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Amber Heard culpable: ¿cuál es el veredicto de las redes sociales?

Este miércoles 1 de junio se dio a conocer el veredicto en el caso Depp vs. Heard: Amber Heard culpable de difamar a su expareja, Johnny Depp. Hacemos un análisis de la recepción del veredicto y del juicio en redes sociales.

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Foto: REUTERS

LatinAmerican Post | Juliana Rodríguez Pabón

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Read in english: Amber Heard guilty: What is the Verdict of Social Networks?

Ya llevábamos 6 semanas siguiendo el juicio Depp vs. Heard. La actriz era acusada de difamar a su expareja en una columna escrita en The Washington Post y publicada en el año 2018. En dicha columna, Heard se describía a sí misma como una figura pública que representaba a las víctimas de violencia de género. Este miércoles 1 de junio, el jurado ha dado su veredicto y ha encontrado a Amber Heard culpable de difamar a su expareja.

El caso de Depp, y en lo que se centró su abogado, giraba en torno a los daños que la columna del Washington Post le había hecho a su carrera. El actor fue despedido, entre otras producciones, de Piratas del Caribe. El abogado de Depp también tuvo que demostrar que, al contrario de lo que decía la columna, la violencia era ejercida de Heard hacia Depp.

La defensa de Heard, por su parte, se concentró en un primer lugar en demostrar que el abuso físico descrito en la columna sí era real; y en segundo lugar, en el hecho de que la columna no mencionaba a Depp, ni se trataba necesariamente de la relación que ambos tuvieron. Esto pareció una contradicción argumental que terminó por convencer al jurado de que Heard era culpable de difamación.

Todo esto fue transmitido en YouTube y la asistencia al tribunal fue masiva, ¿cuál es, pues, el veredicto de las redes sociales?

Burlas a Heard en Tik Tok

Cuando fue el turno de la actriz de testificar, los memes y videos de burla en Tik Tok no se hicieron esperar. Además, el hashtag #JusticeforJohnnyDepp ha sido usado más de 15 billones de veces en esta red social, mientras que el hashtag #JusticeforAmberHeard tiene apenas 51 millones de vistas. En el tribunal, el apoyo a Depp era evidente: sus fans iban todos los días.

Aunque Disney no recontrate a Depp para Piratas del Caribe, su carrera puede tener una segunda oportunidad después del veredicto del jurado. Es evidente, no solo en este juicio, sino también en otros televisados como el de O.J. Simpson, que además bebía de la tensión racial de Los Ángeles en los años noventa, que la credibilidad de un hombre es mayor a la de una mujer al menos entre los fans. Históricamente, la reputación de los hombres ha sido siempre más defendida que la palabra de las mujeres. Para la muestra, los casos de Harvey Weinstein y de R. Kelly, que no se hicieron virales hasta que no fueron muchas las mujeres que los acusaban. Cuando ha sido una sola mujer, como es el caso de Heard, la reputación del hombre ha encontrado siempre la forma de salir intacta.

Si a este escenario le agregamos el efecto de las redes sociales, tenemos no solo una cuestión de credibilidad, sino también de burla. No bastaba con que en general no se le creyera a Heard, sino que su testimonio, para empezar, ni siquiera fue tomado en serio en la web. Esto, además de incidir necesariamente en lo que creemos o no (si no tomamos un testimonio en serio desde un principio, es difícil que haya una disposición de creer), ha traído como consecuencia un reencauche de argumentos machistas que hoy parecían de antaño. Los medios de comunicación y los usuarios de redes sociales han aprovechado esta coyuntura para renovar las afirmaciones de que los hombres también pueden ser víctimas de violencia doméstica. Una vez más vemos cómo una excepción, en defensa de la reputación de un hombre, sirve para invisibilizar un problema evidente y generalizado: la violencia de género.

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¿A qué mujeres decidimos creerles?

Por otro lado, la recepción en redes sociales del juicio Depp vs. Heard pone evidencia también que les creemos a unas mujeres y a otras no. Tal vez por ser estos juicios televisados y transmitidos por internet, y por el fenómeno que han traído las redes sociales, hemos convertido en personajes a las celebridades. Así, pues, exigimos que la víctima sea la víctima perfecta, que encaje en el personaje que hemos creado para ella. El agresor, por su parte, también debe encajar en el papel de agresor que hemos escrito para él.

Lo que los testimonios de ambos actores, en los que ambos aceptan consumo problemático de drogas y violencia verbal hacia el otro, dejan ver es que la violencia doméstica es mucho más compleja de lo que creemos.

El veredicto: ¿qué dicen las feministas de Twitter?

Twitter es tal vez la otra red social en la que más se ha comentado el juicio. Además, es la red social en la que se han dado en los últimos años discusiones feministas que se preguntan por el tema de la violencia de género.

Además de llamar la atención sobre cómo no puede tomarse esta excepción como la regla para invisibilizar el hecho de que son sobre todo mujeres las víctimas de violencia doméstica, se ha visto también a muchas mujeres trinar que "independientemente del veredicto", Heard ya ha sido víctima de violencia de género al recibir tanto odio por redes sociales. Sin embargo, el veredicto no es irrelevante: Heard ha sido encontrada culpable. La evidencia (y si creemos en ella es asunto de otro artículo), que incluye testimonios de otras mujeres (de nuevo, ¿a quién le creemos?), demuestra que Amber Heard mintió. Esto debería importarnos a las feministas.

Que el veredicto resulte irrelevante para algunas deja ver que, según su lectura, las mujeres solo podemos ser víctimas, solo cabemos en ese papel. Y más preocupante aún: que una mujer puede instrumentalizar el discurso feminista para salir bien parada en un juicio (como ya antes habría hecho O.J. Simpson con el discurso antirracista para convencer a un jurado de su inocencia en un caso de feminicidio). Esta es una pirueta patriarcal que debería alarmarnos y que resulta ofensiva con las víctimas de violencia doméstica.

El hecho de que estos juicios sean públicos debería develar la complejidad de las violencias de género. Sin embargo, paradójicamente, las redes sociales lo han simplificado al punto en que su única lectura es la de un villano o villana y una víctima. Y las redes sociales ya han dado su veredicto.