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Bolsonaro agita el miedo y Lula da Silva la nostalgia en un Brasil dividido

Estas son algunas de las propuestas destacadas tras un debate en el que dominaron las descalificaciones entre los punteros Jair Bolsonaro y Lula da Silva.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil y Luiz Inácio Lula Da Silva

Fotos: Gustavo Lima, Ricardo Stuckert

Latinamerican Post | Luis Angel Hernández Liborio

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El pasado 28 de agosto se celebró el primer debate presidencial en Brasil organizado por medios de comunicación. En él, Jair Bolsonaro y Lula da Silva, los punteros, hicieron notar sus diferencias e hicieron del debate un campo de batalla en el que las descalificaciones mutuas fueron el común denominador. No obstante, los candidatos brasileños dejaron ver parte de sus principales propuestas rumbo al Palacio de Planalto.

Lula en defensa de su gobierno

Como es de esperar, la principal bandera de Lula da Silva es su mandato anterior (2003-2010), cuyos resultados espera que respalden su actual candidatura. En 2018 no pudo presentarse a las elecciones debido a  su proceso judicial por el que fue encarcelado, hecho que dio paso libre a Jair Bolsonaro, a quien busca destronar. Al apoyarse en su anterior gobierno, Lula promete retomar muchas de las medidas que aplicó hace más de una década, donde destacan los programas sociales. 

El eje fundamental de su política han sido y serán sin duda sus políticas hacia la población pobre, como él mismo lo ha declarado. Las personas que viven con hambre en el país en 2022 ascienden a 33.1 millones de acuerdo con la Red Brasileña de Búsqueda en Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, una cifra que ha devuelto a Brasil al Mapa del hambre de la FAO, de donde había salido durante el gobierno de Lula.

Ahí es donde el expresidente ha hecho énfasis, en cómo la pobreza ha crecido y las políticas del presidente Bolsonaro han sido insuficientes. Incluso, el mandatario eliminó la Bolsa Família creada durante el gobierno de Lula que beneficiaba a casi 60 millones de brasileños con un apoyo económico. Durante su llegada al poder Bolsonaro redujo los fondos hasta desaparecerlo, pero la pandemia lo obligó a restituirlo aunque con un nuevo nombre: Auxilio Brasil. Así, ambos candidatos coinciden en mantener este apoyo a las familias en caso de llegar a la presidencia. 

Lula ha aprovechado también para hacer propuestas sobre los principales temas en los que Bolsonaro ha sido criticado. Uno de ellos es sobre temas de género y diversidad donde Lula da Silva ha mostrado su apoyo. El aparato estatal también ha sido mencionado por el expresidente, quien propone fortalecer a las empresas del Estado y mejorar las regulaciones en temas ambientales, especialmente cuando se trata del Amazonas y la minería, algo en lo que Bolsonaro ha sido mal calificado. A petición de uno de los líderes del Partido de los Trabajadores, Lula también considera la posibilidad de instaurar una renta básica universal que establecería un paradigma en su país.

Bolsonaro, el miedo como arma

Tal parece que el actual presidente jugará la carta del miedo, similar a lo ocurrido en Argentina, México y Colombia en sus más recientes elecciones. La derecha en estos países apostó al temor de la población a la "venezolización", sin embargo los resultados electorales mostraron que dicha campaña ya no fue efectiva como sí lo fue la década pasada. Bolsonaro ha tomado el riesgo, en el debate enfatizó la relación de Lula con Alberto Fernández, Gabriel Boric, Gustavo Petro y Daniel Ortega a quienes atacó por las políticas aplicadas en sus respectivos países y que Bolsonaro afirma que Lula aplicaría en Brasil. 

Las encuestas muestran a Bolsonaro (32%) debajo de Lula (47%) por 15 puntos porcentuales, según el último resultado de Datafolha de agosto pasado. Así que la estrategia de Bolsonaro es evitar que Lula se acerque peligrosamente al 50% con el que ganaría en la primera vuelta.  Bolsonaro apuesta por su base electoral que apoya la prohibición del aborto, las armas y la estrategia contra el narcotráfico que Lula también ha prometido cambiar. En el plano económico, el presidente seguiría apoyando a los empresarios brasileños, a los que considera el motor que genera empleos y que sostiene a Brasil, por encima de los trabajadores a los que Lula ha prometido que echará abajo la reforma laboral del gobierno de Michel Temer. 

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¿Pueden los otros candidatos inclinar la balanza?

Lejos de los punteros se encuentran Ciro Gomes (PDT - 7%), Simone Tebet (MDB - 2%), Soraya Thronicke (União Brasil) y Felipe D’Avila (NOVO), los dos últimos con 0% estadístico en la encuesta de Datafolha. Los cuatro participaron también en el debate, sólo Gomes y Tebet muestran porcentajes que podrían ser decisivos, pero ambos podrían inclinar la balanza hacia Lula da Silva, principalmente Gomes quien fue su ministro de Integración Nacional. Pese a que Gomes se ha distanciado de Lula y se ha referido a él como un "encantador de serpientes", en la práctica es más probable su apoyo al expresidente que a Bolsonaro. 

Gomes es crítico hacia ambos punteros al culparlos de la situación actual de Brasil. Sin embargo, Lula se mostró abierto a integrar al PDT como parte de su gobierno dándole a Gomes la oportunidad de resarcir el "daño" hecho en 2018 donde, en una situación similar, no mostró su apoyo al candidato del PT que podría haber evitado la victoria de Bolsonaro. Gomes apela a que las grandes fortunas paguen impuestos, una renta universal y a una serie de reformas estratégicas. Por su parte, Tebet se alza con una agenda feminista que no encaja con Bolsonaro y que a final de cuentas beneficia a Lula.