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¿Debemos preocuparnos por el hambre en Colombia?

La discusión del hambre en Colombia ha vuelto a estar en boca de todos debido a la polémica que hubo por el informe de la FAO

Persona ofreciendo pan a otra persona

Foto: Freepik

LatinAmerican Post | Vanesa López Romero

Hace unos días la el Gobierno de Colombia puso el grito en el cielo por el informe “Hunger Hotspots FAO-WFP early warnings on acute food insecurity” de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), en el que Colombia aparecía dentro de la lista de 20 países con mayor inseguridad alimentaria.

Marta Lucía Ramírez, canciller y vicepresidenta del país, aseguró, a nombre del Gobierno de turno, que el informe no tiene en cuenta los presupuestos, planes y programas que se realizan para “preservar la seguridad alimentaria de los colombianos”. Además dijo que el informe “carece del soporte fáctico, definición metodológica y claridad en las fuentes que le den validez y credibilidad. Los contenidos en los que se menciona la situación de seguridad alimentaria en la República de Colombia no corresponden a la realidad nacional”.

En respuesta, la FAO se disculpó y se comprometió a la corrección del reporte. También aseguró que el fin del reporte era atraer recursos al país para la atención de la situación de hambre de las poblaciones, en especial de los migrantes venezolanos que se encuentran en territorio colombiano.

¿Cómo está el hambre en Colombia?: Los datos

Si bien a primera vista, y con la disculpa de la FAO, se dio a entender que el país no sufre de inseguridad alimentaria, los Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco) se pronunciaron al respecto, asegurando que “la situación del hambre en Colombia sí es crítica”.

De acuerdo al Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el 42.5% (21 millones) de los colombianos viven por debajo de la línea de pobreza con ingresos mensuales de tan solo 331.000 pesos colombianos, lo que equivale a 83 dólares. Abaco explica que alimentar a una persona durante un mes costaría en promedio 423.000 pesos colombianos (110 dólares). Esto “significa – teniendo en cuenta los datos de pobreza monetaria- que más de 21 millones de colombianos no pueden alimentarse adecuadamente”, afirma Juan Carlos Buitrago, Director ejecutivo de Abaco.

Por otro lado, la encuesta Pulso Social, también del DANE, refleja que antes de la pandemia por la COVID-19, el 88,9% de las familias colombianas consumían tres comidas al día, pero para diciembre del 2021 la pandemia se redujo al 69,1%. Los datos arrojan que 14.3 millones personas comen 2 veces al día; 1.4 millones personas, 1 vez; y 154.828 personas, menos de 1 vez cada 24 horas.

Además, la Encuesta Nacional de Situación Nutricional, demuestra que 10.8% de los niños menos de 5 años sufren desnutrición crónica en el país, lo que afecta su sano crecimiento y su vida tanto a corto como a largo plazo. Buitrago afirmó que los estudios muestra que los niños con esta enfermedad tendrán “14 puntos menos de coeficiente intelectual, cinco años menos de escolaridad y 54% menos de ingresos”.

La entidad también afirmó e insistió que el 54,2 % de la población colombiana vive en inseguridad alimentaria.

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¿Los programas del gobierno dónde quedan?

Con la afirmación de la vicepresidenta, parece que el Gobierno se está defendiendo de algo de lo que no tiene mucho sentido defenderse. Los planes y programas para “preservar la seguridad alimentaria” parecen quedarse en papel. Basta con ver el Programa de Alimentación Escolar (PAE), que ha estado en el ojo del huracán en los últimos días debido a que se denunció que a niños y niñas en el departamento del Huila se les dio de comer huevos podridos y frutas descompuestas.

De hecho, el PAE está dentro de las partidas presupuestales específicas para alimentación y nutrición, que desde el 2012 no ha aumentado del 0,61% del total de los recursos presupuestales, según los economistas Diego Guevara y Carlos Suescún.

Toda esta información demuestra que el actual gobierno, y el Estado, no han tomado las medidas adecuadas para luchar contra el hambre en Colombia, y que, por el contrario, buscan dejar de lado esta problemática y hacerse los de la vista gorda cuando esta se señala.