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China: ¿la nueva superpotencia en Afganistán?

Ya con un Gobierno consolidado en el terreno y en la práctica, el talibán busca aliados en el sistema internacional para poder lograr el reconocimiento oficial.

Xi Jinping

El gigante asiático, en medio de sus intereses expansionistas, ve el cambio de Gobierno en Afganistán como una oportunidad inmejorable. Foto: Flickr de CMNUCC

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Read in english: Is China the Future Of Afghanistan?

Con la caída del Gobierno afgano y la toma del poder en manos del talibán, ahora viene un nuevo periodo para el país. Además de resolver temas de política interna, sus líderes también deberán construir relaciones diplomáticas, reconocimiento internacional, programas de cooperación y financiación. Por ahora, el más importante aliado que han encontrado es Rusia.

El gigante asiático, en medio de sus intereses expansionistas, ve el cambio de Gobierno en Afganistán como una oportunidad inmejorable, porque cae un gobierno aliado a Estados Unidos limítrofe.

Recientemente el Gobierno de Xi Jinping anunció el envío 31 millones de dólares en vacunas, medicamentos, suministros y alimentos para el invierno que se avecina. 

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El talibán sabe que tiene que mantener un discurso moderado en la implementación de la Sharía o ley islámica. Precisamente su hermetismo en la época del 2000, fue también una de las causas por las que Estados Unidos y sus aliados decidieron invadir el país, al ver una inoperancia, complacencia, e incluso, complicidad con los grupos terroristas operantes en su territorio.

¿Qué gana Afganistán?


El país quedó con una economía devastada gracias a la guerra civil que lleva décadas destruyendo las finanzas, la infraestructura y los tejidos sociales. Más que nunca, el nuevo Gobierno necesita cooperación internacional.
China no solo puede servir como padrino ante el sistema internacional, también puede ser un gran apoyo financiero y para la reconstrucción del país. Especialmente cuando las puertas de los bancos internacionales están cerradas ante la desconfianza que genera el nuevo Gobierno de Kabul y las sanciones que puedan venir de occidente.

¿Qué gana China?


El pragmatismo chino es ideal para encontrar un aliado en Afganistán. Un gobierno amigo en su frontera occidental le cae perfecto a los intereses expansionistas de la super potencia. China tiene intereses limítrofes que disputa con la India y un aliado más en la zona nunca está de más. 

Adicionalmente, Afganistán también puede representar una oportunidad de negocios para las empresas Chinas. Ya sea en materia de infraestructura, cooperación, telecomunicaciones y muchos más, el país centroasiático tendría en China fuente de financiación y ejecución de proyectos.

Evidentemente la presencia terrorista en Afganistán es un motivo de preocupación. Incluso más cuando el mismo Gobierno chino ha emprendido una campaña de reeducación con la minoría musulmana uigur que es catalogada como violación de derechos humanos por varios organismos internacionales.

Por tal motivo, China ha vinculado el apoyo económico a Afganistán, siempre y cuando haya una garantía de seguridad y cero tolerancia con los grupos terroristas. 

¿Qué gana Rusia?


Rusia entiende que todos las opciones eran poco favorables para sus intereses. Entre tener un Gobierno aliado a Estados Unidos o uno aliado a China en un país al sur las decisiones eran pocas. Pero su mayor miedo es la reaparición o reforzamiento de los grupos yihadistas. Al estar tan cerca de su región en el Cáucaso y de sus antigas repúblicas soviéticas, la influencia terrorista puede tener graves consecuencias en la misma Rusia.
Grupos yihdistas chechenos son uno de las principales amenazas a las que se enfrenta Putin y un Afganistán sirviendo de zona segura para planear objetivos en territorio ruso.

¿Qué gana Estados Unidos?


Luego de recocer la derrota en la invasión de Afganistán, Estados Unidos tiene la oportunidad de tener un nuevo acercamiento con el Gobierno talibán. Evidentemente, la política interna de un Gobierno que va en contra de varias libertades y derechos de las mujeres puede ser un problema de política interna en Washington. Sin embargo, el aislacionismo y la ruptura de relaciones diplomáticas con Kabul dejaría a Estados Unidos en una situación complicada al momento de combatir grupos terroristas que siguen siendo una amenaza para la seguridad interna.