caracterizaría su voz muchos años después con su álbum Everybody else is doing it, so why can't we? en 1993 y al año siguiente No need to argue, del cual hace parte Zombie.

En 1994 se casó con el representante Don Burton, de quien se separó 20 años después. En 2014 fue arrestada al haber sido acusada de participar en un incidente violento con una azafata en un vuelo de Nueva York a Shannon (Irlanda). Luego se conocería que estas explosiones de rabia eran producto de un desorden bipolar. “Yo entraba y salía del extremo hipomaníaco por un período largo, pero solo puedes estar en ese extremo por cerca de tres meses hasta que tocas fondo y caes en la depresión”, reveló O'Riordan, quien en 2013 tuvo un intento de quitarse la vida con una sobredosis, pero los tres hijos que dejó su relación con Burton fueron su sustento para levantarse.

Ella misma sostuvo que la depresión “es una de las peores cosas que puede pasar”, pero “también he tenido mucha alegría en mi vida, especialmente con mis hijos”.

La policía británica ha indicado que “la muerte no se considera sospechosa” y que sus causas son aún “inexplicables”. Sus amigos más cercanos se muestran devastados y sorprendidos por la energía que transmitía en sus conversaciones horas antes de su fallecimiento, con la emoción de haber superado sus problemas de espalda para volver a cantar, mientras que sus compañeros de banda manifestaron que “fue un talento extraordinario y nos sentimos muy privilegiados de haber sido parte de su vida”.  

 

Latin American Post | Federico Duarte Garcés
Copy edited by Laura Rocha Rueda

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