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Óscars 2022: “Rey Richard”, un productor de campeonas

"Rey Richard" es otra de las producciones nominadas al Óscar en la categoría de Mejor Película. Para seguir con nuestro especial, esta es nuestra reseña

Fotograma de la película 'King Richard'

Foto: Warner Bros. Pictures

LatinAmerican Post | Juliana Rodríguez Pabón

Rey Richard está nominada a la categoría de Mejor Película en los premios Óscar. En esta categoría, casi todos los años de la última década, hay alguna película biográfica. Rey Richard es la cuota de este 2022. La película cuenta algunos episodios de la vida (aunque no toda) de Richard Williams, padre y entrenador de las famosas tenistas Serena y Venus Williams.

Esta película no solo cumple la cuota de biografía en esta categoría sino también la de superación personal, género que le gusta a la Academia y que ya ha premiado otras veces. Un ejemplo de esto es “Un sueño posible”, la historia de una familia blanca que acoge a un adolescente negro y lo ayuda a superar sus dificultades sociales y económicas para que pueda ganar una beca deportiva y así ir a la universidad. En “Rey Richard”, un padre de Compton, California, entrenará a sus hijas con disciplina y amor para que estas puedan convertirse en las campeonas de un “deporte de blancos”, el tenis.

Una historia sin clímax

Como suele suceder con todas las biografías de personas aún vivas, esta película carece de clímax. Su personaje es casi perfecto, sin defectos. Esto, por supuesto, hace que no haya conflicto ni nudo en la historia. Salvo un par de peleas con su esposa o de enfrentamientos con jóvenes del barrio, no vemos en la pantalla ninguna escena que ponga a sus personajes en conflicto. Incluso, los sucesos que podrían ayudar a desarrollar alguna complejidad en los personajes, como cuando Richard debe decirle a Serena que el entrenador solo ha aceptado entrenar a Venus, suceden fuera de la pantalla.

No quiere decir esto que la historia de Venus y Serena sea plana o escasa de complejidades. Las tenistas crecieron en una ciudad al sur del condado de Los Ángeles. Compton es una ciudad con altos índices de criminalidad y pobreza y es reconocida en la cultura afroamericana por ser la cuna de famosos raperos. La hermana mayor de las Williams, Tunde, de hecho, murió en un tiroteo cuando tenía 31 años. Este ambiente de violencia y pandillas está apenas sugerido en la película y es representado de una manera acrítica e ingenua. La historia de las hermanas entrenadas por el padre es mostrada más como la de dos niñas geniales que son mejores que los chicos de su barrio que como la de dos jovencitas que crecieron en un escenario de complejidades socioeconómicas.

Por otro lado, tal vez por el afán de no ofender a ninguna de las celebridades en las que están inspirados los personajes, la película obvia otro tema que podría ser interesante: el ambiente familiar de los Williams. Antes de ser padre de Venus y Serena, Richard Williams ya era padre de cinco hijos: tres hombres y dos mujeres que no aparecen en la producción tal vez por ser Richard un padre ausente en la vida de sus hijos no-campeones de tenis. Oracene Pierce, la madre de las tenistas, también ya era madre de tres niñas antes de concebirlas a ellas. En la película, las hermanastras de Venus y Serena no son más que extras que rodean y aplauden a las jóvenes tenistas.

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Un productor de campeonas

Al principio de la película vemos a Richard Williams buscar un entrenador para sus hijas. Les explica a todos los posibles “coaches” que tiene un plan para ellas, que sabe, desde incluso antes de que nacieran, que ambas serán campeonas. ¿Qué hace distinta esta historia de otras en las que hemos visto a padres y madres villanos que explotan a sus hijos (Michael Jackson, Britney Spears, Luis Miguel, Amy Winehouse, etc)? Por un lado, que acá se trata del deporte, que, al parecer, es una forma de fama menos viciosa que la de la música. Por otro lado, la decisión de Richard de que sus hijas no compitan desde tan pequeñas. El protagonista dice al menos cinco veces el mismo diálogo: “Quiero que sean niñas”. Finalmente, critica también a los padres blancos de los niños del country club que ejercen una presión cruel sobre sus hijos.

Sin embargo, si esta historia no fuera contada en clave de superación personal, nos escandalizaría un padre que planea la vida de sus hijas desde antes de que nazcan y unas chicas que deben asumir ese plan sin rechistar si quieren salir de su contexto social. Es cierto que el personaje de Richard es cariñoso y entrañable; es cierto que sus intenciones, como las de la película, son buenas (quiere que sus hijas se mantengan fuera de las calles, que no caigan en la criminalidad, en las drogas, en fin). No obstante, personaje y película terminan por aplicar una fórmula facilista que solo reivindica el sistema del que son víctimas los chicos que seguramente fueron vecinos de Venus y Serena: “si te esfuerzas mucho, si trabajas y tienes disciplina, saldrás de acá”. En últimas, el pobre es pobre porque no tiene un padre con un plan.

Esta es la misma fórmula de “En busca de la felicidad”, también protagonizada por Will Smith, quien interpreta acá a Richard Williams. Tal vez estas historias aspiracionales sean inspiradoras para algunos o tal vez aporten algo a la representatividad de los afroamericanos en la pantalla; pero basta con fijarse con algo más de detenimiento para saber que la disciplina y el esfuerzo no son la fórmula garantizada para el ascenso social. Por demás, la película es antideportiva, pues limita el encanto de la competencia deportiva y de la excelencia de las atletas a una mera distracción de la violencia y las drogas.

¿Ganará el Óscar?

Si bien este tipo de historias son atractivas para la Academia por su carácter acrítico a la vez que inspiracional, “Rey Richard” no tiene mucho más que eso: una historia tierna entre un padre y sus hijas favoritas. Podrá pensarse que esto no basta para llevarse el galardón, pero sí ha sido el caso de otras como “Green Book” o “12 años de esclavitud”.