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¿Cómo entender el asesinato del presidente de Haití?

En la madrugada del 7 de julio, Jovenel Moïse, presidente haitiano, fue asesinado en su residencia privada. El país profundiza su crisis política

Jovenel Moïse, presidente haitiano

Hasta ahora solo se sabe que el político fue asesinado en la madrugada haitiana en su residencia privada en Puerto Príncipe. Foto: AP / Dieu Nalio Chery

LatiAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Read in english: How to understand the assassination of the president of Haiti?

Del asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, se sabe poco. Hasta ahora solo se sabe que el político fue asesinado en la madrugada haitiana en su residencia privada en Puerto Príncipe. En el ataque también resultó herida la mujer del presidente, Martine Moïse. Rumores indican que los perpetradores del crimen hablaban español.

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Este último dato no es menor, ya que en una isla (La Española) dividida por dos naciones (Haití y República Dominicana) y por dos idiomas, el lenguaje de aquellos que cometieron el hecho puede ser tanto un indicio de la identidad de los criminales, como usado para un discurso nacionalista. Esto en una nación que siempre ha visto como potencias extranjeras toman decisiones sobre su soberanía y que carga con el legado de ser la primera nación negra independiente del mundo.

Haití es un país donde todo puede ocurrir. La extrema pobreza (es el segundo país más pobre del hemisferio occidental), la inequidad social (uno de los países más inequitativo de América), inestabilidad política, víctima de desastres naturales, son apenas una muestra de las dificultades que atraviesa el país. Es por esto, que la muerte de Moïse suma una nueva página al largo libro de desafíos que asume la pequeña nación.

Por ahora el gobierno queda en manos de quien se venía desempeñando como Primer Ministro, Claude Joseph.

 

Moïse, un presidente con tintes autoritarios

Aunque por ahora solo son especulaciones hablar de los motivos del asesinato, es verdad que Moïse no contaba con mucho apoyo en la población. Además de ser criticado por la oposición y por la comunidad internacional por escándalos de corrupción y de tintes de autoritarismo.

Desde que asumió la presidencia en 2017, ante una aplanadora victoria con más del 55% de los votos que heredó del expresidente Michel Martelly, Moïse inició un declive de aprobación. Incluso, desde el 2018 venía gobernando por decreto ya que retrasó las elecciones parlamentarias previstas para ese año. El mal manejo económico de la isla, los escándalos de corrupción de su Gobierno (y de su antecesor Martelly) y el aumento de la criminalidad llevaron a que en 2019 miles de haitianos salieron a exigir su renuncia. Las violentas revueltas dejaron, al menos, cerca de 17 personas muertas.

Sin embargo, a pesar de que la pandemia le sirvió a Moïse para calmar las aguas, sus intenciones de mantenerse en el poder volvía a generar sospechas en la oposición. En primera instancia, el fallecido líder debía abandonar su cargo en febrero de este año al terminar su periodo de 5. Pero el político insistía que al haber asumido solo hasta el 2017, tenía un año más de Gobierno.
Ante las eventuales elecciones que estaban convocadas para septiembre en las que Moïse (por constitución) no se podía presentar, muchos cuestionaban su propuesta de referéndum para cambiar la Carta Magna. Movida que varios veían como intención de cambiar las reglas de los periodos presidenciales y aspirar a una reelección.