fbpx

Juegos Olímpicos de Invierno en 2022 está desangrando la economía china

La gran inversión que ha destinado el gobierno de la China para la celebración de los Juegos de Invierno Beijing 2022 cae en un momento de crisis económica y sanitaria.

Atleta durante una competencia de los JJOO de invierno

Foto: TW-juegosolimpicos

LatinAmerican Post | : Anderson Ayala Giusti

Los Juegos Olímpicos de Invierno suponen una pesada carga financiera para la ciudad de Beijing. Albergar el evento deportivo ha requerido de miles de millones de dólares, y la cifra no ha parado de aumentar debido a las complicaciones de la COVID-19, mientras las ganancias se derrumban. Todo en un contexto en que la economía china se acerca a crisis inmobiliarias y sanitarias sin precedentes.

Construir o remodelar las instalaciones deportivas, mejorar la vialidad regional con sistemas ferroviarios, potenciar la capacidad hotelera, edificar tres villas olímpicas y cubrir los hoteles de cuarentena son solo algunos de los gastos que ha tenido la capital china en los últimos años, para garantizar el desarrollo del evento deportivo invernal. Gastos subsanados, vale decir, con dinero público recaudado de impuestos. 

Lejos queda ya el presupuesto inicial de 3.060 millones de dólares que estimaba Beijing en 2015, cuando fue seleccionada como ciudad sede. Ese presupuesto subió hasta los 3.900 millones, según el comité organizador, aunque esa cifra no incluía los gastos relativos a las villas olímpicas, las infraestructuras de transporte ni la totalidad de las instalaciones deportivas. Era un presupuesto base de los costos de organización, como suele ocurrir al momento de presentar candidaturas.

Si a esto se suman los gastos por la pandemia, que implican miles de testeos diarios y el aislamiento de miles de voluntarios y demás participantes implicados (periodistas, conductores, cocineros, etc.), todo ello hace que el presupuesto dedicado por la ciudad se eleve hasta los casi 39.000 millones de dólares, es decir, diez veces más de lo previsto, según Insider.

Es cierto que no todo son gastos, dado que los Juegos permiten impulsar el desarrollo deportivo de la nación sede, elevar el mercado turístico, mejorar la marca país, y desarrollar la infraestructura que luego permanece. Pero la verdad es que las ganancias monetarias no llegan siquiera a estar cerca de equiparar los costos. Eso sí, no se puede perder de vista que al gobierno chino le interesa más el prestigio atraído por los Juegos, al mostrarse como nueva superpotencia mundial. 

Lee también: Sportswashing, el deporte como herramienta de imagen pública.

¿Qué percibe la ciudad? Solamente los ingresos por los patrocinadores locales y por la venta de mercancías en los complejos olímpicos, dado que la venta de boletos para esta edición también fue eliminada (tasada inicialmente en hasta 118 millones de dólares). En un momento en que los repuntes contagios por COVID-19 se empiezan a dar con más frecuencia en el país ante la llegada, el comité organizador decidió que los espectadores ingresarían a los complejos solo por “invitación” (se esperaban más de 150 mil), y que el aforo estaría limitado al 50%.

Es el Comité Olímpico Internacional (COI) quien recibe los cuantiosos ingresos de los patrocinios globales y los derechos de transmisión. Esta distinción es necesaria para tener una idea de cómo se distribuyen las ganancias, y por qué acaban siendo mucho menores que los costos. 

Si se piensa en ese gasto de más de 39 mil millones de dólares, y que los beneficios estimados por el comité organizador no pasan de unos pocos miles de millones, queda un déficit gigantesco que ha de ser asumido por el gobierno de Pekín y el nacional. Una deuda pública realmente inviable para cualquier ciudad.

Pero la COVID no es la única amenaza incipiente en la nación asiática. Desde finales del año pasado, el país viene enfrentando una complicada situación inmobiliaria, con atisbos de entrar en una espiral de crisis. En una economía donde dicho sector contribuye en un 29% con el PIB nacional, cualquier posible desplome sería fatídico para los millones de ciudadanos chinos.

Para matizar el asunto, la deuda que en septiembre de 2021 aquejó al gigante inmobiliario Evergrande, con un monto superior a los 300.000 millones de dólares, fue solo la punta de un profundo iceberg. Otras compañías como Fantasía Holdings, Sinic Holdings y Modern Land se hallan en una situación similar, y una hipotética quiebra masiva generaría el colapso de todo el sector. De hecho, según la firma Bloomberg, dos tercios de las 30 principales constructoras de viviendas en el país han cruzado las líneas rojas de endeudamiento, volviéndose insostenibles

El gobierno chino ha tomado medidas para tratar de prevenir una crisis como la de 2008, pero por ahora su atención está centrada en los actuales Juegos Olímpicos de Invierno. Y si bien estos pueden impulsar el turismo y el desarrollo de Beijing como ciudad sede, desde el punto de vista financiero no resultan nada rentables. Eso sí, su celebración parece beneficiosa para el gobierno, que aunque asume los costos con dinero público, gana en rédito y proyección internacional, a pesar del boycot diplomático emprendido por varios países occidentales en contra de la violación de derechos a minorías en el gigante asiático.