Siria: ¿Cuál es la realidad de las mujeres y las niñas afectadas por el conflicto?

Actos de explotación sexual son perpetrados en su mayoría por trabajadores de la ONU, encargados de llevar víveres a las zonas en conflicto

Siria: ¿Cuál es la realidad de las mujeres y las niñas afectadas por el conflicto?

En Siria, la diferencia entre morir y continuar con vida ya no se distingue fácilmente. Según el Centro Sirio de Investigación Política, el saldo de víctimas mortales hasta 2016 era de 470.000 . La crisis humanitaria desencadenada por los interminables combates entre el gobierno, aliados y rebeldes ha causado que al menos 4,8 millones de sirios busquen refugio en países vecinos. Adicionalmente, otros 6,1 millones de desplazados internos batallan cada día para conseguir alimentos, medicina o simplemente continuar con vida.

 

Como si la tragedia sufrida por la población no fuese suficiente, un nuevo y desgarrador informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés), denunció que un gran número de mujeres y niñas sirias están siendo explotadas sexualmente por miembros de los equipos encargados de proveer ayuda humanitaria en la zona. Allí, los trabajadores humanitarios contratados por agencias de la ONU y otras organizaciones retienen los víveres enviados al lugar de conflicto y los intercambian por favores sexuales.

 

En los casi ocho años de guerra que ha sufrido Siria, todos los géneros y las edades se han visto afectados. No obstante, numerosas investigaciones coinciden en demarcar las mujeres y niñas como la población en mayor riesgo. Ellas no solo padecen los actos violentos del conflicto, sino que también son víctimas de violencia género, violencia sexual y violencia doméstica.

 

El informe de la UNFPA bajo el nombre Voices from Syria 2018 (Voces de Siria 2018, en español), exhibe cómo las mujeres, en su mayoría viudas o jóvenes, se ven obligadas a casarse temporalmente con los distribuidores de ayuda humanitaria con el objetivo de asegurar para ellas y sus familias alimentos. En otros casos, los trabajadores intercambian los víveres y suministros de primera necesidad por favores sexuales.

 

Estos casos de explotación sexual son en gran parte perpetrados por proveedores locales contratados para llevar la asistencia humanitaria a las zonas de mayor conflicto en Siria. La situación ha generado tal grado de temor en la comunidad vulnerada, que incluso algunas mujeres se niegan a acudir a los centros de distribución de ayuda, según resalta el informe.

 

Los organismos salpicados por estos escándalos de violencia sexual contra las comunidades niegan haber tenido conocimiento sobre las prácticas de sus trabajadores y afirman que se seguirán llevando a cabo políticas de “cero tolerancia” con a los responsables de los actos. Sin embargo, esta no es la primera vez que se reportan agresiones sexuales hacia las mujeres sirias; en 2015, este tipo de conductas ya habían sido denunciadas, pero continúan sucediendo en la actualidad.

 

Restricciones ilícitas por parte del gobierno

 

De acuerdo con detalles publicados en el Informe Mundial de Derechos Humanos 2017 de Human Rights Watch (HRW), organizaciones del gobierno sirio realizan restricciones ilícitas de la ayuda humanitaria y obligan a las agencias de asistencia a pasar por un sistema burocrático para obtener permisos antes de acceder a las áreas afectadas.

 

Como lo resalta la publicación de HRW, “el secretario general de la ONU dijo que incluso en las áreas donde el acceso de la ayuda sí estuvo permitido, el gobierno sirio retiró artículos de primera necesidad de los convoyes. Sólo en febrero (2017), el gobierno impidió que 80.000 artículos de tratamiento médico, entre ellos kits de diarrea, botiquines de emergencia, antibióticos y otros medicamentos, llegaran a las áreas asediadas”.

 

Las agresiones sexuales que sufren a diario las mujeres y niñas sirias no solo provienen de los asistentes de organismos de socorro, también deben someterse a los abusos de los combatientes rebeldes y el autodenominado Estado Islámico (ISIS). Un informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre Siria señaló que los combatientes de ISIS obligan a mujeres sunitas, que viven en áreas controladas por el grupo extremista, a casarse con ellos por la fuerza.

 

La realidad es que aunque si la guerra en Siria terminara hoy mismo, los flagelos del conflicto perdurarían por años. La población femenina se ha visto especialmente afectada por el conflicto y sus consecuencias como la perdida de bienes materiales, familia y autonomía y vulneración de derechos.

 

Latin American Post | Krishna Jaramillo
Copy edited by Marcela Peñaloza

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