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Óscars 2022: La ternura de "Belfast"

"Belfast", de Kenneth Branagh, retrata una infancia feliz en medio de un contexto violento. Está nominada a 7 categorías en los Premios Óscar. Esta es nuestra reseña.

Fotografía de la película 'Belfast'

Foto: Universal Pictures

LatinAmerican Post | Juliana Rodríguez Pabón

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Keneth Branagh retrata en "Belfast" sus recuerdos de infancia en la ciudad de Irlanda del Norte. La historia se lleva a cabo en Belfast en 1969, cuando el conflicto entre católicos y protestantes está empezando. Allí vive Buddy, el protagonista de la película, quien es un niño feliz que ama a sus padres y a su hermano Will. Además, quiere que le vaya bien en matemáticas para poder sentarse al lado de la niña que le gusta en el colegio. Sus abuelos le ayudan en este propósito al tiempo en que resuelven sus preguntas sobre el conflicto, que ya ha llegado a su ciudad.

"Belfast" tiene siete nominaciones en los Premios Óscar. Y es que tiene la fórmula perfecta para agradar a la Academia: es una película sobre un conflicto desde la perspectiva de un niño. Ya otras veces hemos visto premiadas las películas sobre la Segunda Guerra Mundial que ponen en evidencia lo absurdo del genocidio cuando lo muestran desde una mirada infantil. Así, para Buddy no tiene sentido que las casas de las familias católicas con las que ha convivido desde siempre en su ciudad sean atacadas. Y es que él ha sido criado en un ambiente familiar amoroso y tolerante, por lo que a sus padres tampoco les interesa ser agentes del conflicto, lo que es visto como una traición por los protestantes más radicales. 

Con el conflicto y la división cada vez más marcados en Belfast, la familia de Buddy empieza a peligrar y son amenazados por no unirse a la causa protestante de amedrentar a los católicos. Así es que cada vez se hace más evidente que la familia tendrá que abandonar Belfast.

Una familia que se va

El retrato familiar de Belfast es bastante idealizado. Los padres de Buddy son hermosos, están enamorados del otro, son compasivos y muy queridos por la comunidad en la que viven. A pesar de que la película muestra un par de desencuentros entre los padres, que tienen opiniones distintas sobre lo que deben hacer en medio del conflicto, este matrimonio es retratado de manera idílica. La relación de los niños con los abuelos y de los abuelos con los padres es también tierna y carente de conflicto.

Sin duda, a "Belfast" no le interesa demasiado explorar lo que puede suceder con los vínculos familiares en medio del conflicto, pues acá estos vínculos terminan prácticamente intactos: los niños no resienten a los padres por sus decisiones ni los padres se desenamoran. Sin embargo, la familia sí es el centro de la película, tal vez en otro sentido. Como los padres de Buddy, la película protege, tal vez demasiado, esta imagen familiar, este retrato idílico. Y este gesto de ternura es el nudo de "Belfast": que pueda existir la alegría, el baile y la complicidad en medio de la división y la discriminación.

Este ejercicio de memoria que decide concentrarse en la amistad y en la alegría es tal vez algo poco arriesgado pero no por eso menos desafiante ante el lugar común de la infancia marcada por la guerra. Esta mirada idílica de la familia, además, permite que la película pueda explorar el tema de la sencillez de cara a lo importante. En vez de posar la mirada sobre los conflictos familiares que seguramente desencadena vivir en un contexto como el del Belfast de 1969, la película de Branagh decide preguntarse por lo sencillo: ¿y si nos vamos de Belfast, no podré ver a la niña que me gusta?, ¿vendrán los abuelos?, ¿entenderán mi acento? Estas son algunas de las preocupaciones, sencillas pero importantes, de Buddy. En este caso, pues, la perspectiva del niño deja ver no solo lo absurdo de la guerra sino también permite preocuparse por lo verdaderamente importante, que suele desdibujarse en el contexto del conflicto, en el que solo hay cabida para pensar en sobrevivir. 

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¿Ganará el Óscar?

A pesar de que que tiene un par de diálogos demasiado explicativos y de que en todo caso cae en lugares comunes, como el del niño protestante que se enamora de una niña católica, "Belfast" es una película enternecedora. El padre y el abuelo de Buddy, dan enseñanzas un poco forzadas a los niños y a veces estas salen con poca naturalidad. Sin embargo, es tal vez la sencillez de estos vínculos poco conflictivos lo que permite al espectador enternecerse con esta historia. "Belfast" es poco arriesgada en su mirada y tal vez demasiado correcta, pero no alcanza a empalagar. Las escenas de baile son preciosas y cuidan al espectador también del dolor del que sus padres quieren cuidar a Buddy. Esto agrada a la Academia, por lo que tal vez se lleve el galardón.