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Energías renovables en Latinoamérica: una oportunidad económica

Hoy las energías renovables resultan más baratas y, al mismo tiempo, traen grandes ventajas en la calidad de vida. Estos son los beneficios de las energías renovables en Latinoamérica.

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Foto: Freepik

LatinAmerican Post | Brandon Martínez Salazar

Hacer una transición de energías producidas por combustibles fósiles a energías limpias y renovables siempre ha sido un reto por diferentes razones. Uno de los motivos era el dominio que tiene la electricidad convencional a nivel mundial y, además, el gran costo que implicaba el desarrollo de estas nuevas tecnologías para suministrar energías bajas en emisión de carbono.

Sin embargo, todo ha estado cambiando en los últimos tiempos y es una oportunidad para que los países latinoamericanos empiecen a ver con buenos ojos la posibilidad de dar inicio a esta transición, que traerá consigo grandes beneficios en lo ambiental y lo económico.

Energías convencionales vs renovables

Para empezar a entender esto, hay que mirar la razón por la que la electricidad producida por combustibles fósiles domina el suministro en el planeta y el porqué imposibilitaba el desarrollo de tecnologías sostenibles. Esto se debe a que anteriormente era mucho más barato explotar carbón, petróleo y gas. Por ende, para las nuevas formas de producción de energía no era fácil entrar y competir con las que estaban establecidas.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que en la actualidad el 79% del suministro global de energía todavía se encuentran bajo el poder de las convencionales. Sin embargo, un punto negativo para las empresas que las desarrollan son las consecuencias que tienen sobre la vida humana y el medio ambiente.

De acuerdo con las observaciones de Our World In Data, el carbón, el aceite y el gas natural han sido los responsables de un determinado número de muertes por accidentes y por la mala calidad del aire. Además de los centenares de toneladas de CO2 que emiten en la atmósfera. En comparación con las nuevas formas de energías como la eólica y la solar. Las cifras de ambas variables son infinitamente bajas en las energías renovables y representan una gran favorabilidad en la calidad de vida.

¿Por qué los precios entre ambos sistemas de energía han cambiado con los años?

Aquí tiene que ver algo muy importante y se trata de analizar los costos operativos de los que depende para funcionar. La electricidad tradicional necesita de los combustibles fósiles, del material que se encuentra en el subsuelo para generarla. Mientras que las alternas, dependen de la tecnología para producirla, pues su materia prima es lo de menos, llega a través del aire o la luz del sol, es decir, no se tiene que explotar la tierra.

En ese sentido, gracias al avance tecnológico y la gran demanda del sector espacial, hoy en día adquirir paneles solares es mucho más barato que hace 70 años. En 1956 un panel solar de un vatio costaba más de medio millón de dólares, algo insostenible. La situación cambió con la producción masiva de paneles para darle energía a los satélites que eran enviados al espacio. Por eso, a mayor demanda, precios más baratos.

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La industria de la energía solar ha hecho seguimiento a los errores en su funcionamiento y el desarrollo de mejores estrategias para establecerse en el mercado y hacer rentable su proyecto. De modo que, las tecnologías clave de los sistemas de energía renovable (solar, eólica y baterías) siguen esta curva: cada duplicación de su capacidad instalada conduce a la misma disminución de los costos.

Beneficios para Latinoamérica

Esta sería una oportunidad potencial para los países de Latinoamérica, pues no solo mejora a largo plazo la calidad del aire que se respira, sino que ofrece un alivio en lo económico por un servicio que resulta ser más sostenible con el tiempo.

De tal manera, la tasa de aprendizaje de las industrias de las energías renovables es rápida, por esa razón, la competencia en el sector beneficiará no sólo a América Latina sino a todo el planeta, en caso de que llegara a implementarse.

Ahora bien, una ventaja fabulosa en cuánto a lo económico es que esto disminuiría el desempleo a nivel global, ya sea originado por la desigualdad en algunos países o producto de la COVID-19, que trajo graves problemas financieros para las empresas y los trabajadores. De modo que, gracias a las bajas tasas de interés, la ampliación de estos sistemas de energía conduciría a la creación de más empleos y precios más baratos para los consumidores.