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Rusia: Vladimir Putin y su apuro por aumentar o terminar el conflicto

Los últimos acercamientos con China y la postura de los países aliados a Moscú no le han servido a Vladímir Putin para seguir justificando el conflicto con Ucrania iniciado en febrero de este año.

Vladimir Putin

Foto: Kremlin.ru

LatinAmerican Post | David García Pedraza

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Moscú y Kiev se han visto marcados por la constante tensión que ha azotado a sus comunidades, en especial la ucraniana por los constantes bombardeos y la invasión militar rusa a su territorio, como en las ciudades de Mariúpol y Jersón al oriente del país. Vladímir Putin, presidente de la Federación Rusa, exhortó a sus aliados políticos, en especial a Bielorrusia, de apoyar esta acción debido a que veía que Rusia estaba siendo cercada por la OTAN frente a una posible anexión de Ucrania a esta organización militar.

Los choques culturales, nacionales y étnicos se hicieron evidentes entre Rusia y Ucrania desde la caída de la Unión Soviética en 1991, y, a pesar de que se le veía como un conflicto menor, tomó auge en 2014 con la adhesión, sin reconocimiento internacional, de Crimea. Esta península era un territorio ucraniano, pero con mayoría de población rusa que, por referendo, pasó a autodenominarse parte de Rusia y que desde Moscú se ratificó de manera inmediata.

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Estás dos sociedades, a pesar de compartir una historia junta durante gran parte de la época contemporánea mundial, no han sabido formar una buena vecindad siendo independientes.

Toda excusa es válida para iniciar un conflicto

Los medios de comunicación, como bien es sabido, juegan un papel importante en el cubrimiento de acontecimientos y hay momentos donde las contradicciones salen a la luz. Bien es sabido que la ofensiva rusa ganó terreno en Ucrania, ya que el ejército de Moscú inició la escalada de violencia, debido a que se encontró con una fuerza militar de Kiev desorientada. Sin embargo, y sobre todo en septiembre de 2022, las milicias ucranianas han venido recuperando parte de los territorios que estaban bajo ocupación rusa, como el oriente de Járkov y la ciudad de Izium. Para ningún bando es fácil reconocer que han ido perdiendo varias batallas, pero la información es valiosa al hacer un balance y tomar decisiones claves para el futuro del conflicto, sea para escalarlo o reducirlo.

Las verdades que pueden manifestar la diplomacia

En la arena internacional, Rusia ha tenido amistades muy contadas. La más conocida ha sido con el gobierno bielorruso, quien ha tenido una gran afinidad al Kremlin desde la extinta URSS; no es sorpresa que Minsk y Moscú sean aliados en la adversidad y en la prosperidad. De índole económica, al querer ser considerados potencias mundiales, Rusia y Türkiye han sido grandes aliados, a pesar de que Ankara pertenezca a la OTAN, una organización que se ha ganado el recelo de Putin. Finalmente, la frase ‘el enemigo de mi enemigo es mi amigo’ cobra vida en la relación entre Moscú y Pekín, dos países con vastedad territorial e histórica cuyos gobiernos tienen en común la disparidad con Estados Unidos.

De estos tres aliados, solamente Bielorrusia apoya directamente la ofensiva de Rusia a Ucrania, mientras Türkiye ha pedido a Moscú que devuelva los territorios ocupados a Kiev, ya que Ankara mantiene buenas relaciones con ambas partes y se le nota la voluntad de ser garante de un acuerdo para el fin del conflicto. Por su parte, Pekín no ha manifestado una actitud en favor ni en contra de la postura rusa, lo que ha puesto a dudar a Putin sobre la política exterior que manejaría con el presidente Xi Jinping, esto sin que afecte las relaciones comerciales que hay entre ambas naciones.

En el marco de la 77° Asamblea General de Naciones Unidas, Recep Tayyip Erdogan, presidente de Türkiye, ha dicho que Vladímir Putin está dispuesto a terminar el conflicto. Este llamado del presidente turco puede tener un mensaje implícito mucho más diciente: las milicias rusas sí están más debilitadas de lo que aparentan, o al menos, que han sido derrotadas más veces de las que se ha informado. Erdogan es vecino del conflicto y debe estar muy informado de los acontecimientos en el frente de guerra. Si decide inclinar la balanza hacia un lado, es porque cree conveniente estar del lado victorioso.

Mucho se ha especulado sobre la imagen de Vladímir Putin dentro y fuera de Rusia, desde su estado de salud hasta el porcentaje de aprobación de gobierno dentro de su país. No obstante, la realidad es que, dejando de lado a los países de la antigua Unión Soviética, la mayoría de los gobiernos está en contra de su actuar en Ucrania. Toda la Unión Europea, la OTAN, gran parte de las Américas y África condenan su accionar contra la población ucraniana, cuyos ataques han sido dirigidos en su mayoría a la población civil.