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Opinión: armemos a nuestros policías (con cámaras)

Dotar de "body cameras" a nuestros policías permitiría reducir el abuso policial y mejorar la imagen de estas instituciones.

Policías durante una protesta

La violencia política es algo recurrente en la mayoría de los países. Foto: Unsplash

LatinAmerican Post | Santiago Goméz Hernández

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Read in english: Opinion: let's arm our cops (with cameras)

Esta semana se conmemoró el día en contra de la violencia policial en Colombia. Sin embargo, la violencia policial no es un mal que solo aqueja a esta nación ubicada en Sudamérica, por el contrario, es algo recurrente en la mayoría de países.

Icónicos son los videos de ciudadanos afroamericanos muertos a manos de la policía en Estados Unidos o de las formas en que escuadrones antidisturbios intentan dispersar manifestaciones en cualquier parte del planeta. Esta columna no pretende lavarle la cara a los policías, porque bastante daño ya han hecho. Es evidente que en el continente, en general, los ciudadanos rechazan a estas instituciones que debería estar para servir, pero se han visto manchadas con muerte, violencia, abusos (físicos, sexuales, psicológicos y verbales), corrupción y perfilamiento racial. 

Incluso, esta semana, la ONG colombiana Temblores publicó un reporte en el que indican que ,en el 2020, la policía de Colombia asesinó a 87 personas.  El diario británico The Guardian advirtió de los malos procesos en judicializar a los culpables y que esto está ligado a problemas estructurales y sistemáticos. El documento también advierte de  casi 8.000 casos de violencia física y 30 de violencia sexual hacia migrantes y afrocolombianos.

No creo que los casos estén aumentando y por eso el descontento sea mayor. Creo que hoy en día se graban más y nos damos cuenta de lo que en verdad está sucediendo. Los ciudadanos y cámaras de vigilancia se han encargado de ser testigos y revelar varios casos que han generado indignación nacional e internacional.

Sin embargo, quiero confesar algo: mi imagen hacia los policías estadounidenses siempre había sido de rechazo. Son muy eficientes, pero racistas y violentos. Sin embargo, he visto recientemente videos grabados por las "Bodycams" (cámaras que llevan en su uniforme) y también he descubierto que los policías estadounidenses están ejerciendo orden en "el salvaje oeste".

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En Estados Unidos es más fácil tener un arma, que una licencia de conducción (aunque muchas veces te pidan una licencia para obtener un arma). Cualquier ciudadano que ellos aborden puede estar armado y muchos de estos encuentros inician con tiros sorpresivos por parte de un ciudadano al que acaban de detener. 

¿Cómo creer en reportes oficiales de agentes pertenecientes a una institución con la credibilidad por el piso? Evidentemente, las muertes que ellos llevan a sus espaldas y la falta de justicia en varios de estos casos nos hace crecer nuestro rechazo y terminamos es atrincherados en dos extremos (como es costumbre en estas sociedades) en defensores y opositores a la Policía.

Por eso mismo también nos conviene mejor poder monitorear el trabajo de aquellos que dotamos con armas y les damos la autoridad para poder hacer ejercer y hacer cumplir las leyes. Como decía el tío Ben en Spider Man, "un gran poder, conlleva una gran responsabilidad".

Esto no solo mejorará aspectos de la violencia policial o injusticia ante muertes o agresiones. También serviría para limpiar a estas instituciones de integrantes corruptos que, muchas veces, se alían con delincuentes o aceptan sobornos.

Además, otro beneficio es que, evidentemente, podría mejorar la imagen de la Policía, si es que en verdad es una "conspiración" por parte de grupos antisistema comunistas/imperialistas que buscan desestabilizar a los Gobiernos. 

Esta sería una excelente estrategia para darnos cuenta del verdadero papel que cumplen los uniformados y ver bajo qué condiciones ocurren en verdad los casos de excesos policiales. Adicionalmente, servirá en gran medida para la capacitación de los agentes y de autocrítica en los momentos en que se evidencien claras faltas éticas, de procedimiento o técnicas que realicen los miembros de la fuerza pública.