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¿Cómo queda Alberto Fernández sin el respaldo del Kirchnerismo?

La renuncia del ahora ex secretario de Comercio Interior deja a Alberto Fernández en una posición incómoda con la vicepresidenta Cristina Fernández y con el Kirchnerismo en general.

Alberto Fernández, presidente de Argentina

Foto: TW-alferdez

LatinAmerican Post | Nicolás Donoso Álvarez

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Cuando Alberto Fernández derrotó en las Elecciones Presidenciales del 2019 a Mauricio Macri y se convirtió en el nuevo presidente de Argentina, su lema fue contundente "vamos a poner a Argentina de pie", una frase con una crítica directa al mandatario saliente. Asimismo, fue una promesa de que la economía trasandina y los avances en la justicia social irían de la mano y los llevarían a un mejor panorama. Todo esto con Cristina Fernández como vicepresidenta, su mano derecha y representante del Kirchnerismo puro y duro, ese que gobernó durante doce años consecutivos entre el 2003 y el 2015.

Sin embargo, la pandemia por el coronavirus golpeó con fuerza al mundo, y Argentina recibió el impacto sanitario y económico con desmesurada fuerza. Actualmente, los argentinos enfrentan la cuarta ola de la Covid-19, que de acuerdo a las cifras entregadas por el Ministerio de Salud de la Nación en su último reporte, desde el inicio de la emergencia sanitaria Argentina ha confirmado 9.135.308 casos por coronavirus, dato que podría ser aún más grande si se considera que la capacidad de testeo muchas veces es limitada.

Otro dato desalentador es que hasta la fecha han fallecido más de 128.700 personas por coronavirus según el mismo Ministerio de Salud de la Nación, y si bien este indicador va a la baja debido principalmente al proceso de vacunación, son números que han dejado herido a un país que no ha podido levantarse en el último tiempo.

La inflación, un fenómeno incontrolable

Hay que hablar del impacto económico que ha traído consigo el coronavirus, y estos dígitos dejan a Argentina en una situación preocupante. No han logrado controlar el alza de los precios y según los datos otorgados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el pasado mes de abril el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se incrementó en un 6%, y en la comparativa interanual la inflación avanzó un 58%. Es decir, si Fernández prometía combatir la inflación, esta pelea la estaría perdiendo con bastante diferencia.

Y aquí entra en la jugada Roberto Feletti, antiguo viceministro de Economía durante el primer mandato de Cristina Fernández, quien asumió el pasado octubre de 2021 en Comercio Interior con la misión de controlar los precios de la canasta básica, y que a poco más de siete meses de haber asumido en el cargo ha decidido renunciar por desacuerdos con Alberto Fernández y porque no logró controlar la inflación promedio, que era uno de sus principales objetivos iniciales.

Las cifras son lapidarias, los datos mostrados por la consultora Eco Go permiten apreciar que mientras estuvo Feletti en el cargo la canasta básica familiar que tanta polémica generó en su momento subió en abril un 6,7% y acumuló un interanual del 59,4%; lo que sumada a la inflación de la que se habló con anterioridad deja al ahora ex miembro del Gobierno de Fernández en una mala posición, y ya que el contador público de profesión era cercano a Cristina, quien ha sido crítica con Alberto Fernández e inclusive hace poco en una ponencia ofrecida en una universidad dijo que desde el Gobierno "no le estamos haciendo honor a la confianza que nos depositaron". 

Fernández pierde apoyos claves y se queda solo

Si Roberto Feletti era un representante del Kirchnerismo y ahora va de salida, sumado a que él había quedado bajo las órdenes del actual ministro de Economía Martín Guzmán, a quien Cristina Fernández ha cuestionado en más de una oportunidad, se entiende que la relación entre el presidente y la vicepresidenta no es la mejor. De cara a las Elecciones Presidenciales del 2023, con una creciente alza en la aprobación de la oposición y en medio de la crisis económica este conflicto puede estallar pronto.

Para el Kirchnerismo quizás esta es una oportunidad de desprenderse cada vez más del Gobierno y posicionar a Cristina Fernández como candidata a la presidencia con miras a 2023, y aquello no sería para nada descabellado. Más si se considera que algunos dirigentes de Juntos por el Cambio, como el diputado Leopoldo Moreau o el sindicalista Walter Correa, iniciaron una campaña para que la ex presidenta sea la candidata del oficialismo en las próximas elecciones presidenciales.

Mientras que para Alberto Fernández esto supone un nuevo problema que debe sumar a su larga lista de complicaciones, con una inflación que no se detiene, con sus discusiones con la vicepresidenta y con las críticas que ha enfrentado, este puede ser un nuevo comienzo para un mandatario al que todavía le quedan más de un año en el poder y que ha anunciado que intentará ir por la reelección el próximo año. Quién sabe, en dicha carrera que ya se va pavimentando podría verse las caras con quien fuera su compañera de fórmula hacía ya casi tres años y que hoy es la vicepresidenta. Porque en política todo está por escribirse, y esto seguramente se repetirá en los próximos meses en la Casa Rosada.