Venezuela: implicaciones del default de S&P

Estados Unidos aparenta ser el dueño del futuro del país Sudamericano

Venezuela: implicaciones del default de S&P

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S&P Global ratings declaró la calificación de la deuda soberana venezolana como “default”, la categoría más baja. A su vez, Fitch Ratings decretó una alerta por la venta masiva de deuda proveniente del país latinoamericano. Entrar en default implica que un país será excluido de la inversión extranjera directa y los mercados internacionales de crédito.

El anuncio de default llega solo días después que Europa y Estados Unidos anunciasen las mayores y más profundas sanciones al mandato venezolano hasta la fecha: el cese de sus importaciones de petróleo. Las exportaciones de petróleo de PDVSA representan el 95% del flujo de divisas que Venezuela obtiene actualmente, divisas que podrían perderse prontamente.

Tareck El Aissami es conocido por el gobierno estadounidense como “el narcotraficante de Aragua” y es también el vicepresidente de Venezuela. En una reunión privada llevada a cabo en Caracas, el alto funcionario fue incapaz de proveer a los 100 asistentes una solución coherente ante la crisis de la deuda.  

En 2015, PDVSA negoció una deuda por 2.8 billones de dólares a través de ofrecer 20% adicional sobre el principal y añadió el 50% de las operaciones de la refinería Citgo. El negocio generó rentabilidad a los inversionistas por 100%. Un caso similar fue observado en el caso de la demanda por $769 millones de dólares por la canadiense Gold Reserve, a quien se le pagó con 45% de una compañía estatal extractora valorada en al menos el doble de la obligación inicial.

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Actualmente, Nicolás Maduro debe $60 billones de dólares en bonos de PDVSA a T Rowe Price Associates Inc, Ashmore Investments Management Ltd y BlackRock Investment Management Ltd mientras las reservas de petróleo llegaron a niveles de 1989. Se espera que el futuro traiga embargos de petróleo y allanamientos a propiedades venezolanas en el exterior.

Adicionalmente, el gobierno socialista enfrenta presiones provenientes de conglomerados como Citigroup que ha cerrado más cuentas al interior del país mientras Deutsche Bank AG decidió suspender sus servicios como banco corresponsal de Estados Unidos.Las cuentas venezolanas también se verán afectadas por la activación de Credit Default Swaps.

El grueso de la deuda venezolana proviene del mandato de Hugo Chávez. En 2008, el barril de petróleo costaba $157,87 dólares, mientras que en 2016 su valor llegó a caer hasta los $29,67 dólares. Gracias a los amplios márgenes de la venta de petróleo, fue posible financiar el “sueño bolivariano” en América Latina.

El gobierno socialista consideró que tener las mayores reservas del mundo de oro negro sería suficiente para subsistir en el largo plazo y, en su afán por aumentar sus programas sociales, firmó futuros de petróleo por capital con China y Rusia por $55 billones de dólares que hoy sigue pagando.

La situación no afecta a ninguna otra nación que se comporte de manera racional pues los Bancos Centrales pararon su compra e iniciaron la venta de activos financieros venezolanos una vez su calificación de riesgo empezó a disminuir.

 

 

Latin American Post | David Eduardo Rodríguez Acevedo

Copy edited by Susana Cicchetto 

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