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Opinión: El lobby de la industria petrolera es el cáncer de nuestra época

De los muchos cánceres que tiene nuestra sociedad actual, la negación del cambio climático y las petroleras que la financian son el peor de todos.

Máquina de petróleo

Podríamos hablar de las leyes que están advocando por el uso de energías renovables, todas acciones valiosísimas para esta carrera, pero cada vez el tiempo es más corto y las acciones también se están quedando cortas. Foto: LatinAmerican Post

LatiAmerican Post | July Vanesa López Romero

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¿Qué hacer para frenar el cambio climático? ¿Cómo evitar un hecho que pondrá en jaque la existencia misma de la raza humana y el mundo como lo conocemos? Llevamos cincuenta años desde la popularización del cambio climático en los 70, desde que el mundo comenzó a darse cuenta de las consecuencias de una Revolución Industrial que nos lanzó hacia nuevas tecnologías, pero que falló en no prever que los recursos no son eternos y que eventualmente se acabarían. Y en estos cincuenta años han sido innumerables los científicos, los líderes ambientales, las comunidades y los agentes medio ambientales que han luchado para frenar algo que parece no tener freno: el planeta se está calentando y llegará el momento en que no lo soportemos. 

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Pero con cincuenta años de lucha a cuestas, sustentada en ciencia, todavía no damos un paso verdaderamente drástico. Sí, podríamos hablar del Acuerdo de Paris o de Escazú, de las leyes que están advocando por el uso de energías renovables, todas acciones valiosísimas para esta carrera, pero cada vez el tiempo es más corto y las acciones también se están quedando cortas. Cortas porque la burocracia las alentiza, pero también porque, como si se tratara de villanos sacados de películas de Disney, aún hay industrias y políticos alrededor del mundo que deslegitiman la lucha contra la crisis medioambiental. 

Un cáncer claro: el lobby de la industria petrolera

Recientemente se publicó un reportaje realizado por periodistas de Unearthed, el medio de investigación de Greenpeace UK, en el que destaparon las acciones de la petrolera ExxonMobil para socavar y limitar las medidas que se están tomando desde la Casa Blanca para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en los Estados Unidos. Esto lo hicieron a partir de conversaciones que periodistas encubierto tuvieron con dos lobistas de ExxonMobil que trabajan en Washington en el área de asuntos gubernamentales de la empresa. Uno de ellos, Keith McCoy, incluso admitió que la empresa lucha "agresivamente" para deslegitimar la ciencia climática a partir de la financiación a grupos sombra que niegan el calentamiento global.

¿Lo peor de todo esto? Están teniendo resultados. El reportaje menciona que tras conversaciones bipartidistas, Biden aceptó una versión reducida de su plan inicial de infraestructura, lo que implica la reducción de la financiación para iniciativas climáticas. Y todo esto además se vuelve supremamente cínico cuando pensamos en que Exxon abiertamente dice apoyar la lucha contra el cambio climático. 

Este hecho no solo genera controversia, sino que también nos deja con muchas preguntas. Una de las más importantes: si esto lo hace ExxonMobil, ¿no lo harán otras empresas de la industria petrolera? Claro, son muchas las que de dientes para afuera muestran su enfoque verde y su apoyo a la ciencia del cambio climático. ¿Pero cuántas no trabajan por debajo de cuerda para desmeritar la ciencia y financiar la negación del calentamiento global?

Literalmente nuestro planeta está muriendo, literalmente nuestra especie se está dirigiendo a la extinción, y mientras tanto estos grupos con intereses económicos y con una nula voluntad de cambio están haciendo todo lo posible para que sea así. Porque claro, a ellos les entra la dinero, pero viven las consecuencias inmediatas de la crisis ambiental a la distancia. Quienes sí la viven son comunidades indígenas que perdieron su hogar en la selva amazónica, especies marítimas que se ahogaron en derrames de petróleo, familias enteras con síntomas de cáncer por la contaminación del agua en ciudades como Bangladesh. Esas sí son las personas que viven las consecuencias. 

El cáncer de nuestra época es la falta de humanidad, y al mismo tiempo la humanidad en sí, que tira más hacia los intereses económico e individuales de nombres respetados que tienen poco respeto por la vida misma