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¿Qué consiguió el papa francisco en su visita a Irak?

La cabeza de la iglesia católica realizó una histórica visita al país árabe con intereses específicos.

Papa Francisco

El viaje del Papa argentino se enmarca en 3 principales motivos: religiosos, diplomáticos y humanitarios. Foto: Reuters

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Read in english: What did Pope Francis achieve in his visit to Iraq?

En la primera semana de marzo, el Papa Francisco realizó su primera visita a Irak. Un país envuelto en un conflicto social, sumido en una crisis de la que aún no ha podido salir cuando Estados Unidos y sus tropas aliadas entraron en busca de las armas químicas que nunca encontraron y derrocando al dictador Sadam Hussein. Una otrora poderosa nación árabe que aun mantiene fuertes divisiones sociales debido al extremismo religioso entre chiítas y sunníes que además afecta a minorías raciales y religiosas, como precisamente los cristianos de Irak, uno de los pueblos cristianos más antiguos de la historia.

El viaje del Papa argentino se enmarca en 3 principales motivos: religiosos, diplomáticos y humanitarios. Todos los 3, además envueltos en una mística y simbolismos que caracterizan las visitas de uno de los religiosos más poderosos del mundo.

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El Papa Francisco y el principal clérigo chiita de Irak, el ayatolá Ali Al Sistani, se despiden tras reunirse el sábado en Nayaf pic.twitter.com/sXgWNkIyp1

— Reuters Latam (@ReutersLatam) March 7, 2021

Jorge Mario Bergoglio se reunió con el principal líder religioso chiíta, el ayatolá Ali Al Sistani. Esta cita tuvo una carga simbólica importante, ya que el jefe del catolicismo viajó a la ciudad sagrada de Najaf, principal centro religioso de este rama del Islam y centro de peregrinación de chiítas de todo el mundo. Dando así, una muestra de respeto y convivencia en un país mayoritariamente musulmán, pero que no vive bajo la ley de la Sharía.

Esta cita entre 2 de los hombres más poderosos del mundo religioso está enmarcada en una serie de reuniones que ha intentado realizar el vaticano con distintos líderes religiosos para promover el respeto religioso y la convivencia.

Por ejemplo, en 2016, Francisco se reunió con el patriarca Kirill, líder de la Iglesia Ortodoxa rusa. Este encuentro es catalogado como uno de los más históricos, al reunir a los líderes de las dos principales ramas del cristianismo entre oriente y occidente. Este encuentro se vio como un primer acercamiento entre ambas ramas de la religión y como una oportunidad para tender puentes de comunicación.

Una visita humanitaria

Precisamente, con el patriarca ruso, Francisco habló y compartieron el mutuo interés por la difícil situación que viven los cristianos en medio oriente, como los que habitan Irak. Ambos líderes religiosos en 2016  encontraron puntos de encuentro en mejorar la situación de los cristianos en Medio Oriente. Es por esto que Francisco ha viajado a este país como un espaldarazo a la minoría cristiana que ha sido una de las más afectadas y perseguidas desde la creación del Estado Islámico. Por ejemplo, desde la BBC indican que desde la invasión de EE.UU. a Irak en 2003 y hasta 2019, la comunidad cristiana iraquí se redujo en un 83%

Respaldo al Gobierno actual

A pesar de su papel espiritual y religioso, Francisco cumple funciones de jefe del Estado Vaticano. Su llegada a Irak también es un espaldarazo al primer ministro Mustafa Al-Kadhimi ya que desde hace muchos años los Papas no han podido viajar a Irak por motivos de seguridad (Juan Pablo II ya lo había intentado).

Esto también se evidenció en el discurso del Papa sobre la unidad iraquí. El pontífice no diferenció entre ciudadanos de diferentes religiones, sino que alentó a la unión de los pueblos bajo una sola bandera, la de Irak. Esto es una muestra de la intención de la Santa Sede de apoyar un Gobierno incluyente que pueda garantizar el bienestar de todos los ciudadanos, sin importar su religión.

Un claro respaldo a un Gobierno que aun se encuentra en construcción y muy debilitado ante los constantes ataques de movimientos extremistas que buscan la división del país.

Precisamente, sumando a los actos simbólicos, el Papa oró ante una crus en la ciudad de Mosul, no muy lejos del mismo lugar en que, siete años antes, Abu Bakr al Bagdadi proclamaba el califato del Estado Islámico (EI) desde la mezquita de Al Nuri. Una evidencia de la nueva Irak, que busca pasar el capítulo de terror que dejó el EI.