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Opinión: "Vacunaturismo" en Estados Unidos

Varios latinos de estratos socioeconómicos elevados están viajando a Estados Unidos para vacunarse antes.

Envases de vacunas del COVID-19

En las últimas semanas se ha popularizado el 'turismo vacuna'. Foto: Freepik

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Aún recuerdo cuando hace algunos años en una clase en la universidad leímos el libro  Lo que el dinero no puede comprar de Michael Sandel. El autor planteaba la premisa de que hoy en día en un mundo que gira en torno al dinero y a la plata, hay muy pocas cosas que el dinero no puede comprar. 

Incluso se puede comprar el amor y la amistas Se pueden alquilar parejas y/o amigos en distintas partes del mundo. Es verdad que el sentimiento no es real, pero puedes hacer todo lo que quieras con esa persona, citas, llevarlos a eventos, presentárselos a tu familia.

Respecto al tiempo, no podrás comprar más tiempo, pero el dinero te permite viajar en helicóptero y ahorrarte el tráfico de una ciudad. Así tienes más tiempo para gastarlo en lo que quieras. O puedes pagar impuestos para utilizar tu vehículo más tiempo o en calles exclusivas que son más rápidas.

Y en cuanto a la salud... bueno, ya todos sabemos que el dinero que tengas, dependerá mucho del servicio que te presten y de la calidad y posiblemente, el porcentaje de éxito que tenga tu procedimiento.

Pues bueno, ahora otra cosa más a  la lista de lo que se puede comprar se añaden las vacunas. La mayoría de países en el mundo decidieron comprar las vacunas desde el sector público y ellos mismos, luego, iniciar los programas de vacunación. Sin embargo, a excepción de Chile, en Latinoamérica la cantidad de vacunas es escasa, por el mismo mercado global y entra en consideración el poder pagar de forma privada las vacunas.

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Desde hace algunas semanas escuché que varios mexicanos están viajando por cercanía y facilidad a Estados Unidos para, así, conseguir la vacuna de Johnson & Johnson de una única dosis. Me pareció algo un poco anecdótico, sin embargo, ya algunos conocidos míos en Colombia y México ya me han confirmado que estarán viajando ellos o familiares a EE.UU. para conseguir la vacuna.

Ahora, esto crea un dilema ético. Es ético que el dinero le permita vacunarse a las personas que tienen el dinero y no a los que más lo necesitan. Entre los viajeros están personas jóvenes, que contrasta con la ausencia de vacunas de personas de más de 50 0 60 años en la mayoría de países latinos que están en riesgo de infección.

Sin embargo, técnicamente no se están saltando la fila en nuestros países. Nuestros adultos mayores aún tienen su cupo y dependerá de la eficiencia de cada Gobierno de conseguir vacunarlos oportunamente.

Además, entre más personas logren vacunarse, tanto en el exterior, como internamente, será más rápido la reapertura y la disminución de la ocupación médica que tanto preocupa a los doctores y gobernantes.

No será lo más justo, pero si las personas logran vacunarse en Estados Unidos (que se ha encargado de acaparar las vacunas), pues más rápido saldremos de esto. Además, de esta forma, las vacunas en Latinoamérica podrán ser aplicadas más que todo a la población que no tiene la capacidad de viajar y adquirirlas afuera.

Otro dilema es si para los estadounidenses es benéfico que un grupo grande de latinos viajen a vacunarse. Pues, al parecer la vacunación allá va tan rápido, que no habría mucho problema y muy posiblemente, la mayoría de los que necesitan vacunarse, ya han recibido, por lo menos, la primera dosis.