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Alianza del Pacífico: ¿qué pasará ahora que todos sus miembros son de izquierda?

Con la reciente elección de Gustavo Petro como presidente de Colombia, la Alianza del Pacífico pasa a tener en su totalidad miembros de izquierda. Acá te contamos cuál es el panorama.

Gabriel Boric, Gustavo Petro, Andrés López Obrador y Pedro Castillo

Fotos: TW-gabrielboric, TW-perogustavo, TW-lopezobrador_, TW-PedroCastilloTe

LatinAmerican Post | July Vanesa López Romero

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Read in english: Pacific Alliance: What Happens Now That Every Member Is Left-wing?

El pasado 19 de junio en Colombia se celebró la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Hacia las 4 de la tarde, el país fue testigo de algo que nunca antes había visto. Por primer vez en la historia del país cafetero, un candidato de izquierda fue elegido como presidente y también por primera vez el cargo vicepresidencial será ocupado por una mujer negra. La noticia recorrió rápidamente gran parte del mundo y las celebraciones no se hicieron esperar, pues el país fue parte de una ola de lucha social que se vino levantando desde el 2019 en Latinoamérica. 

Si bien Gustavo Petro y Francia Márquez iniciarán sus labores oficialmente el próximo 7 de agosto, desde ya se se han puesto las manos en la obra para definir cómo se desarrollarán sus primeros meses de gobierno. Asimismo, desde afuera se está analizando las respuestas que podrían llegar a haber en lo que a relaciones exteriores respecta. Con la elección de Petro, uno de los hechos que más destaca es que la Alianza del Pacífico pasa a estar compuesta en su totalidad por miembros de la izquierda. La lista quedaría entonces así: Andrés Manuel López Obrador, de México; Pedro Castillo, de Perú; Gabriel Boric, de Chile y Gustavo Petro, de Colombia. 

Recordemos que la Alianza del Pacífico tiene como principal objetivo de profundizar la integración regional en las economías de sus miembros. Por lo pronto uno de los panoramas que quedan con estas últimas elecciones presidenciales va de la mano con la posición que han tenido los representantes de los países miembros. Hasta el momento, ninguno ha buscado deshacer los acuerdos comerciales ya establecidos. Por el contrario, la Alianza ha hecho meya en profundizar la integración con los grandes capitales latinoamericanos y las grandes capitales mundiales. Asimismo, frente a la pandemia, el esfuerzo se ha resumido en la reactivación económica, pero más allá de ella no se ha trabajado nada en específico.

Acá es muy importante mencionar lo que pueda suceder con los TLC ya firmados. Si Petro ha mostrado interés en algo, es en reconectar con Estados Unidos como lo hizo el gobierno de Santos, hace más de 4 años, y entre esa reconexión se encuentra reconocer al país norteamericano como garante del Acuerdo de Paz, pero también como un aliado e inversor de desarollo. Esto por supuesto afecta a la Alianza del Pacífico, que a su vez depende en gran medida de la inversión estadounidense. Así pues, ni Colombia como país, ni la Alianza como iniciativa, pueden darse el lujo de prescindir de los acuerdos ya firmados. Sin embargo, teniendo en cuenta que desde Estados Unidos se juega más un bipartidismo, habrá que trabajar estratégicamente para no perder la confianza que ya se les tiene y asimismo ser activos a la hora de hacer propuestas atractivas que no solo demuestren desarrollo económico, sino también la garantía de que, a pesar de ser gobiernos de izquierda, no se caerá en el autoritarismo.

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Por otro lado, este cambio puede traer como resultado una mayor integración a nivel regional y también a nivel de organizaciones internacionales. Indiscutiblemente, la Alianza tendrá una línea estructural más progresista, lo que puede atraer a otras partes a convenir con la iniciativa. Ya vemos que Asia-Pacífico es una de las alianzas más fuertes, una de las que más mira el mundo, pues en esta se consolida el motor del crecimiento mundial. De trabajarse pro-activamente, la Alianza no solo podría demostrarle a Estados Unidos lo valioso que es invertir en ella, sino también a países asiáticos y europeos, lo cual traería sus consecuencia tanto positivas como no tanto. Además, la Alianza está en constante crecimiento. Recordemos que Ecuador podría estar a punto de convertirse en el quinto miembro de la iniciativa de la cual solo ha sido país testigo. Esto podría aumentar exponencialmente el fortalecimiento de la Alianza en la región y llamar la atención por encima de otras organizaciones regionales como Mercosur o Alba. Igualmente, también pueden avanzar en procesos de integración interorganismos, como el diálogo que en su momento entablaron Alianza del Pacífico y Mercosur, cuando sus Gobiernos eran, en su mayoría, de derecha... ahora con una mayoría "socialista", la integración puede reestablecerse.

Solo el tiempo dirá cuál es el camino de la Alianza del Pacífico, por ahora, si algo e seguro decir, es que esta no se romperá y tiene larga vida por delante.