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Colombia y Venezuela: ¿cuáles son los beneficios no económicos de la apertura en la frontera?

En LatinAmerican Post hacemos un análisis de las oportunidades sociales y políticas que trae consigo la apertura de la frontera Colombia-Venezuela.

frontera colombo-venezolana

Foto: TW-luiscrh

LatinAmerican Post | Christopher Ramírez Hernández

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El pasado 26 de septiembre, los gobiernos de Colombia y Venezuela decidieron abrir nuevamente la frontera de más de 2.200 km que comparten ambos países.

Esta noticia, que se considera como uno de los primeros grandes cambios del gobierno progresista del presidente colombiano Gustavo Petro, se dio luego de siete años en los que la frontera entre ambas naciones mostró cierres tanto intermitentes como permanentes.

“Tanto el pueblo de Táchira como el pueblo de Norte de Santander, van a tener un reencuentro maravilloso desde el punto de vista de tránsito de los jóvenes que han podido pasar hace dos y tres meses a su educación, como los mayores flujos de personas que se ven por los puentes para reemplazar para siempre las trochas”, explicó el ministro de Comercio, Germán Umaña.

Por supuesto, tal como detallan informes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) o de ProColombia, las exportaciones entre ambos países serán uno de los ítems más beneficiados con la apertura de la frontera.

De acuerdo con estas instituciones, durante el primer semestre de 2022 se alcanzó un tope de 329,5 millones de dólares en negociaciones entre Colombia y Venezuela, mientras que con la apertura, según explicó la presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Venezolana, María Luisa Chiappe, se tienen estimaciones superiores a los 800 y 1.200 millones de dólares al finalizar el segundo semestre del año.

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El beneficio humano de la apertura de la frontera

Ahora bien, más allá de los beneficios económicos evidentes que dejará en el corto tiempo esta iniciativa diplomática, lo cierto es que la ciudadanía, en ambos lados de la frontera, también verá mejoras en sus condiciones de vida sociales y humanas.

Así lo detalló el presidente Gustavo Petro, semanas antes de la apertura: “En este momento, el canciller (Álvaro Leyva) ha hecho contactos con el otro Gobierno (de Venezuela) para ir procesando la apertura de la frontera. Tienen que restablecerse las relaciones comerciales, culturales, sociales, familiares, incluso militares, de todo tipo”.

Ejemplo de esto es lo que explicó Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, quien en conversación con la revista económica Forbes, recordó que son más de 4.700 niños que viven del lado venezolano, pero cuya educación es impartida en territorio colombiano.

De acuerdo con el experto, estos niños, así como sus padres, podrán mejorar su calidad de vida, ya que no deberán cruzar la frontera a pie sino que podrían hacer uso del transporte público que se movería entre ambos países.

Otro tema de gran importancia en las relaciones colombo-venezolanas es, por supuesto, la seguridad y las intenciones de paz que se quieren alcanzar en la frontera. De acuerdo con Ricardo Lozano Forero, quien fue el último embajador de Colombia en Venezuela antes del rompimiento definitivo de lazos diplomáticos en 2018, el cierre fronterizo inició con un reducido número de tres grupos armados en la zona, “y ahora hay 16”.

Pensando en esto, una de las primeras iniciativas que se empezó a forjar en la agenda diplomática fue la reanudación de las relaciones bilaterales en materia militar. La idea, según explicaron el ministro de Defensa de Colombia, Iván Velásquez Gómez, y  su homólogo venezolano, el general Vladimir Padrino López, es poder llegar a términos de hermandad con los que se pueda gestar una comunión entre las Fuerzas Militares de cada uno de estos países.

Así lo acordaron el pasado 24 de septiembre, en una reunión que se llevó a cabo en el estado de Táchira, del lado venezolano de la frontera. Para Velásquez, esta decisión “va a marcar un inicio de relaciones desde los Ministerios de Defensa y las Fuerzas Militares, de mucho beneficio para la región y para toda la frontera binacional”.

De esta forma, se podrán gestar desde ahora planes en conjunto para intentar detener y si es posible acabar con las bandas delincuenciales que se mueven en las selvas fronterizas, tales como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las disidencias de la extintas FARC u otras Bacrim que han atormentado a la comunidad civil de ambos territorios.

Por último, es importante recordar que con la apertura de la frontera también se habla de la instauración de nuevos procesos que se podrán desarrollar desde los consulados de cada nación. Así, aparte de beneficios como la validación de programas académicos cursados en estos países, hay un tema de sumo cuidado que, después de varios años, podrá volver a tratarse: la repatriación de niños venezolanos en Colombia.

Según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), hay más de 1.200 niños, niñas y adolescentes de nacionalidad venezolana, que infortunadamente no tienen adultos cercanos en quienes el Estado colombiano pueda confiar su custodia, siendo los únicos familiares personas que residen actualmente en Venezuela.

“Es urgente encontrar una salida institucional para que los menores de edad no permanezcan indefinidamente en hogares de paso o instituciones de protección y se pueda adelantar la reunificación familiar correspondiente, verificando previamente que se cumplan las condiciones apropiadas en términos de derechos de los niños”, dijo el defensor del Pueblo colombiano, Carlos Camargo, el 28 de septiembre tras una visita a la frontera.

De hecho, para Camargo es de suma importancia que este tema llegue a los puntos urgentes de la agenda bilateral entre Colombia y Venezuela, pidiendo, incluso, que esta situación sea abordada desde el comienzo por sobre cualquier otra problemática. Para el funcionario colombiano, los derechos de los niños, niñas y adolescentes priman por sobre los derechos de los demás; por eso ese estado de emergencia.

“Los niños, niñas y adolescentes deben ser la prioridad en el restablecimiento de las relaciones entre Colombia y Venezuela”, concluyó Camargo.