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Reciclar CO2: Estrategia de empresas para crear sus productos

Reciclar CO2 es una alternativa que puede reducir las emisiones de gases concentradas en el aire a través de un proceso muy sencillo.

Planeta tierra con el símbolo del reciclaje

Doce, una empresa emergente de California, fundada en el 2015 le ha apostado a una idea innovadora que hoy es una realidad: fabricar materiales a partir del CO2. Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | Brandon Martínez Salazar

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Uno de los grandes desafíos para los seres humanos en los últimos años ha sido reducir las emisiones de dióxido de carbono en la atmosfera, pues su impacto en el medio ambiente trae consecuencias a gran escala como la intensificación del efecto invernadero natural. En parte esto ha sido difícil de resolver porque los países que más emiten gases contaminantes están poco comprometidos con el asunto y por eso no han desarrollado propuestas eficientes para una transición hacia las energías limpias y renovables. 

Sin embargo, Twelve, una empresa emergente de California fundada en el 2015, le ha apostado a una idea innovación que hoy es una realidad: fabricar materiales a partir del CO2. Un proyecto asombroso que podría ser una oportunidad a la crisis ambiental.

Esto es un paso importante a la situación climática del mundo. Sobre todo, de cómo la industria puede empezar a hacer pequeños cambios para mejorar los desastres naturales a partir de la transformación del carbono que se concentra en el aire. 

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¿Cómo utilizan el CO2 para fabricar otros materiales?

Twelve es una de las varias empresas innovadoras que utilizan una nueva tecnología capaz de transformar el dióxido de carbono en otros materiales. Es un proceso que se realiza a través de una caja de metal del tamaño de una lavadora, cuyo interior está compuesto por una pila de placas. A este relleno de placas le llaman “la hoja negra” porque es una membrana de polímero negro recubierta con catalizador metálico patentado que realiza la conversión.

Así mismo, está caja de metal usa simplemente agua y energía renovable a través de un nuevo tipo de electrolizador con el que se transforma el CO2 en “gas síntesis”, es decir, una mezcla entre monóxido de carbono e hidrogeno que en esencia crea distintos productos utilizando los combustibles fósiles que se encuentran en el aire.  En otras palabras, lo que hace está poderosa máquina es lo mismo que hacen las plantas, eliminar las emisiones dañinas en el proceso.  “Esta es una nueva forma de mover el carbono a través de nuestra economía sin sacarlo del suelo”, asegura Nicholas Flanders, cofundador y CEO de Twelve. 

Ahora bien, gracias a este proceso, se pueden fabricar productos como vodka, diamantes, ropa deportiva, hormigón, plástico, espuma, fibra de carbono, entre otros materiales. No obstante, esta compañía también ha estado explorando el uso del gas síntesis para elaborar partes de interiores de vehículos Mercedes-Benz e ingredientes para detergentes de ropa. 

Otras empresas como Air Company, CarbonCure, Solar Foods y Air Protein, también les apuestan a proyectos similares donde transforman el CO2 del aire para fabricar nuevos productos.

Consecuencias negativas

Aunque la propuesta de transformar el CO2 en gas síntesis es muy atractiva en temas de innovación ambiental, siguen quedando muchas preguntas abiertas. La primera es: ¿Cómo hacer que se replique esta práctica a gran escala? Para que tenga un efecto realmente positivo en la naturaleza, esta tecnología debe ampliarse rápidamente para su producción en masa y así mismo se pueda ofrecer en precios competitivos. El desafío en este caso es el tiempo y el capital para llevarlo a cabo.

La segunda es ¿Cómo encontrar clientes que también le apuesten a esta propuesta ambiental y comercial? Las empresas emergentes necesitan de grandes empresas que se asocien y compren su CO2. Sin embargo, esto puede ser complicado pues entrar en cadenas de suministro ya establecidas suele ser muy difícil.

Otra interrogante es ¿Cómo ofrecer enormes cantidades de CO2 a bajo costo a las grandes industrias? Esto es un problema porque en la actualidad la recolección de dióxido de carbono a partir de la transformación del aire se hace en una escala muy pequeña. De modo que, en tecnología está desarrollada y, por esa razón, es más costosa. Lo que complica hacer una oferta rentable en el mercado. 

En conclusión, para que estos proyectos tengan un efecto positivo en el clima y se puedan ejecutar de forma masiva, es fundamental la intervención y el apoyo del sector público. Mientras eso no ocurra o hasta que se encuentre la financiación suficiente para su infraestructura, las industrias a nivel mundial optarán por seguir explotando combustibles fósiles para la producción de materiales y, por ende, las crisis climática seguirá agravándose.