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¿Nos estamos quedando sin alimentos con nutrientes? El peligro de los monocultivos

Estudios demuestran que las frutas y verduras no aportan los mismos nutrientes que hace 50 años, esto se podría deber a procesos agrícolas modernos como los monocultivos, que amenazan la salud de los suelos.

Persona recogiendo una siembra

Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | Vanesa López Romero

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Read in english: Are we Running out of Nutrient-dense Foods? The Danger of Monocultures

A inicio de este año, la revista "Foods" publicó un estudio en el que se analizaron muestras de distintas frutas y vegetales en Australia para comparar su valor nutricional respecto a los mismos alimentos de hace 50 años. Los resultados arrojaron que los niveles tanto de proteínas como de minerales se redujeron considerablemente, entre un 30 y 50%. De hecho, otras investigaciones realizadas en distintos lugares del mundo han concluido que las cosechas carecen de fósforo, calcio, riboflavina, hierro y vitamina C, en comparación a los cultivos de hace décadas.

Esto es alarmante, pues implica que la fuente principal de energía y bienestar de los seres humanos está quedándose corta. Pero, ¿Cuáles son las causas y cómo afecta esto a la dieta de nuestra especie?

Los monocultivos: la mayor amenaza para los suelos

Para nadie es un secreto que uno de los principales objetivos, si no el principal, de la industria agrícola es satisfacer la demanda y para esto las cadenas de producción deben ser veloces y eficaces. Pero al tratarse de una producción que depende de un proceso orgánico de crecimiento, esto puede tardarse y la producción se ve entorpecida. La solución, entonces, es tener prácticas agrícolas que apresuren los procesos y estén específicamente diseñadas para aumentar el rendimiento de los cultivos.

Una de estas prácticas es el monocultivo, que consiste básicamente en plantaciones de un solo cultivo de la misma especie en una extensión muy grande. Esto permite que los métodos de cultivo sean el mismo para toda la plantación y, en ese orden de ideas, que la producción sea más veloz, más eficiente y, por supuesto, más económica y rentable. El eje de este tipo de producción reside en la uniformidad. 

Sin embargo, por más bueno que parezca, el monocultivo es una práctica que trae consigo muchas consecuencias. En primer lugar, este es uno de los principales motores de la deforestación alrededor del mundo. Millones de hectáreas de ecosistemas son destruidas constantemente para hacer espacio a estos cultivos. En este proceso se pierden especies de árboles, animales y oportunidades para regenerar naturalmente el aire. Asimismo, debido a los procedimientos usados para la eficiencia del cultivo, las fuentes hídricas y los suelos se ven contaminados, poniendo en riesgo no solo la vida silvestre, sino también la vida de comunidades rurales y, eventualmente, urbanas. 

La regeneración de los suelos y la asociación con hongos es la base fundamental para que los alimentos cultivados puedan obtener nutrientes. Pero el monocultivo entorpece en gran medida este ciclo natural, lo que implica que no hay suficientes fuentes de nutrientes. A su vez, uno de los fines más importantes del monocultivo es la plantación de alimentos para animales de ganadería, y como está demostrado, las principales responsables de la crisis climática son la industria ganadera y pesquera, por lo que este tipo de cultivo estimula ampliamente la salida de gases de efecto invernadero. 

¿Cuáles pueden ser las consecuencias?

En primer lugar, las consecuencias para la salud humana pueden ser sumamente graves. Podemos estar dependiendo de procedimientos farmacéuticos costosos y a su vez altamente contaminantes para poder sobrevivir, pues los alimentos que producimos no serían suficientes para satisfacer nuestras necesidades fisiológicas. Además, si bien podríamos pensar que las personas que llevan dietas veganas o vegetarianas son las más afectadas, lo cierto es que, como ya mencionamos, los monocultivos con la principal fuente de alimento para los ganados, por lo que estos animales también se verían afectados por la falta de nutrientes y, de nuevo, habría que recurrir a métodos que pueden poner en riesgo la vida del human que consuma al animal. Ya lo vemos, la necesidad de producir a gran escala y velozmente es no solo la principal causa del cambio climático, sino también la que más tiene una consecuencia directa en la salud de nuestra especie.