Chile: ¿Cómo abordar el boom migratorio?

Distintos sectores políticos coinciden en la necesidad de actualizar la política migratoria, pero difieren en el enfoque de las medidas concretas

Chile: ¿Cómo abordar el boom migratorio?

El país austral registra la mayor tasa de crecimiento de la población migrante. En los últimos 8 años, Chile ha sido uno de los paises latinoamericanos donde la población migrante ha crecido a mayor ritmo. De 2010 a 2015, la cantidad de inmigrantes en el país creció a 4,9% al año. Le siguen México (4,2%), Brasil (3,8%) y Ecuador (3,6%), según datos del Informe Coyuntura Económica en América Latina y el Caribe de 2017 preparado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

De 2010 a 2016, la población migrante en Chile pasó de 369.436 a aproximadamente 477.000 personas. La cifra representa un alza de 29%. La proporción de inmigrantes, en comparación con los ciudadanos nacidos en Chile, es de 2,7%. Número que aún se encuentra por debajo del promedio de 13% de migrantes que tienen los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esta organización reúne a los 35 países con economías más desarrolladas y Chile forma parte de este organismo.

De cada 4 inmigrantes en Chile, 3 proceden de países sudamericanos. Entre 2005 y 2016, la comunidad peruana continuaba siendo la mayor receptora de permisos de residencia definitiva con 123.401 o un 38% de los permisos otorgados. A perú le siguen Bolivia (13,5%) y Colombia (13%), de acuerdo a cifras del Departamento de Extranjería y Migración de Chile.

Las cifras de los últimos 8 años muestran que inmigrantes de otras nacionalidades han obtenido la categoría de residentes a un ritmo más alto que el de ciudadanos de países vecinos. En 2016, se contabilizaban 12.155 colombianos con residencia definitiva aprobada, 3.699 venezolanos y 3.646 haitianos, un alza de 733%, 1011% y 7192%, respectivamente.

Reformas legales

El nuevo gobierno de Sebastián Piñera, que asume el 11 de marzo de 2018, recibe el desafío de actualizar la ley de migraciones de Chile, una norma que data de 1975. El proyecto de reforma presentado por el gobierno de Michelle Bachelet fue rechazado para entrar a discusión legislativa el pasado 10 de enero.

La iniciativa del Gobierno de Bachelet levantó críticas tanto de la oposición como de algunos parlamentarios de su coalición de gobierno. El proyecto fue criticado por impreciso, regresivo en materia de derechos sociales o falta de controles para regular el ingreso de nuevos migrantes.

Durante la campaña, el futuro presidente Piñera esbozó que su plan migratorio restringirá la entrada de inmigrantes con antecedentes penales. Otro planteamiento central es sustituir el sistema de visas actuales por la admisión de inmigrantes que tengan las experticias que requiere el mercado laboral chileno, un sistema similar al que rige en Canadá, Nueva Zelanda o Australia.

Diferentes organizaciones y diputados de centro-izquierda han cuestionado las iniciativas presentadas por Bachelet y Piñera porque consideran que “criminalizan la inmigración”. Plantean que la migración debe abordarse desde la protección de los derechos humanos y la integración plena a la sociedad. Además, abogan por crear una institución que asuma las políticas específicas para la población migrante.

Parlamentarios de la coalición de gobierno del próximo Ejecutivo han adelantado que esperan admitir a debate legislativo el proyecto de ley de migraciones de 2013, presentado durante el primer mandato de Piñera. La nueva administración recibirá el testigo de la actualización de la política migratoria, un punto en el que parecen coincidir los principales bloques políticos de Chile.

 

Latin American Post | César Noriega
Copy edited by Marcela Peñaloza

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