fbpx

¿Cuáles son las proyecciones para la economía en Latinoamérica?

El Centro de Desarrollo de la OCDE, la CEPAL, el Banco de Desarrollo de América Latina y la Unión Europea advierten de la situación económica de la región, y las proyecciones para la economía en Latinoamérica.

Consultor de inversiones analizando el balance del informe financiero con gráficos de realidad aumentada digital

Se acerca un nuevo año y con él la planeación de los países para definir metas y presupuestos, en medio de una de las crisis más difíciles que ha vivido la humanidad. Foto: Adobe Stock

LatinAmerican Post | María Fernanda Ramirez Ramos

Escucha este artículo


Read in english: What are the projections for the economy in Latin America?

Se acerca un nuevo año y con él la planeación de los países para definir metas y presupuestos, en medio de una de las crisis más difíciles que ha vivido la humanidad. En este sentido, este informe titulado “Perspectivas económicas de América Latina: Avanzando juntos hacia una mejor recuperación” analiza la situación y ofrece recomendaciones a los gobiernos para que logren un crecimiento económico sólido, sostenible e inclusivo. 

El informe hace énfasis en tres temáticas: transformación digital; enfoque de género; y cambio climático, recuperación verde y sostenibilidad. Asimismo, señala cómo la crisis de la Covid-19 hizo más evidente la necesidad de trabajar de forma coordinada y con cooperación para afrontar los retos de desarrollo y alcanzar una recuperación a nivel regional y mundial.

Datos destacados

El producto interno bruto (PIB) de la región de América Latina y el Caribe se contrajo alrededor de un 7.0%. Lo más preocupante es que no se proyecta alcanzar los niveles de PIB per cápita anteriores a la crisis hasta 2023‑2024, y todo está sujeto al desarrollo de la Covid-19. Por eso, aumentar rápidamente los niveles de vacunación es uno de los principales retos.

Por otro lado, la tasa de pobreza subió 3 puntos porcentuales, hasta alcanzar un 33.7%, mientras que la tasa de pobreza extrema alcanza ahora un 12.5%. Estos resultados no se habían alcanzado en los últimos 12 y 20 años respectivamente. Además el Coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, aumentó en 2,9%, manteniendo a la región como la más desigual del mundo.

Lee también: Propuesta de AMLO contra la pobreza extrema no es tan utópica como parece

Otra área alertante para la región es el empleo, pues prácticamente la mitad de la población, un 45% de los hogares, dependen del empleo informal. Asimismo, los ingresos medios de la población han disminuido: “el número de personas con ingresos medios‑bajos disminuyó en 7 millones, el número de personas con ingresos medios disminuyó en 13 millones (13.1%), el número de personas con ingresos medios‑altos disminuyó en 4 millones (14.2%), y el número de personas con ingresos altos disminuyó en 2 millones (10.5%)”.


Un nuevo contrato social es urgente 

Si bien la crisis ocasionada por la pandemia ha impactado a diversos sectores, los más afectados han sido los grupos vulnerables, en especial las mujeres, los jóvenes y los migrantes. Las recomendaciones del informe señalan que “repensar el contrato social para restaurar la confianza y empoderar a los ciudadanos en todas las etapas del proceso de elaboración de políticas públicas” es fundamental.


Sin embargo, hacer una reforma al contrato social, implica tener políticas sociales más incluyentes y reformas fiscales, con consenso entre los diferente grupos de la población, para impactar en el bienestar general de la población. Esto debería traducirse en servicios públicos con mayor calidad, mejores oportunidades laborales, mayor integración intergeneracional y menores brechas territoriales, entre las zonas urbanas y rurales.

Asimismo, el informe señala la necesidad de tener grandes consensos ciudadanos, pues hay una desconfianza generalizada de la población hacia las instituciones. Esto será un gran reto en la región, pues como han mostrado las recientes elecciones y sucesos en la política regional, la mayoría de países se encuentran divididos políticamente y muy polarizados. Asimismo, están resurgiendo con fuerza movimientos de extremos, ya sea de derecha o izquierda, que pueden ser cuestionados por sus posturas radicales.

Por otro lado, países que durante el último año demostraron alto inconformismo y descontento social a través de protestas, como Chile o Colombia, están ad portas de elegir un nuevo gobierno. Esto definirá también la ruta que seguirán las naciones: migración, inclusión de pueblos históricamente marginados y reformas rurales están en juego. 

Además, también habrán procesos electorales, de diferentes instancias, en México, Brasil, Perú y Costa Rica. Esto tiene un efecto en la inversión extranjera, que tiende a actuar de manera moderada en medio de procesos electorales. De esta forma, podría decirse que la economía estará en un periodo de recuperación y crecimiento lento, pero necesita tener impulso de los sectores más productivos, implementación de políticas verdes de cara al futuro y alineación regional en busca de cooperación para afrontar los retos conjuntos.