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Tercer mandato de Lula da Silva será más desafiante que el primero

El presidente electo de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, se posesiona el 1 de enero para su tercer mandato. A pesar del grato recuerdo que aún hay en sus seguidores, el contexto es mucho más complicado.

Luis Inácio Lula da Silva

Foto: Antonio Cruz/ABr

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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“A partir del 1 de enero de 2023, voy a gobernar para 215 millones de brasileños y brasileñas, y no solo para aquellos que votaron por mí. No existen 2 Brasiles”, fueron las palabras de Lula da Silva tan pronto reconoció su victoria. El líder de la izquierda brasileña afronta un panorama mucho más complicado al que tuvo que afrontar en 2003, cuando llegó por primera vez al poder.

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No solo porque el Brasil que hoy recibe es completamente diferente al que dejó, a esto hay que sumar las particularidades con las que llega él, sino también el contexto global. La crisis económica, la inflación, la guerra en Ucrania, una economía de post pandemia, etc.

Un país dividido

Bien lo dijo Lula al momento de reconocer su victoria:  “A nadie le interesa vivir en un país dividido en permanente estado de guerra. Ese país necesita paz y unión”. Precisamente, hoy llega a la presidencia de Brasil con un electorado altamente dividido. Tanto, que su elección fue por menos de 2 puntos porcentuales. El líder del PT sacó un 50.9% de los votos, mientras que el presidente saliente, Jair Bolsonaro, llegó al 49.1%. Una diferencia escasa que deja a Lula en una posición difícil.

En las primeras votaciones que ganó Lula (en 2002), el candidato del PT ganó en segunda vuelta con el 61.27% de los votos contra el 38.72%, luego se quedó con el 60.83% en su reelección contra el 39.17% de su contrincante. Unos resultados que en su momento. Más del 20% de diferencia, lo que hoy parecería impensado, debido a la polarización.
Da Silva deberá unir a su electorado, ya que la mitad del país, no solo votó en contra de él, muchos tienen una imagen completamente negativa del exsindicalista. Esto se ve reflejado en la conformación del Congreso. La principal fuerza política en ambas cámaras del legislativo es el Partido Liberal de Bolsonaro. El movimiento ultraderechista sacó 99 de los 513 escandíos en la Cámara de Diputados, 190, contando a los partidos aliados. En el Senado, el bolsonarismo sacó 13 de los 81 puestos, y la derecha unida tiene el 53% de los puestos.

Esto deja a Lula en una situación delicada en materia legislativa. Deberá gobernar mediante consensos y alianzas con grupos alejados a sus ideales. Necesitará de un gran poder de convencimiento, si no quiere que su gobernación se hunda por la oposición en el legislativo.

Lula una imagen desgastada

En primer lugar, Luiz Inacio Lula da Silva, regresa al poder 13 años después de entregarle el mandato a su aliada Dilma Rousseff. Pero, en todo este tiempo, varios hechos y eventos dejan que la victoria de da Silva se haya dado más por votos anti bolsonarista que en favor de Lula. Una muestra de esto, es el Congreso de mayoría opositora.

Es que los escándalos de corrupción que persiguieron al expresidente calaron dentro de los brasileños. Recordemos que Lula llegó a estar preso, pero una decisión de las altas cortes le otorgó la libertad por un tecnicismo. Hoy, los casos por los que se le acusó, prescribieron y quedará siempre en el imaginario de millones de brasileños la desconfianza en Lula, quién nunca fue absuelto en juicio.

Un momento económico esperanzador, pero peor que en 2003

Tal vez, el panorama que más difícil tendrá Lula es el campo económico. Ya que, pese a que los expertos prevén un superávit comercial en 2023, las exportaciones e importaciones podrán caer. Esto, junto a los fenómenos inflacionarios y una economía que aún se reciente de la pandemia, vislumbran un mejor año que 2022, pero no del todo buena.
Sin embargo, el superávit en la balanza comercial que se espera, podría superar al registrado en 2020, siendo este, el récord en la historia brasileña.

Lula es recordado por sacar de la pobreza a millones de familias brasileñas y es lo que hasta hoy le da su importante capital político. Pero Lula gobernó durante los periodos de bonanza de las materias primas. En los primeros años de la década del 2000, el precio de los productos exportados por Sudamérica daban una bonanza financiera. Luego de la crisis del petróleo, los periodos en la región son más complicados y esta es la realidad que deberá enfrentar Lula.

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