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La OPS crea plan especial para la salud mental en América Latina

La escasa prioridad que se ha dado al cuidado de la salud mental y los efectos devastadores de la pandemia han llevado a la creación de una comisión de alto nivel en la región.

Joven durante una sesión de terapia

Foto: Pexels

LatinAmerican Post | Brandon Martínez Salazar

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Sin duda alguna, la pandemia ha dejado fuertes repercusiones en la salud mental en Latinoamérica y otras regiones del mundo. Dicha situación es una consecuencia que deriva del cambio en el estilo de vida que solían llevar los humanos antes de la aparición de la COVID-19. Lo anterior significa que, debido a los encierros repentinos de escuelas y lugares públicos, el teletrabajo y la mala convivencia en el hogar, las personas empezaron, en la mayoría de los casos, a padecer trastornos psicológicos como depresión y ansiedad.

Ahora bien, frente a esta crisis en la vida de las personas, la OPS ha implementado una Comisión de Alto Nivel para la Salud Mental y la COVID-19, donde se diseñarán y ejecutarán recomendaciones para mitigar el impacto negativo que ha tenido la pandemia en la región con respecto a la salud mental.

¿De qué se trata esta Comisión?

De acuerdo con el portal web de la Organización Panamericana de la Salud, este proyecto se encargará de elaborar una serie de pautas que permitirán disminuir el impacto psicológico que ha traído consigo el coronavirus en los habitantes de América Latina.

Así mismo, establece que la Comisión tendrá como objetivo cinco áreas importantes que son:

  • Recuperación de la pandemia y promoción de la salud mental como elemento esencial.
  • Cubrir las necesidades de la salud mental en las poblaciones más vulnerables.
  • Integrar la salud mental en la cobertura de la salud universal.
  • Planes de financiamiento.
  • Planes de promoción y prevención.

Por lo tanto, acelerar las acciones en estas áreas claves es una oportunidad para resolver los problemas que ya existían antes de la pandemia y cuya circunstancia hizo que se reflejaran aún más las debilidades de los sistemas de salud en cuanto a lo mental en las Américas.

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¿Cuál será su impacto en la región?

Es importante señalar que el equipo de la Comisión que lanzó la OPS está integrado por líderes de organizaciones de salud, la sociedad civil, ilustres académicos y personal expertos en el tema. De modo que, la iniciativa tiene un enfoque serio para tratar los problemas que han surgido a partir de la pandemia, especialmente a las millones de mujeres que han sufrido la violencia domestica producto del confinamiento.

Según un informe científico que publicó la Organización Mundial de la Salud, entre el año 2020 y 2021 hubo un aumento del 25% en la incidencia de enfermedades como depresión y ansiedad en todo el mundo. Mientras que específicamente en Latinoamérica un estudio de "The COVID-19 HEalth caRe wOrkErs Study, HEROES", concluyó que en el primer año de pandemia cerca del 22% del personal médico presentó síntomas con sospecha de depresión. Por otro lado, un análisis de la OPS, afirma que un tercio de las personas que contrajeron coronavirus fueron diagnosticadas con algún trastorno mental.

Teniendo en cuenta estos datos y la escasa atención sobre las condiciones mentales en la región no solamente se convierte en una necesidad, sino que es urgente que los organismos internacionales tomen acción en los países que no han logrado hacerle frente al problema, ya sea por negligencia de los estados o carencia de recursos.

Es así como el tratamiento de este tema puede ser un hito histórico que ayudará a solucionar la poca prioridad en la salud mental con más financiamiento, más recursos humanos y más capacitaciones que transformen los sistemas de salud adecuadamente.