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¿Tiene Gabriel Boric un plan B si se rechaza la Constitución?

Las principales encuestas en Chile muestran un avance del no a la nueva constitución, Gabriel Boric se enfrenta a su primer gran desafío del Gobierno.

Gabriel Boric

Foto: TW-GabrielBoric

LatinAmerican Post | Luis Angel Hernández Liborio

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El próximo 4 de septiembre, más de 15 millones de chilenos irán a las urnas. La razón es el plebiscito sobre la nueva Constitución. El entusiasmo generado por el anuncio de una nueva Carta Magna se ha transformado en incertidumbre. ¿Qué opciones tiene el presidente Gabriel Boric en caso de que el pueblo chileno vote por el NO?

El juego de las posibilidades

La Constitución chilena vigente data de 1980 durante el gobierno del general Augusto Pinochet, y aunque la dictadura terminó, el cambio de constitución no fue posible, los presidentes de la era democrática solo lograron reformarla, no obstante sigue sin adaptarse a las necesidades actuales de los chilenos. La expresidenta Michelle Bachelet impulsó una nueva constitución durante su segundo mandato, pero Sebastián Piñera no le dio continuidad al tomar el poder. Fueron las manifestaciones del 2019 las que aceleraron la posibilidad de una nueva constitución que se cristalizó con la Convención Constitucional de 2020 que redactó la nueva propuesta. Ahora, Chile se enfrenta a una decisión histórica, las posibilidades han pasado de una tendencia por el SÍ hacia un generalizado NO, quedan escasos días para revertir una tendencia que luce desfavorable.

De acuerdo con el estudio Pulso Ciudadano Electoral de la empresa Activa, las posibilidades juegan en contra de la propuesta de la nueva ley máxima de Chile. Según sus datos, pocos días del plebiscito (4 de septiembre) el 58.2% de los electores votaría por el NO, frente al 46.5% que lo haría por el SÍ, un dato que se repite en la mayoría de las encuestas en Chile, un pronóstico negativo.

Las polémicas generadas por las principales propuestas del documento han pasado factura, a lo que se suma una intensa campaña negativa por parte de empresarios y políticos que han logrado convencer al electorado de que la nueva Constitución sería un retroceso, principalmente entre la población adulta mayor del país. Podría repetirse lo que ocurrió con el Brexit en el Reino Unido, donde fueron los adultos mayores quienes definieron la salida de la Unión Europea, con una baja participación de los jóvenes. La diferencia en Chile se da en los temas de feminismo y diversidad que se espera que impulsen a los jóvenes a salir a votar, en contra de la tendencia común de ser grandes abstencionistas.

Los "planes B" que tendría Gabriel Boric

Boric llegó al poder con la responsabilidad de sacar adelante el proceso constitucional iniciado por su antecesor, la propuesta de nueva Constitución llegó el 4 de julio pasado y de inmediato saltaron a la opinión pública los principales temas: feminismo, paridad, diversidad, sistema de Justicia y cambios profundos como la eliminación del Senado y el nacimiento de una Cámara de las Regiones. Para los activistas por los derechos de las mujeres, la comunidad LGBT y los indígenas, la propuesta enviada por la Convención Constitucional llevaría a Chile al siglo XXI con un texto que sería de los más avanzados en el mundo en esos temas, pero al mismo tiempo ha asustado notablemente a los más conservadores dándoles las herramientas para impulsar la campaña por el NO.

El presidente Gabriel Boric ha declarado que de rechazarse la propuesta de ley fundamental se convocaría a elecciones para una nueva Convención Constitucional que tendría la responsabilidad de crear desde cero una nueva propuesta. Para la derecha y parte de la centro-izquierda, la opción es el rechazo de la nueva Constitución y una reforma profunda de la actual Carta Fundamental chilena. Esto dificultaría la posibilidad de una nueva convención constitucional, por lo que tendría que Boric negociar cada tema importante por separado si la opción de la oposición es la ganadora. Lo anterior se traduciría en un proceso lento y de intensas fricciones políticas en ambas cámaras del Congreso, donde el oficialismo se enfrenta a una oposición sólida que tiene el poder suficiente para bloquear si no se logran acuerdos.

En resumen, las tres opciones son: "Aprobar para reformar" que defiende el presidente, un escenario en el que tendría el control, ya que sería difícil para la oposición ir en contra de temas como la paridad o el derecho al agua. La segunda opción "Rechazar para reformar" a la que aspira la oposición, escenario en el que tendrían el control, se han comprometido a hacer cambios en temas relevantes como el agua o el Sistema Judicial, pero el presidente Boric se muestra escéptico. Esta segunda opción llevaría al mandatario a la tercera opción que es un nuevo constituyente. O empezar el proceso desde el comienzo.

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La sombra de la derrota que rodea a Boric

En cualquiera de los tres escenarios, Gabriel Boric se enfrentaría a intensas negociaciones con la oposición, aunque el "Aprobar para reformar" sería el más deseable para él, ya que sería una victoria que le permitiría cumplir de tajo con varias de sus promesas de campaña que lo mostraron como un candidato progresista. En cambio, el panorama apunta a una derrota para el presidente chileno, el país seguirá esperando ver en las leyes sus principales demandas. La tarea de Boric será intentar llevarlas a la constitución, cualquiera que esta sea, el esfuerzo político para lograrlo sin duda frenará el ritmo de su gobierno y podría desgastar su imagen y la de la izquierda chilena, algo que para la derecha opositora sería oxígeno puro, en medio de la tendencia de la región por la izquierda. Derrotar a Boric en el plebiscito podría entonces implicar un candado y un freno a su gobierno que se volvería pantanoso.