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La verdadera razón de la invasión rusa en Ucrania

Más allá de la guerra civil en el país de Europa del este, la invasión rusa en Ucrania también es por la riqueza del territorio

Soldado durante una operación anti-terrorista en el este de Ucrania

Foto: Євген Силкін - Ministerio de Defensa Ucrania

LatinAmerican Post | Anderson Ayala Giutsi

El este de Ucrania suma ya ocho años de cruento conflicto. La región del Donbás, en la frontera con Rusia, ha sido el epicentro de múltiples ataques, protestas, migraciones y hasta separaciones territoriales. Pero el problema político arrastra también un trasfondo histórico, cultural y, claro está, económico, debido a la vasta riqueza mineral que resulta atractiva a ojos de los vecinos rusos.

Desde el año 2014, cuando las protestas nacionalistas y europeístas de los ucranianos despojaron del poder al presidente prorruso, Víktor Yanukóvich, toda la región del este ha sido flanco de inestabilidades. La secesión de Crimea y el unilateral intento de separación de las provincias de Donetsk y Llugansk (todo esto en el primer semestre de 2014), son solo las secuelas más visibles. 

Es preciso apuntar que se trata de una región donde más de la mitad de los habitantes son rusos, muchos de cuyos miembros se levantaron en protesta contra el gobierno de Ucrania, hasta llegar al extremo bélico. Como resultado, la región del Donbás se transformó en una zona de conflicto permanente, causando la migración de miles de ucranianos y más de 10 mil bajas entre militares y civiles, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas.

Pese a los intentos de alto al fuego a finales de 2014 y principios de 2015, con el llamado Protocolo de Minsk y el Acuerdo Minsk II, la violencia no ha parado. Pese a que el gobierno ucraniano aceptó dar mayor autodeterminación a las provincias de Donetsk y Llugansk, el negarles representación en el parlamento nacional desde ese año ha sido vista como falta de buena voluntad. Por su parte, las fuerzas separatistas han aprovechado cada oportunidad para avivar el conflicto, a la sombra del apoyo dado por el gobierno ruso a sus connacionales. 

Si bien es cierto que el presidente ruso Vladimir Putin usa el pretexto de la ciudadanía (el Donbás tiene más de 3 millones de habitantes, de los cuales al menos la mitad son rusos), no se puede dejar de lado la importancia geopolítica de la zona. Esto debido a sus riquezas minerales abundantes, al margen de su peso histórico dentro de la Unión Soviética. 

En general, Ucrania es un país de mucha diversidad en cuanto a recursos naturales se refiere. El peso evidente lo tienen los minerales, que hacen de Ucrania uno de los países con más yacimientos mundiales de magnesio y de hierro, así como un país donde abundan yacimientos de metales como aluminio, cobre, zinc, acero y demás, o bien de materias primas para la energía como carbón, gas y uranio, según reporta el portal Ukrinform, la plataforma multimedia exterior de Ucrania.

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No obstante, la región del Donbás es una de la que más concentra estas riquezas, al ser la cuenca minera del país. Por ello mismo, también se ha hecho eje de la industria pesada, con desarrollo de siderúrgicas, procesadoras, químicas y petroquímicas. De hecho, el sitio web Equal Times estima que casi la mitad de las minas y fábricas del país quedaron en los dos territorios separatistas, esos que hoy son reconocidos como independientes por Rusia.

Todo esto, aunado a la presencia de centrales térmicas, hidroeléctricas y nucleares, explica su peso dentro economía ucraniana. Sin embargo, pese a tener tales recursos, no se puede perder de vista que Ucrania tiene una fuerte dependencia energética con respecto a Rusia, sobre todo en lo concerniente al petróleo y al combustible nuclear.

Ello podría dar un criterio para entender por qué Ucrania tampoco quiere una confrontación total con Moscú. Pero es un hecho que la situación de conflicto ha llegado a un punto de no retorno este año, con el reconocimiento internacional sobre las repúblicas de Donetsk y Llugansk. El camino marcado por Crimea en 2014, con su anexión a la federación rusa tras separarse unilateralmente de Ucrania, marca un excedente peligroso. 

Aunque el gobierno ruso insiste en que no irá más allá del Donbás, la cercanía de Ucrania con la OTÁN, así como su exigencia de un cronograma para ingresar, podrían seguir aumentando las tensiones entre Kiev y Moscú, pese a que ninguna de las partes así lo quiera, según han manifestado sus gobiernos. Sin embargo, los tambores de guerra siguen sonando, tal como no se veía en Europa desde la Guerra de los Balcanes.