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Arica: un vertedero tóxico y una comunidad enferma

Los desechos de la empresa sueca Boliden han causado graves daños en la ciudad de Arica en el norte de Chile

Residuos mineros suecos en la planta de Promel en Arica, Chile.

Foto: DW

LatinAmerican Post | Luis Ángel Hernández Liborio

El reciente caso de Repsol en Perú, el de Grupo México en el río Sonora y, posiblemente el más mediático, el de Boliden en Arica, Chile, están siendo objeto de debate. Estos hechos son muestras de cómo empresas multinacionales, generalmente provenientes del “primer mundo”, son responsables de muchos de los desastres ecológicos más graves de las últimas décadas en regiones en vía de desarrollo como Latinoamérica.

Arica, crimen contra la naturaleza y sus pobladores

La BBC ha estrenado el documental “Arica: el escándalo por los desechos tóxicos que enfermaron a una comunidad”. Su creador, Lars Edman, creció en Boliden, Suecia, (lugar que da nombre a la empresa minera) pero nació en Chile, lo que lo convirtió en el vínculo perfecto entre el desastre de Arica y Suecia. En este trabajo fílmico, el director denuncia el vertido de residuos tóxicos de la empresa sueca Boliden en Arica, Chile en 1984. Esto sucedió a través de la empresa chilena Promel que fue contratada para tratar los residuos, pero los abandonó al aire libre.

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Casi 40 años después, los efectos para Arica han sido devastadores. Los metales pesados que contenía el lodo que fue traído de Suecia han causado enfermedades a los pobladores de la región. Entre los principales padecimientos está el cáncer, causa de muerte de numerosos habitantes que culpan a Boliden por ello. El caso escaló hasta una demanda a la empresa sueca. Sin embargo, gracias a sus recursos económicos e influencia dicha demanda no prosperó, con lo que el caso quedó impune. Arica ha puesto en relieve la práctica de empresas multinacionales de contaminar en Latinoamérica, Asia y África aprovechando la corrupción y los vacíos en la ley de estas regiones.

Para Arica ha representado un declive económico y social, al igual que otras zonas contaminadas en el mundo ahora existen regiones deshabitadas que fueron evacuadas por el peligro que representan. Esto trae asentamientos irregulares, delincuencia y descomposición social en un lugar marcado por el desastre ambiental.

Países “desarrollados” contaminando fuera de sus fronteras

La Unión Europea tiene como uno de los ejes fundamentales de su política exterior la protección al ambiente y el apoyo para que en otras regiones del mundo se siga la misma ruta. Sin embargo, las acciones como las de Boliden siguen ocurriendo producto de la corrupción y de la inexistencia de sanciones severas. El ejemplo más reciente es el de la multinacional española Repsol, responsable del derrame de petróleo en las costas de Perú. El pasado 15 de enero, un petrolero provocó el derrame de casi 12 mil barriles de crudo al mar peruano mientras entregaba el producto a La Pampilla, refinería administrada por Repsol, de acuerdo con El País. La ONU estima que los efectos durarán al menos seis años, hasta ahora aún no hay sanciones.

Los principales países defensores del ambiente como Estados Unidos, Reino Unido, Noruega o los países miembros de la Unión Europea, son también los que más residuos producen al año, según se detalla en Holes in the circular economy (Agujeros en la economía circular) un informe de la ONG Red de Acción de Basilea. De acuerdo con sus datos, 352 mil toneladas de desechos tóxicos salen de Europa con rumbo a Asia y África, principalmente basura electrónica. La que funciona es vendida en estas regiones y la que no se desarma para obtener metales preciosos y partes funcionales.

El informe arroja datos sobre el seguimiento de la basura electrónica, esta proviene de puntos de recolección “limpios” en suelo europeo para llegar después de forma ilegal y con un manejo inapropiado a países subdesarrollados. Esto genera una discusión en Europa sobre la gestión de sus residuos que a casi cuatro décadas del caso de Boliden parece no haber cambiado demasiado.

El costo humano y ambiental de ser un vertedero

Para Chile, Perú y México, por mencionar algunos ejemplos en la región, el resultado de ser un vertedero ha sido alto. La contaminación daña no solo al ambiente, sino también a los habitantes de estas regiones. Las enfermedades, la evacuación y el deterioro de la calidad de vida en Arica han creado una zona peligrosa y sin oportunidades para quienes la habitan. En Perú el vertido de crudo ha llegado hasta dos reservas naturales afectando también a los pescadores y a la economía de la región dependiente de las actividades en el mar.

La minería se posiciona como la principal fuente de contaminación en Latinoamérica, empresas mineras foráneas y de la región son objeto de denuncias por daños ambientales y a la salud. En Norteamérica, Grupo México vertió, en 2014, 40 millones de litros de solución de sulfato de cobre acidulado en los ríos Sonora y Bacanuchi. La empresa, una de las más ricas y poderosas del país, afectó con esto a más de 22 mil personas quienes vieron dañadas sus fuentes de agua para la agricultura y el consumo humano y, al igual que Boliden, ha logrado desviar las acusaciones gracias a su poder económico.