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Recomendaciones para dejar a tu mascota al cuidado de otro

En LatinAmerican Post traemos tres puntos importantes a tener en cuenta para dejar a tu mascota al cuidado de otro, para evitar que el animal y tú sufran durante la separación.

Mujer levantando un perro

Foto: Unsplash

LatinAmerican Post | Christopher Ramírez

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Read in english: Tips For Leaving Your Pet With Another

Para nadie es un secreto que los animales domésticos, más conocidos como mascotas, se han convertido en una extensión de la familia. Las personas que tengan un perro, gato, canario, hámster y hasta conejos, saben que más que simples criaturas vivientes que necesitan agua y comida para poder vivir, también denotan ciertos sentimientos de apego hacia ‘sus’ seres humanos, los mismos que generan una conexión especial entre ellos y sus dueños.

Sin embargo, tal como ocurre entre los mismos humanos, muchas veces las personas no pueden estar todo el tiempo con sus mascotas. Ya sea por temas laborales o porque la familia se va de vacaciones a un sitio en el que los animales no son permitidos, lo cierto es que van a existir situaciones en que las personas tendrán que separarse de sus ‘peluditos’ y es en esos momentos cuando deberán tomar una decisión importante: ¿con quién dejarlos?

Pensando en esto, LatinAmerican Post trae una serie de consejos para que todas las personas que necesiten dejar a su mascota al cuidado de alguien más, sepan cómo hacer esta transición de forma sana, óptima y cuidadosa, tanto para el animal como para la persona/as que lo cuidará.

Nunca lo dejes solo

Para comenzar, es importante señalar que dejar sola a tu mascota nunca debería ser una opción, o no al menos por más de un día. Todos los animales requieren ciertos tipos de cuidado que no pueden dar espera más allá de 24 horas, y este punto no solo se refiere a las exigencias naturales como la comida, bebida y necesidades de aseo de las mascotas, sino también a sus estímulos y tiempos de recreación.

Cabe recordar que todo animal, especialmente un perro, necesita de cierto tiempo de calidad con su dueño o persona de confianza para así drenar su energía y, sobre todo, que no genere un estado de depresión  o una “ansiedad por separación”, la cual llega tras sentirse abandonado por las personas de confianza. Por esto, lo mejor siempre es buscar a alguien que pueda cuidarlo.

Prepara la separación, pero no demasiado

Otro punto a tener en cuenta es que los animales son muy astutos y pueden detectar cuando las personas ‘traman’ algún plan en el que ellos no son protagonistas. Por supuesto, ellos no pueden imaginarse que sus humanos los dejarán con otras personas en un lugar diferente a su casa, pero sí perciben los cambios de humor, ansiedad, nervios u otros comportamientos previos al viaje.

Así, la mejor manera de preparar a las mascotas para la separación es no demostrando que se tiene un plan muy diferente para estas en los próximos días.

Sin embargo, sí es conveniente, días antes a la separación, llevar al animal al sitio en el que lo van a cuidar y, por supuesto, que conozca la persona que estará a su cargo, en caso de que no se hayan “presentado” antes.

De esta forma, la mascota se irá acostumbrando a la que será su nueva realidad, al menos hasta que su dueño regrese por ella.

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Escoge bien a su cuidador/a

Este tema está muy relacionado con el anterior, ya que no todos los animales pueden ser cuidados por cualquier persona. Así como los humanos, las mascotas tienen diferentes personalidades que las hacen únicas al momento de generar empatía con las personas o con los entornos.

Para comenzar, es importante que la persona que se haga cargo de la mascota sea alguien que ame los animales y que asuma su responsabilidad no como una carga, sino como una oportunidad de tener una nueva experiencia. Alguien aburrido o apático seguramente hará de la instancia del animal en su casa un completo ‘infierno’, tanto para este como para ella misma; por esto, alguien así nunca puede ser una opción.

Segundo: hay que tener en cuenta la personalidad del animal. En el mundo ideal, todos los animales podrían ser considerados “normales”, pero lo cierto es que no todos son iguales, y las mascotas no son la excepción. Es relevante tratar de acomodar a las personas con los animales y en este caso tener muy en cuenta las costumbres o actitudes del perro, gato u otra mascota.

Por ejemplo, en el caso de los perros: si es sensible o miedoso, lo ideal es que pase el tiempo de separación con una persona de confianza, tanto para él como para su dueño. Tiene que ser alguien que conozca de tiempo atrás, con quien ya haya compartido y con quien sienta afinidad y libertad.

Otra situación que se puede presentar, es que el animal sea poco sociable, ya sea con otras mascotas o con los mismos humanos. En el caso de la primera escena, lo ideal es llevarlo a una casa en la que no hayan más animales y que la atención sea 100 % para él; si el escenario es la apatía a los humanos, lo mejor es buscar un refugio o una persona que dé garantía de que el animal tendrá más contacto con mascotas de su misma especie que con personas.

También es posible que el animal sea muy activo, y esta situación podría ser fácilmente controlada dejándolo con alguien que se encargue de drenar toda su energía con juegos, ejercicios y demás actividades que lo hagan 'sentirse vivo' constantemente. Por supuesto, encontrar a un familiar, amigo o conocido que garantice esta realidad, no es sencillo, por esto, en caso de no hallarlo, una guardería para animales puede ser una gran opción.

Por último, algunos consejos más: los dueños podrían dejar una prenda con su olor para que el animal extrañe menos y, por supuesto, es necesario que sean muy específicos con la situación, actitudes y costumbres de su mascota. No todos los animales tienen los mismos comportamientos, y esto es algo que su cuidador debería tener presente.