fbpx

¿Qué está pasando en Nicaragua?

La persecución política del régimen de Daniel Ortega lleva al país a una enésima crisis política.

Cristiana Chamorro

La detención por parte de la Policía nicaragüense a la líder de la oposición Cristiana Chamorro ha generado un nuevo episodio a la crisis política que vive el país centroamericano. Foto: TW-chamorrocris

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

Escucha este artículo


Read in english: What Is Happening in Nicaragua?

Nicaragua vive en un régimen autoritario y totalitarista. Lo dicen las sanciones de la Unión Europea y Estados Unidos y también las críticas de organismos internacionales como Human Right Watch y la ONU.

Lea también: Perú: ¿Fujimorismo vs Socialismo del Siglo XXI?

Captura de la líder opositora

Esta semana, la detención por parte de la Policía nicaragüense a la líder de la oposición Cristiana Chamorro ha generado un nuevo episodio a la crisis política que vive el país centroamericano.

Chamorro, quién lideraba la intención de voto dentro de la oposición para las próximas elecciones presidenciales del próximo 7 de noviembre, fue capturada por un supuesto lavado de dinero. De esta forma, quedaría excluida de las próximas elecciones dejándole el camino cada vez más libre al dictador que busca su reelección al cargo que ocupa desde 2007.

Protestas 2018

En 2018 Nicaragua vivió las mayores protestas de los últimos tiempos. Los ciudadanos se lanzaron a las calles para manifestar su descontento a las políticas del ejecutivo de Ortega.

El detonante de la movilización nacional fue una propuesta de reformas al seguro social que impulsó Ortega. Esta institución que se encarga principalmente del sistema pensionario de los nicaragüenses había entrado en crisis económica desde 2013 con un déficit presupuestal que aumentaba cada año.

Sin embargo, a medida de que aumentaba la represión policial, las protestas se fueron intensificando y cambiando de objetivo. Ahora se luchaba por los manifestantes y periodistas muertos a manos de, según sus familiares, fuerzas policiales.

Las protestas dejaron un saldo de alrededor de 328 muertos, más de 1200 heridos, más de 700 capturados y cerca de 70 mil nicaragüenses refugiados en el exterior. Adicionalmente, organismos internacionales como la ACDH de la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Grupo Internacional de Expertos Independientes destacaron la violación de derechos humanos que vivió el país por parte de agentes del Estado. 

Impopularidad de Ortega

A pesar de llevar casi 15 años en el poder de forma consecutiva, Daniel Ortega atraviesa una crisis de popularidad. Según una encuesta de Cid Gallup publicada el año pasado, tan solo el 24% de los nicaragüenses respaldaba al Gobierno. Esto como consecuencia del manejo de la pandemia de la Covid-19 y por el recuerdo de la represión violenta en las protestas.

Elecciones en noviembre

A pesar de no contar con las garantías internacionales de elecciones justas y claras, el proceso electoral de finales de año se presentaba como una luz de esperanza para los movimientos de oposición nicaragüenses. Muchos analistas ven estos próximos comicios como una oportunidad única para poder sacar del poder al político sandinista debido a las recientes protestas y la crisis sanitaria causadas por la pandemia.

Sin embargo, ya desde el mes de mayo, la Asamblea Nacional dominada por el oficialismo, empezó a aprobar varios cambios que benefician aun más a la eventual candidatura de Ortega. En primer lugar, se nombró una mayoría de magistrados afines al sandinismo para conformar el Consejo Supremo Electoral (6 de 7 magistrados). También se aprobaron inhibiciones a candidatos opositores y anulación de la observación electoral.

Además de elegir al próximo o la próxima jefe de Estado, cerca de 6.5 millones de nicaragüenses elegirán a 90 diputados de la Asamblea Nacional y a 20 diputados para el Parlamento Centroamericano. Actualmente, de los 92 diputados de la Asamblea, 71 hacen parte del partido de Gobierno, dominando también el poder legislativo con una amplia mayoría en un sistema unicameral.