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Las sanciones a Rusia y los efectos en sus aliados latinoamericanos

Como respuesta a la invasión en Ucrania, varios países han impuesto duras sanciones a Rusia que podrían perjudicar al mundo entero y, especialmente, a Maduro, Díaz-Canel y Ortega

Nicolás Maduro y Vladimir Putin

Foto: TW-NicolasMaduro

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LatinAmerican Post | Nicolás Donoso Álvarez

La invasión rusa en Ucrania ha dejado cicatrices de diversa índole, que involucra ámbitos políticos, sociales, territoriales y económicos.. En ese contexto, el papel de Estados Unidos y la Unión Europea en intentar desgastar y frenar a los rusos ha significado imponer sanciones económicas que tienen como principal objetivo penalizar, restringir y castigar a Rusia económicamente. Esto con el fin de que de un paso al costado en su intento por continuar con sus propósitos principalmente en el Donbás.

Cabe destacar que las penalizaciones se suelen imponer a un país con la finalidad de menoscabar su economía y la de sus ciudadanos, y perjudicar hasta el punto de que la nación en cuestión se vea en la imperiosa necesidad de retractarse respecto a la postura que tiene en relación a un conflicto.

Por ello, las sanciones más duras que le han caído a Rusia han sido el cierre de la bolsa en Moscú, su expulsión del sistema de transacciones financieras SWIFT (La Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales), la congelación de activos y la prohibición de visados y algunas restricciones en las exportaciones que se pueden realizar hacia Rusia.

En ese escenario, que Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea hayan decidido excluir a determinados bancos rusos del sistema de transacciones financieras SWIFT, significa que Rusia quedará momentáneamente aislado de este sistema a nivel internacional, y aquello reducirá sus posibilidades de negociar y retrasará los pagos que recibe por la exportación del petróleo y el gas, dos de sus principales materias primas.

Asimismo, el cierre de la bolsa en Moscú ha sido otra de las penalizaciones más duras que enfrenta Rusia. Es preciso recordar que la bolsa permanece cerrada desde el pasado 28 de febrero para evitar la caída de los principales valores y aquello se entiende como una respuesta a las severas sanciones que Occidente le ha impuesto.

Del mismo modo, la restricción en relación a los productos que se pueden o no enviar a Rusia también toma cierto protagonismo. Y es que Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea han limitado los artículos que pueden llegar a Rusia, prohibiendo los que tienen un doble uso como pueden ser los materiales químicos o de tecnología avanzada, ya que se considera que estos podrían ser utilizados en el conflicto actual.

Pese a lo anterior, el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, si bien señaló que la economía rusa vive un momento difícil, se sostendrá con el tiempo. “Desde luego, Rusia sufre gran presión por las sanciones económicas, sufre un golpe importante, diría. Hay reserva de solidez, hay potencial, hay planes, se trabaja enérgicamente. La economía se mantendrá en pie”.

Sin embargo, según el profesor de economía de la Universidad William y Mary de Virginia, David Feldman, la economía rusa puede verse afectada si la situación continúa escalando. "Esto va a repercutir en la economía velozmente. Todo lo importado va a sufrir un pronunciado aumento de precio debido al aumento de la tasa de cambio. La única manera de evitarlo sería mediante subsidios masivos”.

¿Cómo afecta a sus aliados latinoamericanos?

Para nadie es un secreto que países de América Latina como Venezuela, Nicaragua y Cuba han apoyado a Rusia desde hace muchísimos años y viceversa. Pues bien, en esta ocasión no ha sido la excepción y todas estas naciones se han alineado en apoyar la postura de Rusia y sumarse a países de otras latitudes como Corea del Norte, Bielorrusia, Tayikistán o Armenia.

Pero más allá de eso, se debe destacar que estos países de Latinoamérica han tenido una relación sumamente cercana a Rusia. De hecho, según informaciones oficiales del Gobierno de Rusia y a pedido de Vladímir Putin, el año pasado Rusia donó 88 toneladas de ayuda humanitaria a Cuba; en donde se incluían alimentos básicos, cerca de un millón de mascarillas y equipos de protección personal en medio de una de las olas con más casos diarios de covid-19 que atravesó la isla en su momento.

El apoyo ha sido tal que, en el caso de Nicaragua, el 2020 el régimen de Daniel Ortega oficializó que Rusia, a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA) le hizo entrega al país centroamericano de cinco millones de dólares para costear la alimentación de cerca de 200.000 estudiantes en situación de vulnerabilidad.

Respecto a Venezuela, según la cadena de Alemania Deutsche Welle (DW), en los últimos años Rusia le ha entregado armamento militar a Venezuela, entre lo que destaca helicópteros, aviones de combate y tanques. Todo avaluado en más 10.000 millones de dólares.

Ante la estrecha relación de Rusia con los mencionados países de América Latina, estos se podrían ver afectados de sobremanera con las sanciones económicas que le han impuesto al país que dirige Vladímir Putin. Y es que Rusia no parece escatimar en gastos y en esfuerzos y aquello le podría significar grandes pérdidas económicas, lo que podría impedir que continúe ayudando a muchos países.

Además, si Rusia no puede exportar sus principales materias primas (petróleo y gas natural), se podría reducir la oferta a nivel internacional e incrementar el precio de ambos productos. Esto beneficiaría a algunas naciones del continente como Venezuela y Colombia, pero perjudicaría a otras como Chile y México. No obstante, se trata de las consecuencias de un conflicto del que se tienen más dudas que certezas.

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