ECONOMÍA

Brasil lanza programa para la ‘economía azul’ mediante la preservación de los arrecifes

Brasil lanza un programa pionero en Río de Janeiro para restaurar y proteger sus arrecifes de coral costeros, con el objetivo de aprovechar la “economía azul” para el desarrollo sostenible y crear oportunidades económicas a través de la conservación marina.

En un paso significativo hacia la sostenibilidad ambiental y económica, el gobierno brasileño, desde la vibrante ciudad de Río de Janeiro, ha presentado una iniciativa innovadora para rejuvenecer y salvaguardar los arrecifes de coral del país. Este ambicioso programa está destinado a catalizar la burguesa ‘economía azul’, generando ingresos y empleos mediante la preservación de los entornos marinos. A la cabeza de esta iniciativa está el Banco Brasileño de Desarrollo (BNDES), una institución financiera clave en el país, que ha comprometido hasta 60 millones de reales (alrededor de 12 millones de dólares) para financiar organizaciones sin fines de lucro dedicadas a los esfuerzos de conservación de los corales.

Protección de ecosistemas marinos vitales

La financiación se centrará en los arrecifes de coral de aguas poco profundas, los más populares entre los turistas, y en los dos extensos bancos de coral del país. Estos ecosistemas son vitales para la biodiversidad oceánica, pero están cada vez más amenazados por fenómenos inducidos por el clima, como el aumento de la temperatura del mar.

La iniciativa del BNDES apunta a estabilizar los ecosistemas marinos, generando resultados beneficiosos para el turismo y la pesca en las regiones costeras de Brasil. Para calificar para el apoyo, los proyectos deben abordar áreas críticas como mejorar la calidad del agua en las cuencas de alimentación de arrecifes, combatir las prácticas de pesca destructivas mediante el fomento de medios de vida alternativos y planificar iniciativas turísticas comunitarias vinculadas a los ecosistemas de coral.

Se dará prioridad a los proyectos en lugares con alta concentración y densidad de arrecifes, particularmente en el noreste del país, que cuenta con una parte importante de la costa de 8.500 kilómetros de Brasil, reconocida por su diversidad de corales.

Inversión e impacto económico

La inversión total podría alcanzar los 12 millones de dólares, y el BNDES aportaría la mitad restante a través de los socios del proyecto. Cada proyecto debe asegurar un mínimo de 5 millones de reales (alrededor de 1 millón de dólares), con costos compartidos divididos equitativamente entre BNDES y los proponentes del proyecto.

La investigación destacada por BNDES revela el valor económico y ambiental de la conservación de los arrecifes: cada kilómetro cuadrado de arrecife preservado puede ahorrar aproximadamente 940 millones de reales (188 millones de dólares) en gastos de protección costera y generar 62 millones de reales (12,4 millones de dólares) en concepto de turismo. Esto se traduce en un impulso potencial de 7.000 millones de reales (1.400 millones de dólares) procedente del turismo coralino para Brasil. Cifras tan prometedoras no sólo subrayan el potencial económico de la “economía azul”, sino que también hacen que el público se sienta optimista sobre su futuro.

A nivel mundial, se estima que los arrecifes de coral sustentan 30 millones de empleos, lo que subraya su importancia para la biodiversidad, la estabilidad económica y el crecimiento.

La iniciativa brasileña, un rayo de esperanza para la preservación de los arrecifes de coral, no es sólo un esfuerzo local sino parte de un movimiento más amplio en toda América Latina. Países como México, Belice y Colombia, con su rica biodiversidad marina, también están tomando medidas para proteger sus arrecifes de coral, reconociendo su importancia tanto para la sostenibilidad ambiental como para el desarrollo económico. Esta acción colectiva subraya el compromiso compartido de los países latinoamericanos con la conservación marina, haciendo que la audiencia se sienta informada y conectada con los esfuerzos regionales.

En México, el Arrecife Mesoamericano, la segunda barrera de coral más grande del mundo, ha sido objeto de esfuerzos de conservación concertados centrados en el turismo sostenible y la gestión pesquera. Por ejemplo, el gobierno ha implementado regulaciones estrictas sobre prácticas de pesca y ha establecido áreas marinas protegidas. Belice, hogar de una parte de este arrecife, ha implementado protecciones similares, reconociendo los riesgos económicos y ambientales vinculados a su salud. De manera similar, los esfuerzos de Colombia para conservar sus arrecifes de coral, particularmente alrededor de las islas de San Andrés y Providencia, incluyen el establecimiento de parques marinos y la promoción del turismo sostenible. Estas iniciativas resaltan un creciente compromiso regional con la conservación marina y brindan una valiosa comparación con el programa de Brasil.

Estas iniciativas en América Latina no sólo contribuyen a preservar la biodiversidad marina sino que también ofrecen un plan para el desarrollo económico sostenible. Aprovechan la economía azul para crear empleos, proteger las costas y garantizar la salud a largo plazo de los ecosistemas marinos.

Un esfuerzo global

Por lo tanto, el programa lanzado por Brasil no es un esfuerzo aislado sino parte de una narrativa regional y global más amplia. Significa un reconocimiento colectivo del papel fundamental de los arrecifes de coral en el mantenimiento de la vida marina, el apoyo a las economías y la mitigación de los impactos del cambio climático. Al invertir en la salud de estos tesoros submarinos, Brasil y sus homólogos latinoamericanos están salvaguardando su patrimonio ambiental y trazando un rumbo hacia un futuro más sostenible y económicamente vibrante.

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La postura proactiva de Brasil en la conservación de los arrecifes de coral a través de la iniciativa financiada por el BNDES es un paso loable hacia la realización del potencial de la economía azul. Sin embargo, es importante señalar que el éxito del programa dependerá de varios factores, incluida la efectividad de los esfuerzos de conservación y la capacidad de equilibrar el desarrollo económico con la protección ambiental. A medida que este programa se desarrolle, inspirará un esfuerzo regional concertado hacia la conservación marina, contribuyendo al esfuerzo global para proteger los ecosistemas marinos vitales de nuestro planeta y la gran cantidad de vida que sustentan.

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