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No es solo en tu país: la inseguridad en Latinoamérica

Aristas como la pandemia por el coronavirus, los estallidos sociales y las crisis políticas podrían explicar el alza de la inseguridad o percepción de inseguridad en la región.

Hombre holding un arma mientras está en el carro

La inseguridad viene perjudicando, en mayor o en menor medida, a distintas naciones latinoamericanas que actualmente viven una situación de inestabilidad bastante peligrosa. Foto: Pexels

LatinAmerican Post | Nicolás Donoso

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Read in english: It's Not Only In Your Country: Insecurity In Latin America

En los últimos años Latinoamérica ha visto cómo el aumento de la violencia se ha tomado diversos territorios y ha puesto en riesgo la seguridad de miles de ciudadanos. Las crisis políticas y estallidos sociales que han vivido países como Colombia, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, Honduras o México, sumado al descontento generalizado de la gente por el manejo que muchas de estas naciones han tenido durante la pandemia del coronavirus, podrían en parte explicar por qué la sensación de inseguridad ha tenido un incremento en la región.

Según datos que arroja el sondeo de Invamer (Investigación y Asesoría de Mercadeo) "Colombia opina", un 92.8% de las personas encuestadas señala que la inseguridad en el país cafetalero ha ido en aumento. Profundizando más en el informe, en noviembre del 2020, un 50% de la ciudadanía se sentía segura, pero para abril del presente año el número se redujo de forma considerable a un 39,4%, disminuyendo en 10.6 puntos porcentuales en apenas unos meses.

Dicho lo anterior, cabe destacar que este no es un problema que únicamente afecte a Colombia, sino que viene perjudicando, en mayor o en menor medida, a distintas naciones latinoamericanas que actualmente viven una situación de inestabilidad bastante peligrosa.

La delincuencia se toma las calles de Santiago de Chile

A pesar de que para la Unidad de Inteligencia, The Economist, Santiago es la ciudad más segura para vivir en América Latina por sobre grandes metrópolis como Buenos Aires, Sao Paulo, Bogotá, Ciudad de México, Quito o Caracas, día tras día en los medios locales aparecen imágenes y noticias de asaltos, robos de vehículos y discusiones a plena luz del día. Esto no se da únicamente en los sectores más vulnerables, sino que en las ciudades más acomodadas de la capital chilena como lo son Las Condes, Providencia, Vitacura, etc. Todo esto a pesar de que en Chile se han aplicado una serie de estrategias para frenar el flujo de la movilidad de las personas durante la pandemia como lo son el toque de queda, las cuarentenas dinámicas y el estado de excepción.

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El factor pandemia es indudablemente un punto a tener en consideración en el aumento de la violencia. Para Óscar Torrejón, experto en seguridad ciudadana y en declaraciones al medio chileno Agencia Anadolu, las autoridades actualmente se encuentran más pendientes del control de la COVID-19 que de otras cuestiones, dejando un poco de lado preocupaciones como el incremento de la delincuencia.

Otra situación que algunas personas han intentado difundir recientemente (sin pruebas contundentes), es que la abundante llegada de inmigrantes al país y en específico a Santiago ha traído consigo un incremento de la inseguridad ciudadana. Esto lo desmienten los datos entregados por el Servicio Jesuita de Migrantes, red que trabaja en la protección de la dignidad y los derechos de inmigrantes y refugiados en Chile. Sus datos señalan que en el 2019, el porcentaje de la población chilena que había cometido algún tipo de crimen llegó al 4,1%, mientras que la cifra para los extranjeros fue de un 1,4%.

Ecuador y México luchan por combatir los sicariatos y los asesinatos

Para Ecuador no solamente la situación sanitaria ha sido de intranquilidad. El país vive lo que ha sido denominado como una ola desenfrenada de homicidios, teniendo una tasa de 7.7 asesinatos por cada 100.000 habitantes, números que van empeorando año tras año (en el 2018 la tasa era de 5.8 y en el 2019 de 6.9) y que se aproximan a uno de los peores momentos de la nación en esta materia, cuando a finales de los 90 la valoración era de casi trece homicidios por cada cien mil ciudadanos.

Otro dolor de cabeza para el actual presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, ha sido el sicariato, que se ha ido tomando poco a poco las principales ciudades ecuatorianas gracias a las redes que van conformándose. La fiscalía local demostró que entre el 2014 y el 2020, se han podido comprobar que de un total de 7.034 asesinatos, 124 se han llevado a cabo bajo esta forma de operar, representando un 1,7%.

En México el panorama no es muy distinto, en un país envuelto en carteles de narcotráfico, secuestros, homicidios y crímenes organizados, de acuerdo a los datos que otorga la Secretaría de Salud (SSA) del Gobierno, los homicidios fueron la octava causa causa de muerte en el año 2020, con 36.579 defunciones, entre las cuales se tienen registro de decenas de magnicidios, lo que hace que la cifra sea todavía más impactante.

La inseguridad por la que atraviesa Latinoamérica es preocupante, cada vez más reiterativa y se debe de estudiar y comprender como un fenómeno multisectorial porque afecta a una gran parte de los países del continente, y como multifactorial porque son múltiples y variadas las causas que permiten entender el porqué se ha llegado a esta situación. Tener herramientas suficientes para cambiar el panorama, es el principal desafío de las autoridades.