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¿Qué errores no se pueden repetir en Haití?

En una isla tan afectada por los desastres naturales, es momento de reconocer las cosas que no han funcionado en el pasado y no volverlas a repetir.

Gente a un lado de la calle en Haití

Haití vuelve a ser noticia. Lastimosamente, la pequeña nación caribeña ocupa los titulares de los medios internacionales por un desastre natural. Foto: Unsplash

LatiAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Read in english: What Mistakes Cannot be Repeated in Haiti?

Haití vuelve a ser noticia. Lastimosamente, la pequeña nación caribeña ocupa los titulares de los medios internacionales por un desastre natural. En este 2021, luego de haber atravesado un Golpe de Estado con el asesinato de su presidente, Haití sufrió un terremoto que dejó varias afectaciones en Puerto Príncipe, mayoritariamente.

El movimiento telúrico de 7,2 grados en la escala de Richter dejó más de 2.000 muertos, 6.900 heridos y los hospitales desbordados. Parece un deja vu del terremoto del 2010 que también dejó al país en ruinas.

Diferencia entre ambos terremotos

A pesar de que el sismo de este año fue potente, duro y mortal; no es fácil encontrarle una comparación cercana al de hace más de 10 años. En el 2010, el movimiento tuvo una magnitud de 7,0 Mw y se generó a una profundidad de 10 km, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos. A pesar de haber sido similar en potencia al pasado, el de 2010 dejó la espeluznante cifra de 316.000 personas muertas, 350.000 heridas y 1,5 millones sin hogar, siendo este uno de los sismos más devastadores que la humanidad tenga registro.

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Ante este nuevo panorama que parece una repetición, es importante que miremos al pasado y no repitamos los mismos errores ocurridos en Haití. Estrategias sanitarias, tratamiento de agua y alimentos, y lucha contra la corrupción deben estar entre las prioridades al momento de un nuevo panorama de reconstrucción.

Brote de cólera

Uno de los errores que debemos aprender para no repetir es evitar algún brote de alguna enfermedad contagiosa. En el 2010, luego de que el país intentaba avanzar en la reconstrucción, un brote de cólera terminó por golpear nuevamente a la nación. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el brote comenzó en octubre de 2010, afectó a más de 820.000 personas y mató a 9792.

La Cólera, es una enfermedad que produce una diarrea crónica que si no es tratada adecuadamente, puede causar la muerte. Es transmitida por la ingesta de “alimentos o agua contaminados con el bacilo Vibrio cholerae”, como explica la OMS. Esto se podría evitar fácilmente con planes de suministros de agua potable a la población afectada y de garantizar fuentes limpias para el consumo humano, junto con programas de educación e información a la comunidad. Sin embargo, también será vital la continuación y el fortalecimiento de los programas o proyectos adelantados desde ese entonces para garantizar la salud de los haitianos.

Sin embargo, también existe investigaciones periodísticas que vinculan el contagio de Cólera a la presencia de los cascos azules. Según un informe de ElConfidencial, la bacteria llegó a la isla por medio de un grupo de cascos azules provenientes de Nepal. Ya sea por un contagio externo que se agravo por el mal manejo del agua potable, en esta ocasión, la ONU y las comunidad internacional debe ser cuidadosa al momento de operar en la isla.

Ante este nuevo desastre natural, la ayuda internacional debe identificar los suministros de agua y evitar otro brote de enfermedades. Pero, en un contexto de pandemia de la COVID-19, es de vital importancia tener cuidados sanitarios y el envío de equipos de protección, cuidado, tratamiento y vacunas a la isla.

Corrupción en la ayuda internacional

Igualmente, la comunidad internacional deberá poner mucha atención en los proyectos de reconstrucción y apoyo a la isla. Luego del desastre de 2010, la ayuda internacional logró recaudar 13.340 millones de dólares, según la Oficina del Enviado Especial de las Naciones Unidas para Haití.

Sin embargo, luego de varios años del terremoto, se conocieron varios casos de corrupción en los contratos para la reconstrucción de viviendas. En 2015 la NPR y ProPublica revelaron que en cinco años, 5000 millones de dólares de donantes sólo habían sido empleados en la construcción de 6 casas. Igualmente, se enteraron que proyectos avalados por 30 millones de euros desaparecieron de forma sospechosa.

Los distintos gobiernos donantes se llegaron a comprometer a desembolsar 5.300 millones de dólares para volver a levantar el país, se llegó a hablar de 9.900 millones a largo plazo, en una labor que aún hoy sigue sin concluirse, y seguramente porque la mayoría de ese dinero nunca se llegó a enviar realmente al país.

Hoy, que ya varios países anunciaron su apoyo y ayuda humanitaria a la isla, se deberá tener un registro claro y un seguimiento transparente de los aportes enviados. También se deberá llevar un control de las ONGs que trabajen en la isla. Lastimosamente, ante la falta de institucionalidad, sumando la reciente muerte de su presidente, la veeduría deberá estar a cargo de la comunidad internacional.