fbpx

El vencedor de la Guerra en Ucrania no será ni Rusia, ni occidente, sino China

La superpotencia asiática es el país que podrá salir mejor parado luego de la crisis económica que ha causado la guerra en Ucrania.

bandera china

Foto: Unsplash

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

Escucha este artículo


Read in english: The Winner of the War in Ukraine Will Be Neither Russia Nor the West, but China

China hace algunos años ha dejado de ser un gigante dormido o un tercer polo hegemónico, a ser un real aspirante al título de primera potencia global por encima de las tradicionales Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea. Si de economía hablamos, hoy China se ubica como la segunda potencia global, solo por delante tiene a Estados Unidos. Precisamente es esta la principal meta en la que China quiere superar al resto.

Es por esto que en medio de la guerra en Ucrania, el gigante asiático ha preferido no tomar partido y optar por el pragmatismo que lo lleve a salir mejor que sus otros grandes competidores. Por el momento, esto le ha resultado y ha sido el principal beneficiario de la crisis que afecta a la mayoría de economías. China hoy mantiene su discurso de una solución pacífica a la crisis en Ucrania, pero no ha querido tomar partido claro en este hecho y esto le agrada a Rusia.

Por un lado, de acuerdo con los datos del primer trimestre de 2022, la economía estadounidense cayó 1,6%, un hecho que alarma a varios expertos ante las consecuencias que está representando. Por otra parte, en comparación, el PIB de China creció 2,5% en el mismo periodo.

Esta noticia hay que verla con lupa. Por un lado, está muy por debajo del 12,7% que creció en el mismo tiempo el año pasado, pero teniendo en cuenta la política de COVID cero que ha implementado China en sus provincias más prósperas, son buenos resultados.

Adicionalmente, con el actual cerco diplomático y sancionatorio que está levantando occidente a Rusia, China se ha presentado como el socio ideal para Moscú. Esta relación se ha visto fortalecida y prueba de ello fue la más reciente reunión de los ministros de relaciones exteriores de Rusia y China (Sergey Lavrov y Wang Yi) durante la cumbre del G20 en Bali, Indonesia, a principios de julio.

El principal beneficio que ya está viendo China es en el abastecimiento de gas. Desde que las sanciones de Europa empezaron a llegar al régimen de Vladimir Putin, Rusia ha empezado a mermar el abastecimiento del preciado producto a Europa. Reciéntente, la empresa rusa de mayoría estatal Gazprom advirtió a Alemania que no podrá abastecer suficiente gas y no podrá cumplir sus acuerdos por motivos de fuerza mayor. Alemania rechaza esta advertencia y asegura que los "motivos de fuerza mayor" son específicos y Rusia no los cumple.

Pues este gas que deja de llegar a Europa, Rusia lo está destinando a China. El pasado 17 de julio, de acuerdo con la empresa Gazprom, Rusia suministró un récord histórico de gas ruso a través del gasoducto Power of Siberia. Datos de la empresa detallan que desde enero y junio del 2022, las exportaciones de gas entre estos dos países han aumentado 63,4%, llegando a los 7.500 millones de metros cúbicos.

Aunque por ahora, este gas que va a Asia viene de los yacimientos del este de Siberia y no de los que abastecen a Europa, desde ya Rusia trabaja en un interconector para poder cambiar el destino de sus exportaciones más fácilmente.

Lee también: ¿Imperialismo ruso y chino en América Latina? Cada vez más influencia de las superpotencias

Esto demuestra que Rusia no ha logrado suplir sus ingresos al 100% y que igual siente el golpe económico. Pero, China sí sale beneficiada. Al igual que India, principales compradores del gas ruso en Asia.

Incluso, China podría beneficiarse de una forma inesperada. Según CNN, Joe Biden estaría contemplando levantar algunas sanciones arancelarias a China que en su momento interpuso Donald Trump. El medio norteamericano destaca que debido a los altos precios debido a la inflación, una buena alternativa sería liberar varios productos de impuestos para así reducir cifras y aumentar el poder adquisitivo de los ciudadanos estadounidenses.

Independientemente de si se llega a tomar o no la decisión que significaría un gran beneficio para China, el hecho de que Washington ahora lo tenga entre sus posibilidades significa que Biden está acorralado y sus asesores buscan rebajar los precios de los productos y el fenómeno inflacionario.

Aunque una crisis económica mundial afectaría fuertemente a todos los países, incluyendo a China, es verdad que la salud de las finanzas de la superpotencia oriental tiene más posibilidades de salir airosa. Bien lo ha demostrado la historia, después de grandes crisis o conflictos, son los momentos en que se puede dar un cambio hegemónico.