ANÁLISIS

Alemania desarrolla código ético para vehículos auto-conducidos

Los vehículos auto conducidos deben entender que cualquier vida humana es igualmente valiosa

Intel, la reconocida compañía de tecnología estadounidense, reveló las proyecciones de ingresos estimadas para quien domine el mercado de los automóviles sin conductor. La cifra es de 7 trillones de dólares en ingresos anuales para 2050.

La corporación estima que para 2035, la industria tenga un tamaño total de 800 mil millones de dólares y que será capaz de salvar 585,000 vidas al reducir sustancialmente el número de accidentes viales.

Entre las mayores preocupaciones ante la llegada de la tecnología de los vehículos auto-conducidos se encuentra la de los lineamientos éticos en la programación de los vehículos en caso de un accidente. En general, no se ha llegado a un consenso sobre si en una situación de total peligro, el vehículo deba salvar a su pasajero o a los peatones en la vía.

El Foro Económico Mundial publicó uno de los mayores avances que se ha hecho en el tema hasta el momento. Se trata de los principios éticos que Alemania ha establecido como ley ante la llegada de la nueva tecnología.

En primer lugar, se debe priorizar en todo caso la vida humana sobre el daño a cualquier propiedad física o animales. En segundo lugar estableció que de ser inevitable, los vehículos deben velar por causar el menor sufrimiento humano sin distinguir entre edad, género, raza o discapacidades.

Es claro que los vehículos auto conducidos deben entender que cualquier vida humana es igualmente valiosa.

La aplicación de estas reglas podría solucionar el “problema del trole”, un problema ético que ha existido hace más de 60 años cuando se cuestionó sobre qué debería hacer un vehículo que inevitablemente va a chocar, sus dos opciones son chocar mortalmente a dos ancianos o sacrificar la vida de un niño.

La ley alemana no repararía en considerar características de cada individuo. En general, se limitaría a calcular en qué escenario se causaría el menor daño para proceder. A pesar de ser una solución teóricamente bien planteada, no es claro cómo se calculará el daño que el vehículo podría infligir.

Falta un largo camino por recorrer. Sin embargo, es claro que en el futuro la tecnología llenará cada aspecto de nuestras vidas y que esto nos beneficiará como especie.

 

Latin American Post / David Eduardo Rodríguez Acevedo

Copy edited by Susana Cicchetto

 

 

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